Un cuento de dos ciudades

(Columna de Pedro Martín Ottonello)

Las dificultades para el armado de listas en Cambiemos evidencian tensiones hacia adentro del frente.

Capital Federal, Argentina. Es un frío día de otoño y el viento golpea las ventanas de la Casa Rosada. A Ángel Rozas no le sienta bien que Marcos Peña y algunos consultores de imagen le digan quién debe ser el candidato que encabece la lista (una persona afín a la ex intendente Aida Ayala), y no quien él quiere. Transcurridos unos minutos más, el ex gobernador se retira formalmente y se vuelve a su provincia. Está sorprendido, algo aturdido ¿Armarle la lista sin previo aviso, y esperar una actitud de genuflexión? ¿Esperaban en serio que acepte sin chistar?

Resistencia, Chaco, Argentina. Rozas planteó el armado de lista como el suponía que debía hacerse ¿Cómo? Intercalando gente afín con personas cercanas a Ayala. Con esto se fue al Tribunal Electoral para oficializar la lista con el sello “Cambiemos”. Sin duda en Buenos Aires aquello no caló del todo bien, y volvieron las tensiones. Muy ducho, el viejo dirigente les objetó que podían ir a unas PASO, que el también era parte de Cambiemos. La Justicia le dio la razón a Ángel Rozas, por lo que hubo PASO con una sola lista. Al igual que en el cuento de Charles Dickens donde la trama transcurre entre dos ciudades, aquí también un pequeño periplo vio concluido su primer capítulo. Dos ciudades, dos distritos, una misma trama de fondo.

Estas tensiones son cada vez más comunes: el PRO empuja para tener cada vez más diputados propios, que sean lo más orgánicos posibles, relegando así a candidatos que en ocasiones tienen algo más de carrera política. Hoy la discusión pasa en Córdoba, donde el partido del presidente quiere quedarse con el primer y el tercer lugar, dándole al radicalismo el segundo y el cuarto. Teniendo en cuenta que debe ir una mujer en el segundo lugar, y que se busca apantallar a Diego Mestre (hermano del intendente), la cuestión se torna un poco espesa, una suerte de punto muerto. Nadie quiere ceder un poco, y la jurisprudencia que sentó el ex gobernador chaqueño es un cuchillo de doble filo. Si, es una buena salida. No, no es la ideal, lo idílico sería congeniar en una sola lista consensuada y no competir por afuera, máxime cuando el sello Cambiemos se replicó en 23 distritos de 24, y el deshielo de la UCR con el Socialismo comenzó el mes pasado. Esperan replicar también Cambiemos en Santa Fe.

Las tensiones comenzaron la catarsis el miércoles de la primera semana de junio, cuando el presidente de la convención radical Jorge Sappia aunó reclamos de varios distritos y le espetó a José Corral los desencantos de varios dirigentes del centenario partido. Ven primar los intereses personales por encima de los del partido, y que se podrían manejar mejor con las listas. En nada ayudó la foto que trascendió de Horacio Rodríguez Larreta recorriendo la Villa 31 con Corral, máxime conociendo los problemas que presenta con el candidato del radicalismo en la ciudad, Martín Lousteau.

“El hecho de que le hayan ofrecido a Manes encabezar la lista sin consultarnos nos causó malestar, nos tendrían que haber consultado para consensuar”, me dice un viejo dirigente radical. “El partido hace lo posible para maquillar algunos problemas internos, no sólo en provincias, sino también en concejos provinciales y legislaturas, el PRO no debería tener esta prepotencia con nosotros”, cierra ofuscado. En una escalada de tensiones, Rozas sentó jurisprudencia en el partido. No es lo óptimo, pero todos quieren llegar de la mejor manera al 24 de junio, cuando se oficialicen las candidaturas. Queda mucho y falta poco. Digno de una novela de Charles Dickens.

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