México, el laberinto de la sociedad

 

Las recientes elecciones pueden ser el comienzo de un nueva etapa porque por primera vez ganó una tercera fuerza, rompiendo así con el bipartidismo

Por Daniela Barbieri

 

“Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa” Octavio Paz

El México que Octavio Paz describe en su maravilloso libro, El Laberinto de la Soledad, está hoy más vigente que nunca. Los mexicanos caminan al borde del abismo y parecen naturalizarlo a su andar. La violencia, el empobrecimiento creciente de su pueblo, la corrupción, la desigualdad, el flagelo del narcotráfico, el crimen organizado y la sangre como moneda corriente, son la cara más triste del México actual.

Esta vez, el país del“ canta y no llores” parece haber salido del encierro para sacarse la máscara y votar con la esperanza de que las cosas cambien. En una jornada histórica, los mexicanos eligieron a AndrésManuel López Obrador como presidente de la República.

Esta elección no será una más, es un nuevo capítulo para la historia de México. No solo porque por primera vez una tercera fuerza política, rompiendo con el bipartidismo histórico, pondrá a un presidente en Los Pinos; ni porque por primera vez un dirigente de izquierda gobernará el país, sino porque fundamentalmente esta elección marca el agotamiento de los partidos políticos tradicionales y de la capacidad de penetración en la agenda ciudadana de los grandes medios de comunicación.

El motor del voto fue el cambio y ganó la bronca de un pueblo cansado hasta el hartazgo de la corrupción. Si luego de intenarlo dos veces, la tercera fue la vencida para AMLO es, en gran parte, porque fue el único candidato que le puso palabras a lo que todos conocían pero nadie hablaba. En un país extremadamente desigual, con privilegios para unos pocos y con permanente ostentación del poder por parte de las elites partidarias, Obrador habló de lo más complejo con un discurso muy campechano, rebelde y de formas simples.

Con frases como “vamos a barrer a la mafia del poder como se barre la escalera: de arriba hacia abajo”, “¡Becarios si, Sicarios no!”, “Abrazos, no balazos”, “No puede haber gobierno rico con pueblo pobre”; y propuestas como vender el avión presidencial, quitar las pensiones a los ex presidentes, convertir la casa de gobierno en centro cultural y reducir el salario del presidente; fue el único candidato que logró empatizar con la necesidad de cambio que había en la sociedad ehizo de la austeridad un testimonio moral.

Quizás su ladomás revolucionario fue hablar de honestidad y de igualdad, algo que en el México actual no solo fue efectivo comunicacionalmente sino que necesario social y políticamente.

El de esta elección, no es el mismo México al que AMLO se presentó a elecciones en 2006 y en 2012.

No es el mismo México porque la violencia está fuera de control, dejando la campaña electoral más sangrienta de la historia y con un 2017 que dejó 70 muertes por día.

No es el mismo México porque, en un país con más del 50% de la población debajo de la línea de pobreza,reformas como la energética y la laboral del gobierno saliente provocaron mayor empobrecimiento de los sectores populares y mayor enriquecimiento de dirigentes y empresarios.

No es el mismo México porque en esta elección las representaciones partidarias estaban en crisis y el hastío ciudadano dominaba el escenario electoral. No es el mismo México y por eso no hubo lugar para fraude electoral que le impidiera a AMLO llegar a la Presidencia.Ni tampoco para que los grandes mediospudieran influir en el electorado, como sucedió con Televisa y Peña Ñieto en la elección pasada.

Fue ese contexto el que hizo que Obrador,a pesar de ser rechazado por las corporaciones, de no ser el candidato de los medios de comunicación y de soportar una fuerte campaña negativa en su contra, lograra ganar.

El lider de MORENA logró inocular las críticas y trasformar las antiguas derrotas electorales en perseverancia, lucha y tenacidad por defender las convicciones y perseguir un objetivo. Por otra parte, durante la campaña no repitió actitudes ni errores por los que fue muy criticado, como su reconocido mal temperamento o sus reacciones, calificadas por periodistas y opositores, como autoritarias. Mucho se especuló con que eso iba a llevarlo de nuevo a una derrota, pero supo manejarlo sin ingresar al terreno que proponían los adversarios. Sostuvo su mensaje a lo largo de toda la contienda electoral, logró polarizar con sus oponentes y transformarse en la únicaopción de cambio verdadero frente a lo que él mismo denominó“ la mafia del PRIAN” (sigla con la que agrupa a los dos partidos políticos tradicionales, el PRI y el PAN).

La victoria de AMLO puso en crisis muchos postulados. Derribó el mito de que era imposible perforar el techo electoral, puso en jaque a las teorías que hablan de renovación generacional para empatizar con los jóvenes y, también, a las que definen a los electores como desideologizados.

Obtuvo 20 puntos por encima de lo que muchos analistas, dirigentes y medios decían que era su techo. A su vez, ganó transversalmente en todos los segmentos y con mayor porcentaje de votos a menor edad del votante. A pesar de ser un candidato sexagenario fue el que mejor interpeló al voto joven, con un estilo de comunicación tradicional y con un fuerte contenido político e ideológico.

Desde que comenzó la campaña el pueblo mexicano estaba decidido a cambiar y a votar por Obrador. El “ya sabes quién” de sus primeros spots electorales se transformó rápidamente en un código popular que sería imposible vencer. De esa forma, desde muchos meses antes del día decisivo, los mexicanos se referían a él para dar a entender quién sería el elegido del pueblo. Fueron meses de una campaña con mucho territorio, donde AMLO recorrió todos los rincones del país y movilizó a multitudes en cada acto.

En su largo camino a la presidencia, AMLO podría ser caracterizadocomo un Quijote, un hombre que en soledad peleó contra los grandes partidos. Sin embargo, para ganar la elección tuvo que tener armado territorial a lo largo y ancho del país, y como su triunfo fue categórico MORENA tendrá mayoría en ambas Cámaras, gobernará tres Estados, la Ciudad de México y la mayoría de las Presidencias Municipales que se disputaron.

Es por eso que el Presidente que asumirá los destinos de México en diciembre ya no será ese quijote. Por un lado, esto leotorga el poder necesariopara gobernar pero, por otro, abre ciertos interrogantes a no dejar pasar.

Al mirar la elección desde abajo el proceso de cambio que AMLO encabeza no reluce tanto. En el necesario armado territorial para ganar la elecciónMORENA fue conformando sus listas con muchos dirigentes que pasaron por todos los partidos políticos y algunos que nunca antes habían comulgado con las ideas de Obrador. Podríamos decir que vieron la oportunidad y se subieron a la ola de cambio pero genera muchas dudas si podrán ser los vasos comunicantes de Obrador en el territorio y los resultados que esto pueda tener una vez en el Gobierno.

El pueblo mexicano puso punto final a una historia de supremacía PRIista y de alternancia, en las últimas décadas, con el PAN y depositó, esperanzado, una inmensa expectativa de cambio en el hombre oriundo de Tabasco y militante de toda una vida. El contexto del país es muy complejo y resulta difícil imaginar la resolución de muchos de sus problemas.México eligió intentar salir del laberinto hacia la izquierda y ahora quien conduce la salida es Andrés Manuel López Obrador

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