Carrió, el comodín del Gobierno

(Columna de Joaquín Múgica Díaz)

El oficialismo necesita hacer unabuena elección y la líder de la CC es la mejoropción que tiene para afrontar el desafío.

Elisa Carrió es conocida por ser una dirigente intransigente. Una mujer combativa, ágil y atrevida que deja la piel cuando considera que la causa lo merece. Es la voz más critica que tiene la coalición Cambiemos y la que le suele marcarle los límites al Gobierno con explosivas declaraciones públicas. Además, es una figura de alto conocimiento público y que, en los últimos años, ha logrado mejorar su imagen.

Lilita ocupa un rol importante dentro de la gestión. Cada vez que el Gobierno queda atrapado por una decisión política errónea o una denuncia de corrupción, la cofundadora de Cambiemos se expone ante los micrófonos y da la batalla mediática para transparentar la imagen de la administración macrista. Ese certificado de transparencia beneficia a todos. Sobre todo al presidente Mauricio Macri, quien suele manejar la relación con la diputada como un equilibrista circense. La fórmula utilizada frente a los medios es siempre la misma. Carrió se suma a la práctica que utilizan todos los funcionarios gubernamentales y el propio mandatario. Habla de la buena relación que tiene con el presidente, critica al kirchnerismo, defiende la medida implementada y se aferra a los cambios del futuro. En definitiva, repite el discurso que está instalado en el interior de Cambiemos. Aquello de la “herencia recibida” y la “construcción de un nuevo país” que suelen repetir frente a los micrófonos cada vez que pueden.

Pero Lilita siempre redobla la apuesta. Y en muchas ocasiones dispara con munición gruesa hacia los recovecos más profundos de su propio gobierno. Lo hace cuando dice que Daniel Angelici es un operador en la Justicia avalado por la cúpula presidencial. O cuando asegura que Jorge Macri es un “delincuente”, mientras el primo del Presidente aparece como uno de los principales candidatos a liderar la boleta de Cambiemos en la próxima elección. Es en esos momentos donde Macri aplica un plan para contener su ira y envía funcionarios de su máxima confianza a reunirse con ella. Es la mejor forma que ha encontrado, además de charlas telefónicas frecuentes, para convivir con la legisladora entre sus filas y que el orden interno del espacio no explote en mil pedazos. Carrió es indomable, severa y terminante. Es tan clara que no hace falta leer entre líneas sus apariciones públicas. Por eso se convierte en un arma de doble filo. Es una mujer que no entiende de disciplinas internas. No está dispuesta a respaldar a un funcionario, intendente o legislador por el solo hecho de compartir el espacio político. Esa decisión conforma la imagen de transparencia que muchos argentinos tienen de ella. Pero sus críticas feroces son capaces de poner en foco un punto débil del Gobierno y abrir una puerta por donde solo entran críticas de la oposición y de los medios. Carrió es una amenaza constante. Y es también un sostén permanente para la actual gestión.

En una de las últimas entrevistas que le hicieron a Emilio Monzó, el presidente de la Cámara de Diputados aseguró que “Carrió es el comodín” que tiene el Gobierno. Lo dijo reposando su discurso en un contexto electoral y respondiendo sobre las posibles candidaturas de Cambiemos para las próximas elecciones legislativas. “En esta elección la figura más importante que ponemos en juego es Lilita. De los jugadores que están en juego, es la que mayor intención de voto y mejor imagen tiene en nuestro partido”, indicó. Monzó fue claro. El Gobierno tiene que cuidarla porque, de cara a una elección clave, es la figura más convocante que tiene el espacio político. Hasta el momento, los números de las encuestas le dan la razón.

Las dificultades de salud que tuvo Carrió durante 2016 –se le realizó una angioplastia y le colocaron dos stents– conspiran contra una posible candidatura en la provincia de Buenos Aires. Recorrer el territorio bonaerense durante la campaña electoral es un desgaste que la diputada no estaría en condiciones de hacer en los próximos meses. Otra situación diferente sería si su candidatura fuera en la Capital Federal.Pero se sabe, en la provincia se da la denominada“madre de todas las batallas”. Es allí donde el Gobierno necesita hacer una buena elección.Y Carrió es la mejor opción que tienen para afrontar el enorme desafío. La duda se mantendrá hasta el cierre de las listas y la negociación de su posible candidatura, como anticipó Lilita,será mano a mano con Macri.

En la Casa Rosada muchos creen que para los próximos comicios no importa el nombre del candidato que tenga Cambiemos. Lo que realmente interesa es que la figura de María Eugenia Vidal esté al lado del postulante elegido. Están convencidos que el 60% de imagen positiva que tiene la gobernadora es un arma infalible para promocionar al candidato designado. Lo difícil de saber es si esa buena impresión que tiene la sociedad sobre Vidal, se va a trasladara las urnas cuando la gente tenga que votar al candidato oficialista.

El Gobierno necesita ganar la elección. No solo por el hecho de poder obtener mayor cantidad de bancas en el Congreso, sino porque el resultado de los comicios marcará el apoyo o el rechazo al cambio de gestión. Sobre todo, sila ex presidente Cristina Kirchner se decide a participar y es la candidata del peronismo unificado.Sería el momento indicado para que los votantes vuelvan a elegir entre dos modelos de país diferentes.

Cambiemos es una estructura partidarianueva y frágil. La alianza entre el PRO y la UCRhoy pasa por un mejor momento, luego de losconstantes reclamos de los radicales para tenerun mayor protagonismo. Aun así, solo el respaldoelectoral podrá contribuir al crecimientodel espacio. La fuerza política que lidera Macriprecisa crecer territorialmente. Y para eso debelograr juntar votos. Esa tarea difícil deberánllevarla adelante en un contexto incómodo generadopor las propias decisiones del presidente.Para esa nueva batalla hay una mujer que esla que mejor mide en las encuestas. La mismaque lucha por brindarle transparencia al Gobiernoen los tiempos más espinosos. La que hoyes diputada pero mañana puede ser candidata asenadora si la salud se lo permite. La que desdehace años denuncia las causas de corrupción delos gobiernos kirchneristas pero la que tambiénexpone en la línea de fuego a los soldados de suregimiento. Esa mujer se llama Elisa Carrió

 

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