Los desafíos en la comunicación política del peronismo republicano

Los desafíos que enfrenta un espacio que pretende meterse en el debate público y tener una propuesta viable para romper con la polarización electoral que se avecina

Por René Palacios

En una de las últimas temporadas de la serie The West Wing, Josh Lyman dirige la campaña del candidato oficialista, el latino Matt Santos. En una reunión de estrategia, Lyman conversa con dos novatos asistentes sobre cómo enfocar el mensaje en la contienda presidencial. Mientras debaten sobre la agenda de temas que debían instalar, Josh dice:“ a menudo la gente piensa que una campaña electoral se trata de dos candidatos que luchan por responder mejor una misma pregunta. Están equivocados. No gana quien responda mejor, gana el que impone la pregunta”.

Mientras teje alianzas, construye escenarios e intenta tirar a la cancha un racimo de candidatos, lo que se ha dado a llamar como “peronismo republicano” o“ peronismo racional” enfrenta múltiples desafíos para poder “imponer la pregunta” que tercie en la discusión electoral que pondrá – o no- un nuevo presidente a partir de diciembre del 2019.

En esta columna, se intentará dar un panorama de cuáles son –en mi opinión- tres de los principales retos que enfrenta el espacio en materia de comunicación política que le permitan meterse en el debate público e hilvanar una oferta viable para romper la polarización del escenario electoral que se avecina.

 

1. DEFINIR UNA ESTRATEGIA

No hay viento favorable para quien no sabe dónde ir. Como marca Eugenio Tironi, en comunicación política, una estrategia tiene cuatro componentes indispensables: una interpretación del pasado, un diagnostico del presente, una visión del futuro y un camino para alcanzar ese futuro. ¿Podrá un espacio con intereses tan variopintos articular ese camino? O, como planteó el politólogo Marcelo Leiras, es un desafió difícil debido a que las provincias tienen situaciones políticas, sociales y financieras tan disimiles se hace muy complicado enhebrar una línea común de actuación.

 

2. CONSTRUIR EL ANTAGONISTA

El peronismo republicano debe tener especial cuidado en elegir con quien polariza y con quien rivaliza, que no es lo mismo. En una campaña electoral polarizar es confrontar con un rival antagonista, mientras que rivalizar es batallar por los mismos votos. Entre dos espacios que tienen potencial transferencia de votos- es decir, que tienen votantes que podrían caminar entre una y otro espacio dependiendo las circunstancias- la clave es tener una estrategia de acercamiento que no espante a electores que el día de mañana podrían ser nuestros. ¿Polarizar con Cambiemos, rivalizar con Cristina? ¿Polarizar con Cristina y rivalizar con una parte del voto desencantado de Cambiemos? Inevitable nudo a desatar.

 

3. ENCONTRAR UNA NARRATIVA SUPERADORA

Alemania tiene un vocablo para describir la añoranza por el pasado comunista: Ostalgie, un juego de palabras entre Ost (este) y Nostalgie (nostalgia) que representa la nostalgia de los habitantes de la Alemania del Este respecto a la antigua República Democrática Alemana (RDA) y a los tiempos anteriores a la caída del Muro de Berlín. A 12 mil kilómetros de distancia, el relato de una gran parte del peronismo republicano parecería sufrir un sentimiento similar. Mientras el kircherismo pudo generar un relato épico de sus doce años de gobierno, el peronismo no K parecería enfrascado en una especie Ostagie de los años dorados de la Argentina peronista de los años cincuenta. Beatriz Sarlo lo dijo mejor que ningún compañero: el peronismo tiene la responsabilidad histórica de darle un nuevo sentido al Estado de Bienestar. En medio de una economía que transita el ajuste inevitable, esa es una narrativa que vale la pena explorar.

¿Tendrá tiempo un espacio donde todavía no están articulados sus principales resortes para instalar una agenda que pueda superar la fuerte polarización que arrastra la opinión pública argentina? Lo veremos en los próximos meses.

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