Xi Jinping y el sueño chino

Por Tomás Múgica

 

 El liderazgo de Xi Jinping quedó consagrado en el Congreso del PCCh y lo consolida como una figura clave de la política mundial

 

N o sólo en Argentina se elige. El XIX Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh), realizado entre el 18 y el 24 de octubre en Beijing,también eligió –en este caso reeligió- los líderes que gobernarán China en los próximos años. Xi Jinping seguirá siendo Presidente del país, Secretario General del Comité Central del PCCh y Presidente de la Comisión Militar Central. El Congreso del Partido, que agrupa a unos 2300 delegados, se reúne una vez cada cinco años; entre sus tareas más importantes, se cuentan las deactualizar la doctrina, fijar el rumbo de las políticas públicas y seleccionar a los líderes que han de conducir el país.

Hay cuatro resultados para destacar del XIX Congreso. El primero y más evidente es que Xi Jinping consolidó su poder como líder indiscutido del Partido, y por tanto de China. Xi logró ocupar con leales los cinco espacios disponibles en el Comité Permanente del Politburó (o Buró Político) el órgano político más importante del partido y del país, formado por siete miembros. También se aseguró el control de otros organismos importantes, como la Comisión Central para la Inspección de la Disciplina, que tiene a su cargo la lucha contra la corrupción. Y, en un evento de gran importancia simbólica,se decidió que su pensamiento (el llamado Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era) pase a formar parte de la doctrina oficial del Partido y se incorpore a su constitución.

Xi -quien cultiva un estilo de liderazgo más fuerte y carismático que el de su antecesor Hu Jintao- proviene de una familia vinculada a los orígenes del PCCh. Su padre, Xi Zhongxun, fue viceprimer ministro durante la etapa maoísta, aunque luego fue víctima de una purga. Es por ello que siendo adolescente Xi debió atravesar los rigores de la Revolución Cultural: permaneció siete años en un campo de reeducación en Liangjiahe, una aldea agrícola en el interior del país. Tras unirse al PCCh en 1974, comenzó su ascenso en las filas del Partido. A mediados de la década pasada, alcanzó los rangos superiores: fue nombrado miembro del Comité Permanente del Politburó en 2007, Vicepresidente de China en 2008, Vicepresidente de la Comisión Militar Central en 2010 y Secretario General del PCCh en 2012. Xi está casado con una mujer famosa, la cantante Peng Luiyang, con quien tiene una hija.

El segundo resultado a destacar es que el rol del PCCh como organización política rectora del país, que monopoliza el poder político, continuará inalterado.Hacia dentro del Partido, el foco seguirá puesto en la corrupción, considerada una amenaza a la estabilidad del PCCh y del sistema político en su conjunto. De hecho la lucha contra la corrupción ha sido uno de los ejes del primer mandato de Xi, con unos 278.00 miembros del partido, de diversos niveles (tanto“ tigres” como“ moscas”, en palabras del Presidente), sancionados.

Tercero,el “Socialismo con Características Chinas” continuará guiando las políticas de desarrollo. La aspiración, expresada desde el título del discurso inaugural de Xi, es construir una sociedad “moderadamente próspera” en 2020 y continuar por la senda que convierta al país en una “gran país socialista moderno” en 2050. Para alcanzarla, Xi propone atender los desbalances generados por el desarrollo, como los crecientes precios de la vivienda y la polución ambiental, y otorgar un rol más importante a la iniciativa privada. También aseguraque los inversores extranjeros recibirán igual trato que los locales. De todos modos, el Estado seguirá jugando un rol central en la economía, a través de la regulación y de las firmas de propiedad estatal.

Cuarto, en el congreso quedó claro que China jugará un rol cada vez más asertivo y prominenteen el terreno internacional, buscando combinar dosis de continuidad y cambio, de moderación y ambición: una gran potencia que asciende, sin patear el tablero. Por un lado,China busca presentarse como uno de los garantes de un orden internacional cuestionado desde los mismos países que lo construyeron. Continuará promoviendo un orden económico internacional abierto, que favorezca el acceso del país a mercados, alimentos y materias primas. Xi también reafirmó el compromiso del país en la lucha contra el cambio climático, en contraste con el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París. Se trata de destacar la responsabilidad y el multilateralismo chino como forma de dejar en evidencia la introversión norteamericana.

Pero al mismo tiempo China ratifica su papel de gran potencia con ambiciones de liderazgo mundial.Durante su discurso inaugural Xi propuso avanzar en el sueño de “rejuvenecimiento” de la nación china, es decir en la recuperación de un lugar perdido en la jerarquía internacional. Dos líneas de acción merecen destacarse al respecto: la “Nueva Ruta de la Seda” (Belt and Road Initiative), un conjunto de obras de infraestructura destinadas a  unir China con África y Europa y contribuir a la prosperidad de Eurasia; y la creación de instituciones alternativas al orden financiero internacional inaugurado en Bretton Woods, como el Nuevo Banco de Desarrollo (New Development Bank –NDB) una iniciativadel grupo BRICS y con sede en Shanghái, y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB).

En el terreno de la seguridad, bajo el liderazgo de Xi China seguirá afirmando sus derechos en el Mar del Sur de China, frente a los reclamos de sus vecinos como Vietnam y Filipinas; y sobre las islas Diaoyu (Senkaku en japonés) frente a Japón. También sostendrá la política de “Una sola China” en relación a Taiwán. Y se mostrará dispuesta a proyectar poder militar –incrementado en los últimos años mediante un ambicioso plan de modernización de las Fuerzas Armadas- en la región e incluso más allá; este año dio un paso importanteal abrir su primera base militar en el exterior, en Djibouti. El poder militar, claro está, es un elemento indispensable para las aspiraciones chinas, que probablemente lleven a una incrementada competencia geopolítica con Estados Unidos.

Previsible, el XIX Congresoha brindado elementos importantes para analizar la proyección internacional de China en los próximos años. Las metas –el “sueño chino” del que habla Xi- son ambiciosas, los instrumentos son claros: para la actual generación de líderes,empezando por el propio Xi, China necesita un poder político centralizado y fuerte –la continuidad del monopolio político del PCCh- para alcanzar un nuevo estadio de desarrollo económico y proyectarse como gran potencia en el tablero mundial.

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