Una inédita intervención

 

Los argumentos utilizados y la persona designada por Servini de Cubría abren un capítulo conflictivo en la vida del PJ

 

Por  Ernesto Calvo

 

La decisión de Servini de Cubría de intervenir el PJ es inédita. La decisión de nombrar a Luis Barrionuevo como interventor es descabellada. La redacción del fallo, un manifiesto político. Visto en conjunto, la decisión debe ser leída como un mensaje en una botella, un pedido de auxilio. Es difícil no preguntarse si Servini de Cubría quiso explícitamente dar a conocer en la redacción del fallo que está políticamente condicionada al decidir la intervención del peronismo. A fin de cuentas, ¿porque esgrimir argumentos políticos para fundamentar la intervención cuando tenía a disposición argumentos legales? ¿Por qué nombrar a Luis Barrionuevo sin justificar su idoneidad para dicha posición? Decretar la intervención del PJ es sin duda controversial, pero el contenido del fallo y el nombre del interventor son corrosivos para la fábrica legal electoral de Argentina.

Independientemente de cuál es el motivo esgrimido para declarar la intervención, no existe duda alguna que el gran beneficiario de esta intervención es el partido que derrotó al peronismo en 2015. La intervención ha puesto a disposición de una facción minoritaria del peronismo todos los recursos electorales que le corresponden al PJ de cara a las elecciones del 2019. El Frente Renovador nunca logró constituir una alternativa electoral competitiva y comenzó su lenta disolución luego de una muy mala elección en el 2017. Sin embargo, el fallo de Servini de Cubría transfiere el control de los recursos partidarios, y su sello, a este pequeño grupo peronista. El sindicalismo ha dejado de ser un actor electoral de peso dentro del peronismo hace más de 25 años y, sin embargo, el fallo responde a un pedido de actores sindicales sin ningún tipo de validación en las urnas. Para resolver la crisis del peronismo, indica el fallo, entreguemos el control del partido a quienes son poco representativos, a quienes compitieron por fuera del partido, a quienes tienen conflictos de interés y a quienes no han sido validados electoralmente. Entreguemos la propiedad del partido a quienes no son reconocidos como pares por la totalidad del mundo peronista.

La decisión de Servini de Cubría no puso la intervención en manos de actores políticos que podrían ser considerados como una bisagra entre facciones. De hecho, Gioja sería mejor interventor del PJ que Barrionuevo. Scioli o Pichetto serían interventores menos controversiales, y eso es decir mucho. De cara al 2019, el control del PJ por parte de Barrionuevo asegura que gran parte del peronismo tendrá que competir por fuera del partido, negándole a estos candidatos los recursos financieros y el sello para competir en las PASO y en la elección general. ¿Cómo podría negociar la normalización del PJ Luis Barrionuevo cuando la mayoría de la estructura política está del lado del kirchnerismo, la mayor parte de la estructura institucional está del lado de los gobernadores, y cuando ninguno de los resortes políticos del partido respeta a Luis Barrionuevo? A fin de cuentas, se ha puesto a cargo de la normalización del PJ a actores políticos que son denostados por todos aquellos que tienen capital político o institucional. Se ha marginado al peronismo en el Congreso, en las provincias y en las organizaciones sociales, para dárselo a un intermediario que puede ser condicionado políticamente y carece de cualquier capital propio.

Independientemente de las motivaciones que le dan origen, el fallo de Servini de Cubría tiene costos electorales enormes para el peronismo. Servini de Cubría tiene 25 años de trayectoria como jueza federal electoral y es extraordinariamente hábil políticamente. Es imposible interpretar este fallo como un intento de preservar al PJ al mismo tiempo que pone a cargo de la negociación a Luis Barrionuevo. Y, aun así, sabiendo las profundas consecuencias políticas que tiene este fallo, el texto justifica la intervención por motivos políticos antes que jurídicos.

Si la decisión de Servini de Cubría se constituyera como un precedente legal, todo partido que pierde las elecciones debería ser intervenido. Toda disputa interna en la que distintas facciones compitan por el poder políticos habilitaríalegalmentela intervención de un partido político. En este caso, el principal partido de la oposición en Argentina. Los demócratas en Estados Unidos deberían ser intervenidos por pedido de Bernie Sanders; los laboristas ingleses deberían ser intervenidos como consecuencia de las críticas a Jeremy Corbyn y la pérdida de candidatos y votos en las últimas elecciones.

El fallo de Servini de Cubría puede o no ser justificable desde el punto de vista legal, pero de eso no nos enteraremos. El fallo es político de principio a fin. Al parecer, la intervención a un partido político debe ser justificada por su rendimiento electoral y por el grado de unidad política que es expresada por sus miembros. En cambio, la decisión de cuál es el individuo que debe ejecutar la intervención de uno de los partidos más importantes de la Argentina no requiere ni siquiera una línea que lo justifique. En el fallo de Servini de Cubría, el nombre de Luis Barrionuevo aparece exactamente una vez:

“3) Designar interventor judicial al Sr. Luis Barrionuevo, quien deberá aceptar elcargo en legal forma, el que desempeñará susfunciones hasta tanto se produzca la normalización de la entidad”

No existe un argumento sobre su idoneidad. No dice la jueza que Barrionuevo ha expresado la ferviente esperanza de que la Argentina mejore si “dejamos de robar por dos años”. No menciona los problemas legales que ha enfrentado en la administración de su Sindicato, del PAMI, o las innumerables denuncias que lo transforman en un administrador vulnerable que puede ser condicionado políticamente o por aparatos de inteligencia nacionales y extranjeros. No expresa que pueden existir conflictos de interés debido a sus vínculos familiares, políticos y económicos con actores que compiten con el justicialismo. Existen pocos políticos peronistas que, al igual que Barrionuevo, serían unánimemente reconocidos como incapaces de forjar la unidad del peronismo. Entre todos los exgobernadores del peronismo, entre todos los exsenadores históricos del partido, de la gran cantidad de figuras sociales y polí- ticas que concitan el respeto de las distintas facciones, Servini de Cubría consideró que nadie era más idóneo que Luis Barrionuevo. ¿A esto ha quedado reducida la Justicia Electoral en la Argentina?

 

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