La Pampa: el peronismo del “todos unidos”

(Columna de Norberto Asquini)

La unidad de acción del Partido Justicialista pampeano contrasta con un panorama nacional de fragmentación y falta de un liderazgo definido.

A contramarcha de la crisis nacional, el peronismo en La Pampa ha cerrado filas detrás de la lógica del “todos unidos triunfaremos” para las elecciones legislativas de este año. En territorio pampeano hubo un consenso para unificar posiciones en torno a la gestión del gobernador Carlos Verna y en abierta oposición al presidente Mauricio Macri. En esa estrategia, que lo tiene al mandatario como eje, el peronismo suma todo lo que puede: no solo a todas las líneas internas provinciales, cada una con su “ismo”, sino también una amplia franja de sectores que convergen desde el massismo del Frente Renovador hasta el kirchnerismo de La Cámpora, desde un peronismo disidente al oficialista hasta viejos enemigos durante la era K.

La unidad de acción del Partido Justicialista pampeano contrasta con un panorama nacional de fragmentación, la falta de un liderazgo definido y la permanente búsqueda de su rol opositor frente al gobierno de Macri. En ese sentido, el PJ, y sobre todo el gobernador Verna, ha sabido “alambrar” los límites de La Pampa para que impere una lógica provincial por sobre la nacional. Como destacó el politólogo Steven Levitsky en el estadista que “los peronismos provinciales son el bastión del peronismo, quizás más que nunca. Son la fuerza sobre la cual puede recaer el partido nacional para producir un nuevo líder con atractivo nacional”. La Pampa, si bien es una provincia “chica”, parece marcar cómo debe ser el camino.

 

Equilibrio y frenos

Verna además se ha adelantado a los tiempos preelectorales. Cuando todavía en el Cambiemos pampeano no se define si habrá alianza entre la UCR y el PRO, o irán ambas fuerzas por separado, el mandatario ya tiene su precandidato a diputado nacional. El elegido fue un legislador provincial, el exministro de Hacienda, Ariel Rauschenberger. Es parte de la línea que lideraba el exgobernador Oscar Mario Jorge, que enfrentó a Verna en 2015 y perdió, tiene un perfil técnico y es un dirigente moderado, que ha sabido acompañar a la gestión del gobernador. La segunda en la lista sería una dirigente de General Pico, la segunda ciudad en importancia, y bastión del vernismo. La figura de Rauschenberger ayudó para equilibrar la lista frente a todos los sectores internos del PJ, homogeneizar las posturas con un candidato sin mayores resistencias, tener una lista competitiva en la capital provincial -ciudad que le ha sido esquiva al partido- y frenar las pretensiones que se podían desatar en las filas del vernismo por el primer lugar.

 

La gran coalición PJ

El peronismo pampeano tiene su lógica interna, no es monolítico y se asemeja a una coalición de líneas. Desde 2015 se ha reconfigurado y ha sabido abroquelarse luego de la disputa electoral desatada en 2015 cuando se enfrentaron Verna, entonces senador crítico al gobierno de Cristina Fernández, y el candidato del entonces gobernador Jorge, que estaba alineado al “proyecto nacional”.

El triunfo de Verna en 2015 para gobernador fue contundente y si bien el vernismo es el que maneja el poder, supo abrir el gobierno a sus socios estratégicos, el marinismo –con el vicegobernador y el manejo de la Cámara de Diputados– y el “robledismo” del líder de la UOCRA provincial Roberto Robledo. También sumó al “lezcanismo”, del jefe de UPCN, Jorge Lezcano. Mantiene una alianza tácita con el “jorgismo” -que suma diputados provinciales y varios intendentes- y con el kirchnerismo de La Cámpora, menguado luego de las derrotas sufridas en 2015. También tiene como aliado externo al massismo del Frente Renovador –uno de los dos partidos que representan al sector de Sergio Massa en la provincia– y que podría incorporarse a la lista del PJ. La suma al PJ por el lado del kirchnerismo o del massismo, servirá para agregar votos al oficialismo que bien podrían volcarse a otras opciones.

La estrategia para 2017

La postura crítica de Verna hacia el gobierno del presidente Macri ha ayudado también para unificar las filas del PJ. El mandatario pampeano es uno de los “duros” dentro de los gobernadores peronistas frente a la Casa Rosada. En 2016, el pampeano fue uno de los que estuvo detrás de las dos mayores derrotas de Cambiemos en el Congreso, con la caída de la reforma electoral y las modificaciones al Impuesto a las Ganancias. Reclama permanentemente por la falta de obras para la provincia y por la devolución de fondos adeudados, se opone a las políticas macristas denunciando el crecimiento de la pobreza, las consecuencias económicas para la provincia o la caída de las paritarias nacionales para los docentes, y pide por los ríos pampeanos frente a la política hídrica de Mendoza y la falta de acción de Nación. En su estrategia política, Verna ha tomado la bandera de la defensa de los intereses de La Pampa vulnerados por la Casa Rosada y convirtió al macrismo en su antagonista.

En las elecciones legislativas de este año, La Pampa renueva tres diputados nacionales. Uno por cada partido: uno del PJ, uno del Frepam (UCR + socialismo) y uno de Propuesta Federal (PRO + aliados). En los comicios intermedios en los que se juegan las tres bancas legislativas, el PJ siempre había logrado quedarse con dos por la mayoría. En 2013, debilitado por la interna entre el jorgismo y el vernismo, el justicialismo perdió sorpresivamente uno de sus representantes en manos del PRO que llevó al exfutbolista Carlos “Colo” Mac Allister al Congreso. Este año quiere recuperar esa banca, pero además enfrentará a Macri y su proyecto económico. Verna prepara su estrategia electoral, mientras observa que el invierno se acerca con sus amenazas, como si estuviera en la piel de algún personaje de Game of Thrones.

 

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