¿Quién ganará las elecciones?

Lo que ocurra en Buenos Aires determinará la lectura política de los resultados de las legislativas de 2017.

Aquel que triunfe en la elección de senadores en la provincia de Buenos Aires será considerado el ganador de las legislativas de 2017. La repercusión nacional de los resultados en el distrito más grande del país se amplificó en los últimos tiempos. Además, el año que viene tendrá varios condimentos dado que será una de las ocho provincias que elegirán senadores y competirán allí los tres espacios políticos –Cambiemos, FpV y FR– sobre los cuales se conformarán las alternativas para la carrera presidencial de 2019. Por otra parte, la provincia está gobernada por la figura política con mejor imagen del país y en la cual finalmente puede competir Cristina Kirchner aunque eso no se sabrá hasta mediados del año próximo.

Cambiemos pone mucho en juego aunque nada asegura que un mal resultado en las elecciones de medio término le impida volver a ganar en 2019. Hay muchos ejemplos en el mundo en los que se pudieron revertir resultados negativos y también los hay en Argentina porque el kirchnerismo ganó las presidenciales de 2011 luego de haber perdido las legislativas de 2009.

El oficialismo para ganar necesita tres cosas: que la economía repunte, que el voto peronista se divida y presentar candidatos atractivos. Y en ese orden. Porque ninguna ingeniería electoral puede ser eficaz si el año próximo no hay crecimiento y generación de empleo.

Sumar dirigentes de otras fuerzas siempre es tentador para un Gobierno y lo han intentado todos desde el retorno de la democracia. Claro, que en esta oportunidad, se corre el riesgo de desnaturalizar la coalición de gobierno e irritar a los sectores que rechazan a todo lo relacionado con el gobierno anterior. A pesar de eso, hay sectores de Cambiemos que creen necesario convocar a dirigentes peronistas, particularmente en la provincia de Buenos Aires. Después de todo es el distrito más grande del país, tiene en el GBA el voto peronista más consecuente y en 2015 Scioli le ganó a Macri en las tres instancias, primarias, primera vuelta y balotaje. De todas maneras, sumar figuras peronistas no significa sumar votos peronistas. Para lo primero hace falta ofrecer cargos, para lo segundo se requieren políticas públicas favorables para los sectores populares que desde siempre votan al peronismo.

El poder político en Buenos Aires está repartido. Cambiemos tiene la gobernación por méritos propios pero también por el gran error estratégico de Cristina que fue permitir la candidatura de Aníbal Fernández. Pero el peronismo, en sus distintas variantes, conserva mucha fuerza en las Legislaturas y gobierna en municipios del GBA más poblados.

Que el peronismo no tenga la gobernación bonaerense no es un hecho menor. Las dos veces que recuperó la Presidencia – en 1989 y 2003 – lo hizo teniendo el gobierno provincial. Ahora deberá intentarlo en 2019 sin ese recurso que ha sido estratégico.

Lo que caracteriza al peronismo en esta etapa es la fragmentación. Sus cincuenta intendentes se nuclean en cuatro grupos diferentes y su ubicación política está determinada en función de la distancia que cada uno mantiene con Mauricio Macri y con Cristina.

Muchos intendentes quieren tomar distancia del kirchnerismo pero Cristina conserva un nivel de apoyo todavía importante por lo cual es casi imposible enfrentarla desde adentro del peronismo. Si Cristina decide participar activamente en el armado político de las provincia de Buenos Aires, muchos intendentes intentarán lograr un acuerdo con Sergio Massa, de quien, en algún momento fueron aliados.

Precisamente Massa es l otro gran protagonista. Todo indica que será candidato a senador y que Margarita Stolbizer irá en segundo lugar o encabezará la lista de diputados nacionales. Está claro que la alianza con Stolbizer es muy útil para Massa, no por los votos que le aporta sino porque es una figura que sirve para legitimar un mensaje contra la corrupción y alejado de cualquier vínculo con el gobierno anterior. A Stolbizer, el acuerdo con Massa le permite formar parte de una alternativa que puede disputar el poder porque no ha logrado traducir su buena imagen personal en un apoyo electoral significativo. Al oficialismo, que mantiene buenas relaciones con Stolbizer, le viene bien su alianza con Massa porque es un impedimento para que muchos peronistas se acerquen a ese espacio.

Finalmente, Cambiemos deberá encontrar candidatos atractivos aunque el principal determinante del voto será la evaluación que se haga de las gestiones de Macri y María Eugenia Vidal. Esteban Bullrich fue descartado por Macri porque sostuvo que no sacrificará a un buen ministro por una candidatura. Otro aspirante, Jorge Macri, es cuestionado duramente por Elisa Carrió y la oposición se haría un picnic si tiene que competir contra el primo del presidente en esas condiciones. Aunque aún falte mucho, surgieron otros nombres para representar al oficialismo: Gladys González y Facundo Manes

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