Peña, el heredero de Alfonsín

La manera de ejercer el cargo del actual jefe de Gabinete es la más parecida a la idea de Alfonsín cuando propuso incorporarlo en la Constitución.

Raúl Alfonsín pensaba que Argentina debía moderar su sistema presidencialista y adoptar instituciones del parlamentarismo. Entre ellas, estaba la figura de un jefe de Gobierno con responsabilidad ante el Congreso. Eso se plasmó en el artículo 100 de la Constitución reformada en 1994 pero quedó una figura híbrida ya que Alfonsín pensaba en un primer ministro a la francesa mientras que Carlos Menem pensaba en que sería un colaborador más. Por eso hubo jefes de Gabinete de distintos perfiles. Entre ellos cabe recordar a los primeros de Menem que tenían poco peso político, Fernando De la Rúa nombró a Rodolfo Terragno – a quien no quería – para fortalecer la coalición. Néstor Kirchner designó a Alberto Fernández que conocía el funcionamiento del Estado pero que carecía de fuerza política. Cristina Kirchner recurrió a Sergio Massa para oxigenar al Gobierno luego del fracaso de la 125 y al final se recostó en Aníbal Fernández para la etapa más confrontativa previa a las elecciones.

Pero la forma en la que se está desempeñando Marcos Peña es lo más parecido a lo que pretendía Alfonsín. Peña, no sólo está presente en la administración del Estados, sino que tiene un papel relevante en definir la estrategia política del oficialismo. Mauricio Macri lo considera un buen gestionador pero también una figura clave para darle una visión y una orientación general. En el anuncio del desplazamiento de Alfonso Prat-Gay quedó claro que no se limitó a transmitir una decisión presidencial sino que él también tuvo un papel relevante en la elección de ese camino.

Los límites

Por supuesto que la sociedad apoya o critica a Macri y no a Peña porque la cultura presidencialista es muy fuerte en Argentina. Y nadie piensa que la remoción de un jefe de Gabinete puede cambiar el rumbo de un gobierno o descomprimir una situación políticamente compleja. Pese a sus detractores el presidencialismo latinoamericano pudo sortear las crisis de principios de siglo en la región mejor de lo que se suponía.

Desde 1995 nadie ejerció el cargo de jefe de Gabinete de una manera tan cercana al modelo alfonsinista.

Comparte e imprime la nota:
  • Facebook
  • Twitter
  • Google Bookmarks
  • email
  • Print
Esta entrada fue publicada en Edición online. Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Peña, el heredero de Alfonsín

  1. nora chavero dice:

    hola, a Marcos lo conozco desde la campaña, me gustaria que blanqueara su verdadero rol ya que muchas noticias lo dan como alguien que “maneja” a MM y otros como un monje negro que se encarga del “trabajo sucio”. Si se explica publicamente o por lo menos a quienes los llevamos donde estan, cual es la funcion de cada uno nos quedariamos mas conformes. Ejemplo, como DESPIDIO mal a Prat Gay y no lo hace con Bergman??no se entiende. atte.

    • Alejandro Butowicz Espin dice:

      Marcos Peña debe dar cuenta al Congreso de la Nación y como Jefe de Gabinete puede ser interpelados por éste, en lugar de hacerlo a quienes votaron a Macri, debe dar explicaciones a legisladores y a toda la ciudadanía. Peña fue puesto en su funciones sólo por el Presidente .
      El desconocimiento que se tiene de la Constitución Nacional es muy grande. El Sr. Peña puede ser destituido por el Congreso. No han tomado nota hasta ahora de ello y crearía roces entre el Ejecutivo y el Legislativo.
      Artículo 101.- El jefe de gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus Cámaras, para informar de la marcha del gobierno, sin perjuicio de lo dispuesto en el Artículo 71. Puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las Cámaras, y ser removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras.
      Creo que el presidente Macri tampoco lo sabe, por sus declaraciones de que Peña es él. Pero la Constitución sólo puede reformarse sólo por otra Reforma Constitucional.

  2. Groucho dice:

    Marquitos no es un primer ministro a la francesa, ni siquiera en el modelo post-Sarkozy, y Alfonsin tenia en mente el modelo anterior, en el que llego a haber la “cohabitacion” Chirac-Jospin. M. Peña Braun es un amanuense servil, un rol que agrada mucho a la alta burguesia argentina, vide el caso de los dos Abal Medina, R. Larreta, etc. Uno de los raros que aspiro a mas fue M.T. de Alvear.

  3. Alejandro Butowicz Espin dice:

    No comparto la opinión del artículo, el objetivo de Alfonsín era llegar a un sistema parlamentario de primer ministro. En las negociaciones con Menem, se llegó a un punto intermedio. No fue bien legislado por los constituyentes de 1994, ya que por los dichos de ellos mismos era muy poco el tiempo que tenían para abordar en profundidad tantos temas y dejaron muchos librados a la promulgación posterior de leyes por el Congreso, muchas de las cuales ni siquiera se trataron. No había lineamientos claros en ninguno de los partidos y en el peronismo basicamente sólo se pretendía la reelección presidencial. El trabajo de los constituyentes cayó en muchos errores, producto de modas y eslogans de la época. Falta de prudencia, porque se estaba modificando el pacto de convivencia nacional, que significa la Constitución y que sólo puede ser reformulado por otra Convención Constituyente. Que al transformarse en soberana deja librada su redacción al partido preponderante del momento. No existieron pactos preexistentes como en 1853. El Pacto de Olivos fue una farsa repudiada por gran parte de la población. No hubo los previos acuerdos necesarios, ni debates de politicas de estado necesarias, para semejante paso. La simple razón es que se debía cambiar para posibilitar la reelección de un presidente. La leyes y menos la Constitución pueden hacerse a medida de alguna persona o una situación momentánea. Hay errores groseros y lamentables en su redacción, que no se pueden cambiar. Uno de ellos es el nivel Constitucional automático que se le da a los pactos internacionales firmados por el Ejecutivo, sin previo debate y aprobación por mayoria de 2/3 del congreso de la Nación. Otro fue el Consejo de la Magistratura, que trató de hacer una mezcla del derecho americano que era el tradicional, con instituciones del derecho francés. Dejando la posibilidad de que sucesivas leyes cambiaran su composición hasta casi transformarla en un elemento partidario más, como sucedió con la última ley que presentó la entonces senadora Cristina Fernández y fue sancionada. La Procuraduría General de la Nación no quedo bien delimitada en sus funciones y deberes. Esto trajo muchos problemas a nivel judicial.
    La figura del Jefe de Gabinete tampoco está bien delineada, ya que no se trata de un personaje político, sino más bien administrativo, delegado del presidente. A pesar de tener que presentarse a rendir cuentas mensualmente de modo rotativo en cada Cámara, lo cual no ha hecho nadie. Incluso en el artículo 101 se establece que puede ser removido por de su cargo por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras. No queda claro si sus funciones son delegadas del presidente o son propias. De ser propias no es designado por voto de la ciudadanía.
    Creo que como en un comentario anterior la idea de Alfonsín era la de una “cohabitacion” como la de Chirac-Jospin. Pero sus constituyentes no supieron plasmarla en la letra de la Constitución.
    El titulo de “Peña, heredero de Alfonsín”, es temerario y una afrenta al primer presidente constitucional desde el regreso de la democracia, que cometió muchos errores, pero que tuvo la valentía de tratar de recuperar el espíritu democrático, que sólo quedó en base de elecciones. Pero no pudo hacer lo mismo con el espíritu republicano.
    Debe recordarse también que Alfonsín tuvo en algún momento la idea que asalta a tantos presidentes, de fundar el tercer movimiento histórico. Esa idea de estar continuamente fundando la Nación, sin continuidad en el tiempo y la historia.

    • Alejandro Butowicz Espin dice:

      Para no seguir abrumando en el mismo comentario, debo responder el mismo.
      A Marcos Peña, no lo conozco, ni sé a ciencia cierta sus fines político partidarios. Pero no está cumpliendo con las funciones que establece la Constitución desde el articulo 100 al 107 (inclusive). Deja de lado las funciones de coordinación e implementación de las políticas presidenciales, en los dos coordinadores nombrados (Quintana y Lopetegui). Pasa a querer ser un protagonista en las decisiones políticas, sin haber sido electo. No respeta a los miembros del Congreso en las pocas exposiciones a las que ha concurrido.
      Ha destratado al ex-ministro Prat Gay de modo innecesario y fue su respaldo el que posibilitó el lamentable despido de Isela Constantini. Mientras sigue apañando a un ministro como Bergman que ha incumplido sus deberes de funcionario público en su gestión (además de los hechos lamentables de tener un asesor de 19 años en su ministerio cobrando $ 69.000, ¿que ha cambiado?)
      Todas estas luchas de poder y cierto maquiavelismo zen, como algún titular con ironía manifestó, dejan que desear. El Jefe de Gabinete no está para construir un nuevo relato, un marketing en dupla con un asesor (con demasiada influencia) como Duran Barba. Pensar sólo en resultados electorales, campañas y no en la administración.
      La actual conducta tanto del Jefe de Gabinete Peña, como del mismo presidente están bordeando lo inconstitucional.
      Como también no cumplir con el artículo 88, de que en caso del ausencia de la Capital del presidente lo debe sustituir la vicepresidenta. Ambos estaban de vacaciones, uno en Villa La Angostura y ella en Bariloche. Tampoco seguir con la línea de sucesión en el presidente de diputados (Emilio Monzó) y el Presidente Provisional del Senado (Federico Pinedo). El país no puede quedar acéfalo o ser dirigido por control remoto por el presidente desde donde esté. En toda República debe haber un “Acting President”, rol que no puede desempeñar el Jefe de Gabinete porque no está establecido en nuestra legislación. Sino un funcionario electo o el Presidente de la Corte Suprema.
      No se sabe si es por desconocimiento (han cometido muchos errores legales en otros temas, como en tarifas), por soberbia, sobre valoración, o vaya a saber que, están incumpliendo normas básicas que los pueden llevar hasta el juicio político.
      Lo definiría a Marcos Peña como el nuevo Lopez Rega, después de 42 años, en ese circulo vicioso en el que vivimos y nos desangramos.

  4. rib dice:

    en verdad vamos a ver cuando el pro pierda las elecciones en octubre y tenga que nombrar a un premier impuesto por bergoglio si la cohabitación funciona … le pondrá a moreno ???

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>