España, un país normal

El cambio de gobierno en España no sorprende en el actual escenario europeo y lo realmente curioso es que no haya ocurrido antes

Por Jimena Valdez (*)

El 1 de junio de 2018,moción de censura mediante, el Ejecutivo pasó de Mariano Rajoy, del conservador Partido Popular (PP), a Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), gracias al voto de Podemos y los nacionalistas.

Si bien Sánchez fue investido con más apoyos que Rajoy en 2016 (180 vs. 170), varios calificaron al nuevo gobierno de Frankestein. Se equivocan: alcanza con levantar la mirada para darse cuenta de que España simplemente aterrizó en el sur de Europa. Ahora se asemeja más a sus vecinos, lo cual no significa que sea igual que ellos.

 

EL CONTEXTO EUROPEO

La crisis económica de la eurozona sacudió a toda la región y, en particular, a los países del sur. Grecia, Italia, Portugal y España se sumieron en recesiones que, en algunos ca
sos, devinieron crisis de deuda soberana y pedido de rescate a las instituciones europeas y al FMI. En todos los países, los gobiernos implementaron medidas de austeridad y reformas de mercado, que generaron movimientos en el escenario político. En Grecia e Italia, las transformaciones fueron estructurales y marcaron el fin de sus sistemas de partidos. En el primer caso, la socialdemocracia pasó de gobernar durante la mayor parte de los años ochenta y noventa, a la virtual insignificancia, siendo su espacio ocupado por Syriza, una coalición de partidos y movimientos de izquierda, que gobierna desde 2015.

En Italia la crisis económica terminó con el gobierno de Silvio Berlusconi en 2011 y su partido ha ido perdiendo votos, al igual que el Partido Democrático. Luego de un gobierno tecnocrático, los euroescépticos ganaron terreno: surgió un nuevo partido anti-sistema por derecha, el Movimiento 5 Estrellas, y se fortaleció la xenófoba Liga Norte. Todo esto dificulta la formación de gobierno, como pudo verse en las pasadas semanas.

 

PORTUGAL Y ESPAÑA

En el caso de Portugal, los cambios no fueron en la estructura—los dos partidos tradicionales mantuvieron su caudal de votos—, sino en la disposición de los actores. En 2011, el presidente del PS perdió apoyos y renunció, luego de firmar un rescate con el FMI y las instituciones europeas, a cambio de ajuste y reformas. El conservador PSD ganó las elecciones de 2011 y cumplió con creces esa agenda. En 2015, el socialismo volvió al Ejecutivo. Hasta aquí alternancia democrática y bipartidismo. Sin embargo, ese gobierno traía una novedad: el socialismo formó gobierno con el apoyo, inédito en la historia, de dos partidos de la “izquierda radical”—el Bloco de Esquerda (BE) y el Partido Comunista Portugués (PCP) junto con los verdes. Esto implicó, en los hechos, un movimiento —leve— hacia la izquierda, a partir de un acuerdo de mínimos entre los tres partidos.

El caso de España hasta hace dos semanas era inédito: el partido que había implementado austeridad había sido reelegido. El PP reemplazó al PSOE en el gobierno en 2011 e implementó un fuerte ajuste fiscal y reformas estructurales. El descontento popular llegó a las instituciones con dos partidos nuevos—Podemos (Ps) y Ciudadanos (Cs) – , por izquierda y derecha. Sin embargo, en 2016 el PP fue reelegido gracias al sostén de Cs y la abstención del PSOE, luego de un intento fallido de los socialdemócratas de formar gobierno con Ps y los nacionalistas.

Dos años después, PSOE y Ps cambiaron su disposición y votaron juntos. Ahora, Ps empieza a importar en la plana nacional: su apoyo es clave para el PSOE. En el contexto turbulento europeo, lo sucedido en España es normal. Lo extraordinario es que no haya sucedido antes.

Ahora bien, ¿significa esto que España se italianizó? ¿Hay una coalición de izquierda como en Portugal? Ni lo uno ni lo otro. Las similitudes con el caso italiano terminan en la multiplicidad de partidos. Las coaliciones españolas parecen ser más estables, y las posturas de los gobiernos difieren respecto a la integración europea y a la inmigración— como pudo verse con el Aquarius-. Respecto al caso portugués, el nuevo gobierno español no trae siquiera un acuerdos de mínimos. El PSOE ha diseñado un gobierno de expertos y de centro, apostando a avanzar más en lo sociocultural que en lo económico. El gobierno de izquierda en la Europa del siglo XXI sigue siendo un sueño.

 

(*) Candidata a Doctora en Ciencia Política en Universidad de Cornell

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