Corrientes votó entre enchufes y espejos

(Columna de Juan Dodyk y Juan Pablo Ruiz Nicolini)

 

Arrancó el campeonato electoral 2017. La fecha del último domingo tuvo tres encuentros relevantes: la elección provincial de renovación legislativa en La Rioja (ganó el oficialismo – PJ); las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias de autoridades provinciales de Chaco (que aunque se trataba de selección de candidatos, el peronismo celebró una “victoria” holgada, por la diferencia en el caudal de votos recibido respecto de su competidor); y, por último, la elección local de Corrientes capital, donde la oposición (alianza en la que la Unión Cívica Radical es el primus inter pares) venció al oficialismo por un margen relativamente estrecho. En esta columna destacaremos elementos salientes de la elección correntina.

Un primer elemento a destacar es el desdoblamiento del comicio respecto a la elección provincial. El intendente Fabián Ríos (PJ), en busca de la reelección, decidió separar el proceso electoral de su distrito del calendario administrado por la provincia (para evitar posibles pérdidas por el arrastre de las categorías provinciales donde el gobernador Colombi -UCR- , contaría presumiblemente con ventajas de ser el oficialismo). Pero, como señaló Gabriel Tolosa, esta decisión de “cortarse solo” – y restar apoyo a su espacio en la competencia por la gobernación- puede haber perjudicado su campaña al posibilitar que los recursos provinciales se concentran este domingo únicamente en la competencia de la capital provincial.

En segundo lugar, vale la pena revisar los resultados de la competencia por el ejecutivo local, donde tres alianzas compitieron por la intendencia.

La diferencia entre las dos listas que disputaron la intendencia fue de 3.7 puntos porcentuales (7291 votos, según datos del escrutinio provisorio). Una diferencia casi idéntica a los votos que obtuvo la tercera lista: solo 661 votos de diferencia (B).

Un dato para resaltar acá fue la decisión judicial que tomó la Corte provincial respecto de la oferta electoral. Los partidos Justicialista y De la Victoria presentaron un recurso para que el nombre “Frente para la Victoria” (FPV) -con el que habían competido en el turno electoral previo- no fuera avalado. El argumento (no considerado por la mayoría de los votos del Superior Tribunal de Justicia de Corrientes) era que su inclusión podía generar confusión en el electorado.

 

LA FORMA DE VOTAR

Podemos destacar otros dos elementos salientes del proceso electoral de Corrientes que afectan la forma de votar: la posibilidad de presentar “listas espejo” y el conflicto alrededor del uso de la “Boleta Única Electrónica” (BUE).

 

ESPEJITO, ESPEJITO

Sobre lo primero, a lo largo y ancho del federalismo electoral argentino encontramos variedad de prácticas que afectan la claridad de la oferta electoral. Normas vigentes como “Ley de lemas” (Santa Cruz), “Acoples” (Tucumán) u otro tipo de “Colectoras” (Salta) hacen más difícil (i) la administración del proceso electoral y (ii) generan confusión en el electorado. ¿Cuál es entonces su utilidad?

 

Opciones de pantalla con los 12 “espejos” de la alianza ECO – Cambiemos.

Figura 1. Agregación de votos de alianzas electorales a partir de “listas espejo”. Izquierda (origen): listas individuales que llevaban un candidato a intendente de cada una de las alianzas. Derecha (destino): alianzas electorales que llevaban candidato a intendente (ECO-Cambiemos, Frente Para la Victoria y Haciendo Corrientes).

 

SE ENCHUFÓ

Por último, el otro elemento saliente relativo a la forma de votar del proceso electoral en Corrientes fue el conflicto alrededor de la implementación de la BUE en los comicios de la capital. El cambio en la forma de votar había sido impulsado por las autoridades municipales. Pero la BUE recibió “fuego amigo”: la oposición en el distrito (que es oficialismo a nivel provincial) logró frenar su adopción – a pesar de que un sistema como ese es el que promueve ese espacio político a nivel nacional.

No obstante, luego del fallo judicial, el municipio acordó con los partidos de la oposición para que la nueva tecnología fuera utilizada en unas pocas mesas como prueba piloto. La determinación de quienes votarían con la BUE recayó en manos de la Junta Electoral. El modo como se resolvió nos permite explotar los resultados electorales a fin de estimar el efecto de este cambio de tecnología sobre el comportamiento de los votantes.

La elección contó con 2 centros de votación completos -de dos circuitos electorales distintos (3 y 5b)- que votaron con la BUE (30 sobre 798 mesas). En cada uno de los circuitos contamos con centros que votaron con el nuevo sistema y con las tradicionales boletas partidarias. Dado que los votantes son asignados al azar a cada mesa dentro de su circuito (por orden alfabético del apellido), la elección funcionó como un experimento natural sobre el efecto del tratamiento (el uso de BUE en lugar de boleta de papel) sobre el comportamiento electoral. Nos valemos de esto para estimar la magnitud del efecto de la BUE sobre: (i) el voto a cada candidato a intendente, (ii) el voto en blanco, (iii) los votos nulos (o recurridos), (iv) los votos no afirmativos (blancos y nulos), y (v) el “corte de boleta” o voto cruzado (distinto voto para intendente y para concejales). (Ver Figura 2).

 

Figura 2. Efecto de la BUE sobre el porcentaje de votos en cada circuito, con intervalos de confianza OLS de 95%. Cuando una línea negra horizontal no corta a la línea punteada vertical se interpreta que el efecto sobre ese porcentaje de votos es significativo

La Boleta Única Electrónica no tuvo efectos significativos sobre la proporción de votos a cada candidato a intendente. Consideramos despejadas, así, las dudas sobre la ventaja que podría haberle conferido al oficialismo local. Tampoco encontramos evidencia de que el resultado de la elección pudiera haber sido distinto de no haberse empleado la BUE en los dos centros de votación donde se hizo la prueba piloto. En efecto, el resultado de simular el resultado electoral cambiando las mesas con BUE por mesas sin BUE del mismo circuito (que, en promedio, deberían tener el mismo resultado si descontamos el efecto de la BUE) no presentó diferencias significativas.

Se observan, en cambio, efectos significativos sobre el porcentaje de votos en blanco y votos nulos, pero en dirección opuesta. Con BUE hay más votos en blanco pero menos votos nulos. Esto puede deberse a que el mismo comportamiento (no votar a ningún candidato) se expresa distinto con BUE (como voto en blanco) que con boleta de papel (menos como voto en blanco, y más como voto nulo, que puede ser por una boleta no válida: cortada por la mitad, tachada, etc).

Leiras y Calvo (2011) hacen un análisis análogo para mesas en las que se votó con este sistema en las elecciones de Salta en 2011. Allí sostienen que “las reducciones del porcentaje de votos positivos suelen leerse como signos de descontento ciudadano con la oferta que presentan los partidos. No obstante, los ciudadanos emiten votos en blanco o anulan sus votos por diversos motivos. Algunos de ellos no implican un rechazo intencional de la oferta electoral. Por ejemplo, es posible que algunos ciudadanos omitan elegir una opción en alguna categoría de candidatos por descuido, que prefieran emitir un voto en blanco porque estiman que no tienen información suficiente para pronunciarse o que emitan un voto nulo porque no conocen bien el procedimiento de votación”. Y evalúan que “con este sistema, la indiferencia tiene que expresarse como rechazo y la operatoria del sistema completa los vacíos de información con el que los votantes hubieran llegado al cuarto oscuro”.

En el caso que acá analizamos el efecto positivo sobre el “voto en blanco” parece compensarse con el efecto negativo sobre el “voto nulo”, ya que no detectamos un efecto significativo en los dos circuitos don BUE sobre el total de “votos no afirmativos” (tanto blancos como nulos). Aunque en este respecto tampoco encontramos evidencia de que la BUE impacte en el resultado electoral, la evidencia si nos permite interpretar con más elementos la intención de los electores.

Finalmente, existe evidencia de que la modificación del instrumento de emisión tiene un efecto sobre la proporción de “corte de boleta” (o voto cruzado). Barnes (et al, 2017) y Ruiz Nicolini (2017) lo documentan para el caso salteño: ambos trabajos encuentran que la BUE aumenta la proporción de “corte de boleta”. Esto puede impactar positivamente en la probabilidad de que partidos chicos consigan bancas en legislaturas. El análisis correntino nos permite sumar evidencia en el mismo sentido: pudimos comprobar que en las mesas con BUE el “corte de boleta” (o voto cruzado entre categorías: intendente y concejales) es mayor en promedio.

Para esto consideramos dos tipos de voto cruzado: uno entre listas y otro entre alianzas. El primero corresponde al corte de boleta propiamente dicho: optar por una lista para intendente y otra para concejal. Esto se facilita sensiblemente con la interfaz de la BUE, que no requiere de tijeras. El efecto de la BUE es estadísticamente significativo en los dos circuitos analizados. El segundo tipo de voto cruzado corresponde a votar un candidato a intendente y una lista de concejales que va con otro candidato a intendente. Por ejemplo, un voto a Tassano (UCR) para intendente, y, para concejales, a una lista que no lo tiene a él como candidato a intendente (es decir, ninguna de las 23 listas que sí lo tienen como candidato). Dado el sistema de listas espejo, este voto cruzado es más “sustantivo”: expresa una clara escisión de la preferencia electoral en las dos categorías, que no es meramente consecuencia de la multiplicidad de listas en las que figura cada candidato. El efecto de la BUE sobre esta medida de corte de boleta (más restrictiva) es menor, pero la estimación puntual es positiva en los dos circuitos y es estadísticamente significativa en uno de ellos.

Más allá de los cuestionamientos que este cambio tecnológico viene recibiendo (sobre todo cuando se discuten potenciales ataques a la integridad y al secreto de los sufragios) estos análisis aportan evidencia que el cambio en la forma de votar puede influir en algunos de los comportamientos de los electores y, por ende, en los resultados políticos de las elecciones. Los diseños importan. El diablo está en los detalles.

 

Referencias

  • BARNES, T; TCHINTIAN, C; ALLES, S. (2017): Assessing Ballot Structure and Split Ticket Voting: Evidence from a Quasi-Experiment ,The Journal of Politics 79(2).
  • LEIRAS, M. y CALVO, E.: “La forma de votar importa. El impacto de los nuevos instrumentos de votación sobre la conducta electoral en las provincias argentinas”, CIPPEC – COPEC, Buenos Aires, noviembre de 2011.
  • RUIZ NICOLINI, J.P.(2017): El impacto de enchufar los votos. Evaluación del voto cruzado entre categorías en las elecciones de la provincia de Salta. Tesis de Maestría, Departamento de Ciencia Política, Universidad Torcuato Di Tella.
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