“Monzó supo construir fortaleza a partir de la debilidad”

(Por Facundo Matos Peychaux)

Diputada nacional casi ininterrumpidamente desde 1989, Graciela Camaño es una de las legisladoras con mayor experiencia en el Congreso en un país con pocas carreras legislativas extensas. En diálogo con el estadista, Camaño destaca la “inteligencia política” de Emilio Monzó –a quien ve poco reconocido dentro de Cambiemos, aunque evita decirlo–, pero remarca el rol de la oposición en la construcción de gobernabilidad. “Lo que se logró fue porque en la mesa hubo dos sentados y los dos quisieron resolverlo”, dice.

¿Qué evaluación hace del año legislativo?

Trabajamos cómodos. El hecho de que el oficialismo no tuviera mayoría posibilitó que todas las leyes salieran por consenso y fueran mejoradas con la expresión de todos. Creo que ese es un valor muy grande y una forma de trabajo que se había perdido, porque desde hace muchos años, el oficialismo en el Poder Ejecutivo tenía mayoría en la Cámara de Diputados, entonces los diputados iban y votaban lo que el Poder Ejecutivo les mandaba. Esto posibilitó que salieran iniciativas por parte de diputados y senadores, que en otras circunstancias quizás no hubieran salido, aunque nos quedan en el tintero algunas leyes importantes que esperamos poder tratar el año que viene, como el camino de sirga, el tema de accidentes viales y la paridad de género. Me parece que el Congreso es un ámbito donde se pueden trabajar otras leyes más ligadas a la necesidad social.

¿Se revalorizó el lugar del Congreso en la política?

Hubo casi a final de año una suerte de pelea, entre comillas, que nosotros no entendíamos muy bien de dónde venía, para intentar desprestigiar el trabajo que habíamos hecho.

¿En qué lo vio?

En algunas cuestiones hacia el final, como lo del presidente Macri de decir que el presidente de la Cámara, Emilio Monzó, vive en un microclima. Me parece que es una barbaridad, porque es no entender cómo se constituye la República, donde el Poder Legislativo –y la Cámara de Diputados, más específicamente– actúa en nombre y representación del pueblo. Bajo ningún punto de vista se puede analizar tan peyorativamente el trabajo de la Cámara de Diputados.

¿Monzó fue la clave del éxito en armar los consensos necesarios?

Sí, totalmente. Pero eso no responde a la generosidad de Monzó sino a su inteligencia. Acá el que supo construir fortaleza a partir de la debilidad fue Monzó.

¿Se lo reconoce menos de lo que se debería en Cambiemos?

No me quiero meter en la interna de ellos. Para nosotros fue muy importante. Desde el punto de vista de la construcción de las leyes durante el año, tuvo muchísima inteligencia el planteo que hizo Monzó, que repito, no lo hizo desde el amor sino desde la inteligencia política.

Las credenciales del macrismo antes de asumir la Presidencia parecían ser mayores en economía que en política. ¿Fue el económico el mayor déficit del Gobierno hasta ahora?

En lo económico es donde generó mayor expectativa y donde tuvo su mayor fracaso. Pero en varias cuestiones, el Gobierno generó una expectativa para la que después no estuvo a la altura.

¿Como cuáles?

En materia de institucionalidad, no hubo otros temas que se hayan tratado salvo la Ley de Acceso a la Información Pública, que fue una ley de todos –porque nosotros cuando éramos el famoso Grupo A tuvimos dictamen de comisión con esa iniciativa–. Hubiera sido fundamental tratar la reforma del Consejo de la Magistratura, por ejemplo. Se cuestiona a los jueces, se habla de los lobbistas, pero en esa materia no se tocó la ley. Tampoco se tocó, por mezquindad política y miedo, la ley del Ministerio Público Fiscal, por lo que nos perdimos una oportunidad de mejorar una norma que el kirchnerismo votó en soledad.

Mientras tanto, paradójicamente, el Gobierno no tuvo problemas en construir acuerdos políticos.

El periodismo mira el manejo de la posibilidad de conflicto desde un solo lugar, y no es mérito de uno solo. Lo que se logró fue porque en la mesa hubo dos sentados y los dos quisieron resolverlo. Lo de los gobernadores se resolvió porque los gobernadores tuvieron la responsabilidad de advertir que la gestión, tanto de la Nación como de sus provincias, era prioritario; los temas en el Congreso se resolvieron porque hubo dirigentes políticos de la oposición que tuvieron la capacidad de advertir que un gobierno que empezaba en dificultades necesitaba las leyes que pensaba que iban a resolver el problema; y el tema del mundo del trabajo se resolvió porque mayoritariamente, los gremios entendieron que el Gobierno necesitaba un tiempo para resolver los conflictos económicos que había heredado. No es un mérito del Gobierno y no me sorprende tampoco porque la vocación de diálogo estuvo siempre en nosotros y en todos los que se sentaron a esas mesas. Pero Macri tiene mucho miedo de que se lo vea como un presidente débil y no tuvo capacidad para generar un ámbito de diálogo que sea perdurable y donde puedan plantearse los temas estratégicos del país.

¿El peso que le está dando Macri a las elecciones del año que viene tiene que ver con ese miedo a verse débil?

Totalmente. Es más, creo que forma parte de muchos de los problemas que se generaron este año. El haber hecho el desastre que hicieron en materia energética tenía que ver con pagar el costo político en el año no electoral. Fue pura especulación política y le salió el tiro por la culata.

¿Son tan importantes las elecciones de 2017 para la gobernabilidad?

Nosotros le hemos demostrado al Gobierno que no tiene que desesperarse por una elección, que tiene que gobernar. El Gobierno no puede criticar el trabajo que la oposición hizo en materia de legislación. El Congreso ha tenido la madurez y responsabilidad que se requiere para el momento que vive el país. Lo hemos acompañamos y no lo dejamos sin ninguna herramienta.

El Gobierno podría argumentar que en el último mes, con la Emergencia Social, Ganancias y la reforma política, no fue tan así.

En materia de Ganancias y Emergencia Social, creo que también lo estamos ayudando al Gobierno. Hacerlo cumplir algo que había prometido en campaña y resolver conflictos también forma parte de lo que uno puede hacer para que las cosas funcionen. Respecto a la reforma política, nosotros la acompañamos en Diputados, no sé qué es lo que ha pasado con la relación que el Gobierno tiene con los gobernadores. Aparentemente había estado operando y después, fueron los gobernadores y muy a pesar incluso del presidente del bloque (del FpV, Miguel Pichetto), los que instruyeron a los senadores para que no salga este año. Que fue legítimo, porque sinceramente al Gobierno no le va la vida en el cambio del sistema de votación. Se habla de reforma política, pero la única reforma política importante que tenía la ley la incorporamos nosotros y es el tema de la paridad. Después, era una ley que cambiaba el sistema de votación. No hubo una reforma política.

El año que viene, a medida que se acerquen las elecciones, los incentivos para hacer oposición van a ser mayores. ¿Pueden mantener esa postura de “oposición responsable”?

Entiendo que sí, no debería haber ningún motivo por el cual no suceda. De hecho, hemos estado hablando con Monzó a ver cómo encarábamos el año que viene y sinceramente confío en la inteligencia de trabajo que tienen el presidente de la Cámara y quien lidera mi espacio, Sergio Massa. Vamos a hacer campaña donde tengamos que hacer campaña y vamos a trabajar responsablemente donde tengamos que trabajar responsablemente, que es en el Congreso.

¿No tuvo que ver más con 2017 que con el proyecto en sí el rechazo de los gobernadores a la reforma electoral?

No, porque en realidad, mucha gente desde el peronismo y mucho antes, había expresado algunas reservas. La propia ex presidenta (Cristina Fernández) había dicho que el día que sacaran la boleta en papel ella no votaba más. Me parece que en eso también hay cuestiones de convicción que uno no las puede torcer. Y también hay un cierto temor generalizado a lo que es modernidad, pero yo eso lo resuelvo fácilmente: si el mundo hace correr por las redes el sistema financiero universal, no es imposible tener un sistema de redes seguro para el voto. Y también, debe haber pesado el tema de la paridad. Muchos hombres que tienen poder de decisión no deben haber visto con buenos ojos ese tema. No quitaría la paridad como uno de los temas que influyeron. Creo que tuvo que ver con todos esos viejos temores, se juntaron dos o tres cosas.

Desde el oficialismo se lo atribuyó a la búsqueda de sacar ventajas electorales con el viejo sistema. ¿También pasó eso?

Puede ser, por qué no.

El FpV acusa al Frente Renovador de ser demasiado benevolente con el Gobierno Nacional a la hora de votar en el Congreso, pero desde Cambiemos también se les criticó una supuesta búsqueda constante de sacar ventaja. ¿Qué evaluación hacen ustedes mismos sobre su actuación en el Congreso?

Nosotros tuvimos una estrategia, que fue la de poner sobre la mesa y darle luz a la negociación parlamentaria. Una negociación parlamentaria que para nosotros pasa, indefectiblemente por la posibilidad de que yo te dé tu ley y vos me des mi ley. Si yo tengo una serie de iniciativas que forman parte de mis compromisos electorales, lo que voy a hacer es tratar de que mis leyes también salgan y no solo las de una parcialidad. Esa negociación, para nosotros, es totalmente posible y es a la que deberíamos acostumbrarnos los argentinos. El presidente entendió que eso era sacar ventaja, ese es el sentido de la República que tiene el presidente. Para nosotros eso es absolutamente lógico. Estamos muy conformes con nuestro trabajo, que además nos ha posibilitado sacar iniciativas nuestras.

¿Se sienten incómodos por momentos en la ancha avenida del medio?

No, planteamos la idea de la avenida del medio porque veíamos que la grieta ponía a unos de un lado y a otros, de otro, y nosotros en ese tiroteo no estamos. Ese tiroteo lo planteó Cristina y lo plantea ahora también Macri porque es la famosa polarización, la búsqueda de un enemigo. Pero el problema cuando los políticos tienen ese tipo de comportamientos es que el pueblo, el hombrecito común tiene sus necesidades que a la realpolitik le pueden parecer pequeños, pero que nosotros creemos que forman parte del bien común que debe perseguir la política. No nos pone en un lugar incómodo, nos pone en un lugar desafiante. Es todo un desafío inaugurar una cultura política nueva y creo que Sergio expresa eso.

Como dirigente de larga trayectoria en el peronismo, ¿cómo ve la posible incorporación de algunos dirigentes panradicales o progresistas al Frente Renovador, desde Margarita Stolbizer a Victoria Donda?

Llevamos muchos años de trabajo parlamentario con las chicas, y cuando vos trabajás mucho tiempo con una persona, aún cuando forme parte de un bloque distinto o que ideológicamente esté enmarcado en un determinado ideario político, superás todo eso y lo que ves es la persona, el compromiso que tiene, el trabajo que realiza y cómo lo hace. Para mí es una enorme alegría poder compartir con Marga el espacio, espero que el año que viene lo podamos transitar juntas. A Marga nunca la vi decepcionar. Siempre la vi como una mujer trabajadora, plantada en sus convicciones.

En una entrevista reciente, Massa proyectaba un escenario político a futuro con dos grandes coaliciones o movimientos: Cambiemos (con el PRO y la UCR) y otro polo con el peronismo y algunos sectores del progresismo.  ¿La posibilidad de incorporar a Stolbizer es la búsqueda también de desperonizar al FR?

Es que el Frente Renovador nació como una fuerza de muchas expresiones de descontento de los formatos de los partidos políticos tradicionales. No te olvides que nosotros tenemos gente que viene del desarrollismo, de la Democracia Cristina, de la UCR, de partidos provinciales y municipales. El FR nace como una necesidad que en su momento tuvo una gran cantidad de dirigentes políticos y sociales de buscar una alternativa que estuviera por afuera de lo que se planteaba –y hoy corroboramos que es así– como un partido de empresarios y más tirado a lo que es la resolución de los problemas capitalinos, y de lo que habían hecho los dirigentes kirchneristas con el peronismo. Siempre convivimos más allá de lo ideológico con diferentes expresiones políticas.

¿Como un Cambiemos pero de la vereda de enfrente?

No, nosotros no somos un Cambiemos de la vereda de enfrente. Lo que tenemos nosotros y que no tienen ellos es que nosotros somos dirigentes políticos, Cambiemos es un partido de empresarios. Su mesa chica no expresa política, varios de sus funcionarios no tienen una mirada política.

Monzó o Rogelio Frigerio sí hacen política.

Si, comparto con vos, pero fijate que son los sectores que están afuera de las decisiones, de la mesa chica. Nosotros nos comportamos y actuamos como dirigentes políticos y no renegamos de eso, no creemos que haya que desechar o desdeñar la política. Massa no conduce empleados, conduce dirigentes políticos. Ese es uno de los problemas que tiene Cambiemos: la falta de una mirada política, que les hace cometer errores que los terminan ubicando ni a la derecha ni a la izquierda, sino en cualquier lado.

¿Qué sería un 2017 exitoso para el Frente Renovador? ¿Ganar la provincia de Buenos Aires, ser más competitivos a nivel nacional?

El partido lo tenemos nacionalizado, en 2017 vamos a competir en la mayoría de las provincias, como ya lo hicimos en 2015. Ese año no tuvimos un buen resultado, salimos terceros, pero si bien hay algún análisis para hacer de nuestras responsabilidades, no es menos cierto que hubo una estrategia mediática de instalar dos candidatos y que el uso de los recursos públicos para la publicidad que hicieron ambos fue abrumadora. Eso lo ves cuando uno está siendo investigado y el otro no tiene todavía cerrada la revisión de cuentas de la elección. Indudablemente la proyección nacional la tenemos, aunque quizás nos falte empezar a tener más favor electoral en algunas elecciones para construir fuerza territorial. Pero hay un trabajo y una organización que ustedes no ven, pero que nosotros tenemos, más allá de la provincia de Buenos Aires.

Pero es un distrito que va a ser clave.

Para nosotros es importante, pero no es clave.

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