Los muchos peronismos, la ola amarilla y Astérix

Por Juan Pablo Ruiz Nicolini

Tucumán representa el 35% de los votos obtenidos por el peronismo en las ocho provincias en las cuales ganó mientras que en segundo su ubicó San Juan

 

Más allá de las múltiples interpretaciones posibles, los resultados de la elección general llevaron a una primera conclusión con amplio consenso: Cambiemos logró extender su dominio político. Un análisis provincia por provincia podrá mostrar matices y particularidades territoriales. Se destacará la reversión del resultado de las PASO en La Pampa y en San Luis, o la contundente victoria rionegrina del FpV contra los oficialismos nacional y provincial. Pero el frente que gobierna la Argentina mostró (una vez más) que hace política y es bueno haciéndola.

Si en un primer momento se tildó al macrismo de municipal, para luego identificarlo con la zona núcleo sojera, esta elección muestra como el amarillo sigue expandiéndose en el territorio. Siguiendo el criterio de Andy Tow en Página 12, el mapa argentino se pintó de tres colores: 13 provincias amarillas; 8 azules (los peronismos) y 3 naranjas (los frentes distritales de Chubut, Misiones y Santiago del Estero).

Entre las nuevas provincias amarillasse destaca el caso de Salta. Gobernada por Juan Manuel Urtubey desde hace una década, la derrota de sus candidatos (tanto para cargos nacionales como provinciales) muestra un límite a la estrategia presidencial del gobernador peronista más cercano a Macri. Uno podría pensar que muchos votantes salteños respondieron con su voto a la siguiente pregunta: ¿por qué votar a una copia si se puede votar al original?

Estamos en el año 2017 después de Jesucristo. Toda Argentum está ocupada por los amarillos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles Tucalos resiste, todavía y como siempre, al invasor (Astérix).

En un mapa cada vez más amarillo, el azul de Tucumán representa la mayor cantidad de votos de un peronismo en el gobierno. Y, siguiendo con lo anterior, quizás el por qué de que la provincia no se haya teñido de amarillo (como Salta) sirve como pista para pensar una posible salida a la encerrona en la que parece encontrarse el peronismode cara a la  elección presidencial en 2019.

A diferencia de Salta, donde Unidad y Renovación de Urtubey terminó peleando el segundo puesto contra el kirchnerismo local,  el oficialismo tucumano procuró esta vez dirimir las internas peronistas a través de elecciones primarias. Aunque el Frente Justicialista no logró retener la suma de las primarias, alcanzó para mantener una distancia significativa en las generales contra un Cambiemos liderado por José Cano.

En segundo lugar, la campaña electoral de 2017 mostró una creciente tensión entre el gobierno provincial y el nacional.  Esta, que se presentó como una“ defensa de Tucumán”, parece haber ordenado la competencia política a favor del peronismo tucumano. Sobre todo cuando se lo piensa a la luz de la cercanía del gobierno salteño con la Casa Rosada.

Por último, si miramos los resultados de los ocho distritos azules,  Tucumán, con 450.000 votos, representa el 35% de los 1.300.000 votos peronistas agrupados en esas provincias. San Juan, el segundo en término de votos peronistas dentro del grupo, aporta la mitad. Sin embargo, estos datos dejan de lado a un gran actor (el conurbano bonaerense) quepuede reclamar ser considerado el primus inter pares de la mesa peronista (aunque sea más lo primero que lo segundo). Si, en efecto, “escalamos hacia abajo” y analizamos las secciones electorales de la provincia de Buenos Aires, observamos que la boleta de CFK -Unidad Ciudadana–ganó la tercera sección electoral: triunfos en partidos como La Matanza (50% a 30%) alimentan la idea que es allí donde reside el corazón del peronismo–. Los votos allí son muchos; pero los caciques que dicen aportarlos también.

Futurología: Un reacomodamiento del peronismo implica el tendido de puentes y negociaciones entre “ perdedores”  de la elección. Muchos que tienen pocos votos (cuyo límite es el kirchnerismo) y pocos con muchos votos (la Unidad Ciudadana de Buenos Aires). Una“ mesa de las 8” (provincias ganadoras) –más heterogénea en el mundo de muchos peronismos, con algunos más cercanos al macrismo (como el sanjuanino Uñac, que acordó términos con su predecesor y actual presidente del PJ nacional, José Luís Gioja) y otros más enfrentados (como los puntanos Rodríguez Saá)-, puede servir de espacio para ello. Y, dada la numerología previa,  los tucumanos tienen argumentos para organizar el primer asado

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