La “liga peronista” y el fin de la cooperación

(Columna de Norberto Asquini)

El peronismo, al menos el federal, del interior, comenzó a ponerle freno al gobierno de Macri y abandonó su etapa cooperativa de cara a las legislativas de 2017.

“Me parece que el presidente se equivocó de reunión”, le dijo, palabras más, palabras menos, el gobernador de La Pampa, Carlos Verna, a uno de sus pares cuando finalizó el encuentro que el jueves 24 tuvieron los mandatarios provinciales del PJ y los senadores de ese sector, en el que decidieron frenar el tratamiento de la reforma electoral que había promovido Mauricio Macri para las legislativas de 2017.

Los gobernadores del PJ, a escasos meses de las definiciones electorales, han endurecido su postura. Si el presidente Macri había navegado en aguas cómodas en lo político ante un peronismo sin liderazgo nacional, en dispersión interna y polarización con la ex presidenta Cristina Fernández, y hasta logrado en el Congreso aprobar más de 70 leyes estando en minoría, ahora sufrió un revés importante. Los tiempos de las sonrisas se acabaron.

¿Por qué Macri se equivocó de reunión? Ante el traspié que significaba las modificaciones que se le querían hacer en el Senado al proyecto del voto electrónico, congregó a gobernadores que no son de Cambiemos para dar una muestra de respaldo a la iniciativa. El día 15 reunió a los peronistas Juan Manuel Urtubey (Salta); Juan Schiaretti (Córdoba); Domingo Peppo (Chaco); Hugo Passalacqua (Misiones); Mario Das Neves (Chubut); y Rosana Bertone (Tierra del Fuego); además del rionegrino Alberto Weretilneck; el neuquino Omar Gutiérrez y el vicegobernador entrerriano, Adán Bahl.

La semana siguiente lo hicieron, por su lado, los de la “liga” de gobernadores justicialistas: Sergio Uñac (San Juan); Gustavo Bordet (Entre Ríos); Rosana Bertone (Tierra del Fuego); Sergio Casas (La Rioja); Gildo Insfrán (Formosa); Lucía Corpacci (Catamarca); y Carlos Verna (La Pampa). Santiago del Estero y Santa Cruz enviaron sus vicegobernadores y Chaco, a un secretario.

Algunos que habían estado en el primer encuentro, decidieron ser parte del segundo. Allí se definió que el proyecto no será tratado en extraordinarias y por lo tanto, no se aplicará en 2017. El formoseño Insfrán, uno de los promotores de la avanzada junto a Verna, sabiendo las consecuencias del desplante a la Casa Rosada, declaró días después: “Resistiremos lo que venga”.

Las cuentas que sacaron los gobernadores peronistas fueron contundentes: los mandatarios que estuvieron con Macri reunían 9 senadores propios, los de la “liga peronista” sumaban 19. El peronismo, al menos el federal, el del interior, comenzó a ponerle freno al gobierno de Macri y abandonó su etapa cooperativa de cara a las legislativas de 2017. Lo seguirán haciendo, como quedó demostrado por los componentes de cada reunión, aquellos peronistas que no pertenecen al PJ nacional o sostienen una postura disidente con sus autoridades.

Los jefes de la “liga”, como señalaba Facundo Matos Peychaux en el estadista, llegarán al próximo año con más recursos que los que tienen actualmente, y con la boleta papel como instrumento electoral para consolidarse en los comicios provinciales. Entramos en una nueva etapa de la relación Nación-provincias en la que ya no se verán tantas sonrisas. Al menos las francas.

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