Preguntas abiertas para un peronismo herido

Por Néstor Leone

Algunos gobernadores con aspiraciones perdieron terreno en las PASO. Cristina y el kirchnerismo, entre saldos dispares, expectativas y limitantes

 

1. ESCENARIOS

Con el escrutinio provisorio interrumpido en el 95% y el escrutinio final recién puesto en marcha, tanto el oficialismo como Unidad Ciudadana se disputan el predominio en la provincia de Buenos Aires. En un escenario de evidente paridad, que Cristina Kirchner parece, finalmente, inclinar a su favor. La expresidenta asomaba como favorita en la previa, pero no pudo ratificarlo debidamente. Mientras que las irregularidades denunciadas y cierta épica de repunte final, envalentonan al espacio para que octubre no sea todo lo gris que despuntaba apenas cerrado el comicio y pueda dibujar una sonrisa. Necesita sumar adhesiones desencantadas o adversas al kirchnerismo. Tanto entre quienes no participaron de la elección y sí lo harán ahora, como entre quienes votaron a espacios de izquierda que no superaron el mínimo indispensable, y entre quienes lo hicieron por las listas de 1País y de Cumplir. El componente sociodemográfico y político muestra mayor dificultad en el electorado (más numeroso) que apoyó a Sergio Massa. En este caso, quizá, lo más provechoso para la expresidenta sea que la opción de Massa no se desvaneciera tanto. En cuanto a las otras, posiblemente tenga que apelar a un giro en la estrategia inicial, con más trabajo territorial de sus intendentes, mayor presencia en los medios de parte de ella y un esquema de campaña de sintonía fina y más focalizada. Un triunfo por sobre Esteban Bullrich, en las generales, aunque sea por un voto, puede permitirle pensar en volver a conducir los fragmentos del peronismo de las provincias; sobre todo, luego del revés de varios gobernadores que se pensaban como sus rivales. Una derrota, en tanto, le quitará chances de convertirse en alternativa, por sus efectos hacia afuera, pero también hacia dentro del peronismo. ¿Podrá reconstruir la imagen de victoria que le arrebató Cambiemos, si ésta sucede tras el escrutinio final? ¿Podrá hacer usufructo de la idea de balotaje anticipado que parece proponerle al Gobierno, sin caer
ella misma en la limitante del nivel de rechazo que trae consigo? ¿Bastará con acentuar la apelación a las“ víctimas del ajuste” y a la contraposición de “modelos”? ¿Tendrá eficacia en la apelación al voto útil para derrotar a Cambiemos con la clave de campaña que generó a través de Unidad Ciudadana? ¿Cuáles de las particularidades de los votantes de Massa y Randazzo se impondrán finalmente? ¿Las de opositores al Gobierno y protoperonistas? ¿O las de reacios al kirchnerismo?

 

2. LIGA EN CUESTION

Entre los derrotados de las PASO están varios de quienes habían propuesto reeditar la liga de gobernadores como forma de negociar en otras condiciones con el gobierno de Macri y, a su vez, disputar la conducción del peronismo de cara a las presidenciales de 2019. Como contraparte de la reaparición de Cristina. Como portadores de la promesa de un peronismo de nuevo tipo, distante de la identidad y el horizonte de sentido del kirchnerismo. El caso de Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba, es el más resonante. Pero no el único. Colocó a su vicegobernador Martín Llaryora como cabeza de lista y a su esposa Alejandra Vigo, en segundo lugar, pero no pudo evitar la derrota ante Cambiemos, por 44,5% a 28,5%, y que se complicasen sus aspiraciones de trascender más allá de su provincia. La hipótesis de que un liderazgo alternativo en el peronismo surgirá indefectiblemente en el núcleo geográfico más dinámico del capitalismo argentino (el eje agronegocios-exportador) y ya no de provincias consideradas periféricas (como La Rioja o Santa Cruz) fortalecía sus expectativas, en detrimento de las de Juan Manuel Urtubey, el mandatario salteño y su eventual competidor. No obstante, el recuento de votos alteró esas chances y propone otra correlación de fuerzas. Pero no habilita a ecuaciones terminantes. ¿Podrá Schiaretti hacer del “cordobesismo”, en tanto sello distintivo puertas adentro, una marca que trascienda esa frontera en un contexto de urnas más escuálidas? ¿Podrá Urtubey, más allá de que su figura resulte conocida, ganar centralidad desde una provincia que concita un bajo nivel de atención y visibilidad en términos nacionales?

 

3. VARIOPINTOS

Otro derrotado fue Gustavo Bordet, gobernador de Entre Ríos y anfitrión de los últimos encuentros de mandatarios en la Casa de su provincia, en la Ciudad de Buenos Aires. Por menos margen (47,7% a 42,2%), si se quiere. Y con posibilidades abiertas de dar vuelta el resultado. Bordet es uno de los varios gobernadores con primer mandato en curso. En tensión con sus antecesores partidarios y propulsores (Sergio Urribarri, en este caso), para ganar márgenes propios, pero sin romper la unidad y conteniendo a la diversidad de sectores.  Y es referente de un grupo con características parecidas. No obstante, su situación no nos permite hacer clasificaciones terminantes. En situación parecida, el sanjuanino Sergio Uñac ganó con holgura, y el chaqueño Domingo Peppo obtuvo un triunfo más al filo. Por otra parte, la posición negociadora o, si se quiere, condescendiente con el oficialismo, tampoco sirve de manera extendida para trazar líneas divisorias drásticas en relación a los resultados. A los caso de derrota de Schiaretti y Bordet se podría sumar el de la fueguina Rosana Bertone. Pero no sólo está el contraejemplo de Urtubey, sino también el de la catamarqueña Lucía Corpacci, vencedora bajo esa línea moderada. En tanto, varios de los gobernadores más confrontativos con el macrismo también cosecharon reveses. Los casos de Carlos Verna, de La Pampa, y el de los her
manos Rodríguez Saá, en San Luis, se ajustan a esa descripción. Pero también el de Mario das Neves, de Chubut, quien intercaló en estos dos primeros años trato ameno y zamarreos, y resignó caudal con una lista que tenía su sello. ¿Podrán, estos gobernadores, mantener la vital representación parlamentaria? ¿Cuánto quedarán acechados internamente por sus socios o debilitados por la oposición local? ¿Cuánto de iniciativa propia podrán sumar a una estrategia compartida con sus pares para negociar recursos ante el Gobierno Nacional?

 

4. GANADORES

Entre quienes pueden mostrar saldo favorable, como se dijo, encabeza la lista Urtubey, secundado por los también mencionados Uñac, Corpacci y Peppo. A ellos hay que agregar a Juan Manzur, gobernador de Tucumán; a Hugo Passalacqua, de Misiones; a Sergio Casas, de La Rioja; y a Gildo Insfrán, de Formosa. Con distinto grado de representación y con miradas también dispares sobre el peronismo, aunque con escasas o nulas posibilidades de imponer condiciones en esa eventual disputa interna. ¿Cuánto más podrán consolidar esa buena elección inicial? ¿Apelarán a plebiscitar sus gestiones y “provincializar” la discusión para no quedar atrapados en lógicas que los exceden, o buscarán interpelarlas para hacerse fuertes y adquirir notoriedad a partir de ellas?

 

5. NUCLEO DURO

A esta lista de ganadores, por cierto, hay que agregar a Agustín Rossi, quien en Santa Fe y con la casi totalidad del aparato justicialista en contra y antecedentes adversos, no sólo pudo vencer a su contrincante interno en las PASO, sino también aportar de manera clave para el triunfo del peronismo en la provincia. Con una campaña fuertemente crítica hacia el gobierno de Cambiemos y de reivindicación de la figura de Cristina. Es cierto, tendrá el desafío de lograr que el resto del peronismo lo acompañe (incorpora para ello a su rival Alejandra Rodenas como segunda en la lista) y deberá morigerar el rechazo que concita en segmentos de la sociedad santafesina, pero pudo mostrar hasta aquí persistencia y capacidad para expresar descontento opositor tanto hacia Cambiemos como hacia los socialistas del Frente Progresista. Pero, además de Rossi, el núcleo duro kirchnerista pudo mostrar victorias resonantes en Chubut, con el frente de espacios propios que sumó a 32,2% y Ricardo Fueyo como candidato; en Río Negro, con María Emilia Soria (un holgado 46%); y en Tierra del Fuego, con el militante de La Cámpora, Martín Pérez. En estos casos, el kirchnerismo pudo esquivar su condición de minoría a la que parecía estar condenado en el interior, y lo hizo con boletas propias. En otros, acompañó victorias y derrotas más generales del peronismo. Lo que no pudo evitar fue el traspié en Santa Cruz, luego de varios meses de conflictividad social, crisis fiscal extendida y denuncias cruzadas por las responsabilidades políticas del caso. ¿Logrará consolidarse, ese núcleo duro kirchnerista, como guía posible para enfrentar a Macri? ¿Podrá sumar otras provincias a ese puñado de triunfos?

 

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