¡Retirada!

Por Miguel De Luca y Andrés Malamud

 

Entre las PASO y las  generales, no todos los comandantes redoblan el paso. Algunos, como en Río Negro y Tierra del Fuego, prefieren retirar a sus ejércitos del campo de batalla

 

“Las PASO me las paso”. “¿Y ahora qué PASO, eh?”  “Una PASO para adelante, dos PASO para atrás”. Los lectores de el estadista pensaban que tres notas bastaban para analizar el desempeño, los efectos y las consecuencias de las primarias Argentine style. Nosotros también. Sin embargo, la política autóctona agota pero no se agota. Las entrevistas de Cristina son un buen ejemplo.

Las PASO ya venían cumpliendo dos funciones: filtro de la oferta electoral y soldador de coaliciones. También operaban como primera vuelta para los votantes estratégicos: aquéllos que, habiendo elegido terceras y cuartas listas, repensaban su voto, entregándolo a la menos mala de las dos de arriba.

Ahora asoma un fenómeno que combina todas esas funciones: la retirada estratégica. Porque entre las PASO y las generales, no todos los comandantes alzan la bandera y redoblan la marcha. Algunos eluden el frente y se preservan para otra batalla. O negocian la paz, un armisticio o la rendición.

Todo empezó con el estreno de las PASO en 2011, en Córdoba. De la Sota ganó las elecciones para gobernador el 7 de agosto y, en su discurso de triunfo, anunció el “nacimiento del cordobesismo”, distinguiendo al peronismo del kirchnerismo. Pero una semana más tarde, el kirchnerismo hizo roncha en las primarias y dejó en sexto lugar a la lista de diputados de De la Sota, con poco más de 6 puntos porcentuales. Con este resultado y sin poder colgarse de la boleta de Cristina, el jefe de Unión por Córdoba terminó bajando a sus candidatos a legisladores nacionales a principios de septiembre. Todo por la pax peronista.

En la edición 2017 de las PASO, el gobernador Alberto Weretilneck acaba de bajar su boleta de Juntos Somos Río Negro. Esta había quedado tercera, con el 18%, detrás del Frente para la Victoria (41 puntos) y de Cambiemos (19 puntos). La movida parece dirigida a evitar que los dos diputados nacionales sean del peronismo K.

Y en Tierra del Fuego, que también elige dos diputados nacionales, Federico Sciurano, el ex intendente de Ushuaia y presidente de la UCR fueguina, bajó la lista de Unir-TDF, que había logrado en las PASO un cuarto lugar con el 14%.  La jugada tiene el mismo objetivo que la de Weretilneck: impedir que la competencia entre los de arriba termine con dos diputados opositores al gobierno nacional. En las PASO había sacado más votos el Frente Ciudadano y Social de los intendentes K de Ushuaia y Río Grande (21%), luego Cambiemos con el 19% y tercera la lista de la gobernadora Rosana Bertone con el 18%.

En otras partes del mundo también hay partidos que retiran a sus candidatos, pero eso ocurre en sistemas mayoritarios o con ballotage. Por ejemplo en Chile, con las antiguas reglas del binominal, la Concertación llegó a un acuerdo con los comunistas en 2009 que permitió la elección de tres diputados de ese partido, los primeros desde la restauración democrática. En las parlamentarias francesas, con elección a dos vueltas en distritos uninominales, el peor posicionado de cada espacio ideológico (derecha o izquierda) suele renunciar a competir en la ronda final para evitar las“ triangulares”, que favorecen al espacio con un único candidato. Desistir tiene su lógica.

Lo particular del caso argentino es que el retiro de candidaturas se da en un sistema electoral proporcional y a una vuelta…  en teoría. En la práctica, nuestro sistema combina rasgos del chileno con el francés.

Como en Chile, buena parte de las elecciones para diputado son binominales: en un tercio de las provincias argentinas sólo se eligen dos diputados (o, alternadamente, apenas tres). Como en Francia, las PASO funcionan como la primera vuelta de un balotaje con más de dos finalistas.

En Argentina, la combinación de las PASO con distritos de pequeña magnitud, es decir, con pocos cargos en disputa, convierte a algunas elecciones provinciales en competencias mayoritarias a dos vueltas: o sea, ni proporcionales ni directas.

Al final, las PASO también funcionan como mecanismo de selección de candidatos al interior de cada espacio político. Sus detractores perdieron la última batalla

 

 

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