América Latina pone a prueba el cambio

 

Por Fernando Domínguez Sardou y Facundo Matos Peychaux  

 

La heterogeneidad sigue siendo un rasgo de la región y hay movimientos políticos que marchan en diferentes direcciones y por eso lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no termina de morir

 

La región se reacomoda. Los últimos años vieron a la mayoría de los detentores de poder de la última década perder la Presidencia y hasta buena parte de esa acumulación de adhesiones, por medio de alternancia en elecciones, juicios políticos o sucesiones fallidas. En Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay y Perú gobiernan fuerzas contrarias al marchito “giro a la izquierda”, mientras que en otros países, como Venezuela, Uruguay o Bolivia, la oposición gana lugar.

El ocaso del boom de las commodities, del que estas experiencias se beneficiaron; la harto proclamada crisis de representación de los partidos tradicionales, que llegó con retardo para los partidos en el poder; el problema de la sucesión, que impactó en mayor o menor medida sobre todos ellos; el desgaste natural e inevitable producto del ejercicio del gobierno; y la polarización crecientemente incubada en toda la región (fenómeno que excede al continente), son algunos de los factores que traccionaron estos cambios, como muestran –para cada caso particular– los artículos de este dossier.

Sin embargo, aunque el porqué del fin de lo pasado se va aclarando, el qué o quién del presente y el futuro permanece incierto en muchos casos. ¿Se trata, simplemente, de un giro a la derecha? ¿Qué tipo de derecha encarnan estos liderazgos actuales? ¿Buscarán prolongar su estadía en el poder como sus antecesores o garantizar la salida de ellos fue su único objetivo? ¿Qué pasa en los partidos o liderazgos predominantes que abandonaron el poder? ¿Qué hay detrás –y luego– de la incierta transición que atraviesan los países de la región?

Lo primero, como se pone de relieve con los artículos de esta edición, es que lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no termina de morir. Sin excepciones, en todos los países los actores políticos predominantes de los últimos años siguen jugando un rol preponderante. Ex presidentes como Cristina Fernández, Lula da Silva, Michelle Bachelet, Alvaro Uribe, Rafael Correa, Fernando Lugo, José Mujica y Alberto Fujimori (a través de sus hijos y su situación judicial) o ex candidatos, como Antonio Manuel López Obrador, mantienen una centralidad decisiva en el escenario político de sus respectivos países.

No obstante, como mencionábamos, muchos de ellos lo hacen desde un lugar mucho más minoritario que antaño. Asimismo, muchos de ellos (el FpV-PJ argentino, el PT brasileño, la chilena Nueva Mayoría, la ecuatoriana Alianza País, el Partido Colorado en Paraguay, el Frente Amplio uruguayo y el chavismo) atraviesan transformaciones internas con resultados todavía inciertos. En otro frente, la MUD venezolana y la boliviana Agenda 21F tampoco están exentas de cambios.

Por otra parte, la recargada polarización de los últimos años derivó en una multiplicación de minorías intensas incapaces de agregar voluntades suficientes como las que se vieron en el continente en el último decenio. Como plantea Ernesto Calvo para el caso argentino, aunque extrapolable para el resto,“ no hay mayorías para conservar, sino votos que ganar” para los oficialismos actuales.

Mientras que en varios de los países de la región este año es el que señalará la forma que adquiere el cambio (como en Brasil, Colombia, México o Paraguay), en otros (como Argentina, Chile, Ecuador o Uruguay), será el año que marcará el ritmo de procesos futuros. En ambos casos, no obstante, la posibilidad de cambios en los modelos económicos, en la estructura y el comportamiento del electorado, en la conformación y el comportamiento de las legislaturas, en la distribución, organización y liderazgo de los partidos políticos están a la orden del día. Independientemente del momento en el que cada país se encuentre, el debate entre continuidad o cambio parece una constante en toda la región.

A diferencia de tiempos pasados recientes, el presente latinoamericano nos expone un nivel de incertidumbre política pocas veces vivido. Es evidente que la región atraviesa una época de transición, con un destino que todavía está por definirse. ¿Cuál es el rol que ocuparán los actuales oficialismos? ¿Cuál es su perfil ideológico? ¿Cuál es el futuro de los otrora partidos dominantes? ¿Cómo y cuándo será la renovación de los liderazgos políticos?

La coyuntura imperante en este 2018 nos da una muestra del camino que está tomando nuestra región, pero también de lo incierto de los tiempos que corren. Como radiografía de este contexto, guía y fuente de consulta para atravesar el cargado año regional, esperamos que este dossier sea un espacio de pensamiento sobre las tendencias políticas del continente e inviten a futuras reflexiones

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