Tiempos de amor en la comunicación política

Las emociones son más fuertes que las ideas y cuando hay colisión entre razón y emoción, la segunda suele primar.

“República amorosa” es la propuesta electoral del candidato Andrés Manuel López Obrador para “lograr el renacimiento de México” y “auspiciar una manera de vivir, sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza y a la patria” . Analizar el uso que sobre la palabra amor se realiza, asombra. No por la novedad del uso de valores en la comunicación política, sino por su efectividad en plena relación con las emociones. Investigaciones indican que las emociones son más fuertes que las ideas y que cuando hay colisión entre razón y emoción, la segunda suele primar.

Ben Westen, al analizar reacciones neurológicas de votantes, demostró que quien ya está decidido electoralmente, busca razones para sostener conclusiones falsas, deduciendo que el cerebro político es un cerebro emocional. No desestima la influencia de los aspectos programáticos, pero pasan a tener una importancia relativa. Quienes se centran en asuntos pensando que los electores deciden el voto desapasionadamente, tienen serios riesgos de no incidir en la agenda electoral. En ocasiones hay divergencia entre los intereses de los ciudadanos y su comportamiento político, mediado por sus valores y emociones.

Hugo Chávez en Venezuela usó en el 2006 un spot titulado “Por Amor” . Aparecía con camisa azul y no con la roja habitual diciendo: “Siempre, todo lo he hecho por amor. Por amor al árbol, al río, me hice pintor. Por amor al saber, al estudio, me fui de mi pueblo querido, a estudiar…Por amor al pueblo me hice Presidente, ustedes me hicieron Presidente. He gobernado estos años por amor. Por amor hicimos Barrio Adentro. Por amor hicimos Misión Robinson. Por amor hicimos…Todo lo hemos hecho por amor. Aún hay mucho por hacer. Necesito más tiempo. Necesito tu voto, tu voto por amor”.

En su primera candidatura en 2007, Otto Pérez Molina, en Guatemala apelaba a valores como la confianza, la solidaridad, la paz, la integridad, la disciplina, y el amor a la patria. Su lema varió de “mano dura” a “mano dura, cabeza y corazón” . Daniel Ortega, en 2006, en su quinta postulación a Presidente en Nicaragua, utilizó como pilares a la “paz” y la “solidaridad”. Saliendo del estilo comunicativo más agresivo, en esa ocasión se valió de constantes referencias al amor, a Dios, la reconciliación y la familia, hablando de “Un mismo amor por Nicaragua”.

El presidente mexicano, Felipe Calderón, usó el eslogan: “Valor y pasión por México”. Decía: “Soy felizmente hombre de familia y hombre feliz. Me formé en seno de una familia honesta y que guarda un profundo amor al país… necesitamos revivir en todo la pasión por México. Cuando cantamos su himno, cuando entonamos alegres algunos de sus corridos, cuando juega la selección nacional, cuando celebramos las páginas de gloria, cuando esa pasión despierta estoy seguro que somos distintos”. En las elecciones de 2008 en Paraguay, Blanca Ovelar, del Partido Colorado, hablaba de fraternidad: “Confíen en mi les digo, hermanos y hermanas, que soy una madre que sabe lo que es el sacrificio, que sabe lo que es el esfuerzo para salir adelante, yo sé lo que sienten las madres en su corazón, yo sé lo que necesita este pueblo”.

EL AMOR HECHO ESLOGAN

Ignacio “Lula” Da Silva utilizó el eslogan “Lulinha paz y amor” en su primera campaña electoral en 2002 en Brasil. Tras sendas derrotas, apeló a la emotividad con la idea de atemperar los duros embates a los sectores industriales y los ricos en Brasil, que otrora caracterizaran su discurso. En las elecciones presidenciales de Ecuador de 2009, Rafael Correa presentó un lenguaje caracterizado por una serie de eslóganes como “La revolución ciudadana ya está en marcha”, “La patria es de todos” , “Hasta la victoria siempre” , “La patria vuelve” y uno muy particular: “Con amor infinito” .

Balbina Herrera usó el eslogan “La política es amor” en Panamá en el 2009. El amor estaba unido a la solidaridad y operativamente a la idea de redistribución. Otro de sus eslóganes de campaña fue: “Con Balbina de Corazón”. Fernando Lugo en Paraguay se centró en los sentimientos y en su pasado como obispo de la Iglesia Católica. Con una retórica semejante a los rituales religiosos, su jingle decía: “Porque él quiere a los humildes y porque ama al Paraguay, porque no tiene rencor sólo sabe hacer amor”.

En su campaña del 2006, Ollanta Humala, en Perú, en un clima de alta negatividad, vinculado a Hugo Chávez y con un estilo radicalizado, reforzó en sus spots la idea del “Amor por el Perú” para profundizar la estrategia nacionalista. En la Argentina, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en su campaña reeleccionista sintetizó el clima de fuerte emotividad en “La Fuerza del amor” . Era una consigna de múltiples significados: para el uso militante; para dar cuenta del apoyo ciudadano constituido en su motivación para gobernar; para hacer visible la transversalidad del amor como valor que sustenta algunas de sus políticas y para usar a esa palabra como metáfora que representara el motor de su voluntad para transformar.

AMOR E IDEOLOGÍA

Estudios contemporáneos se centraron en el papel de los “atajos cognitivos” en el procesamiento de la información ciudadana, como la ideología. Se trata de “esquemas” que reducen el tiempo y esfuerzo para analizar distintas alternativas y permiten una decisión racional con información imperfecta. Se deduce que es más habitual que se dé un voto o apoyo por imagen de partido o persona, por electores que poseen percepciones genéricas, mitad identificación afectiva y mitad expectativas racionales, sostiene André Singer.

Teresa Levitin y Warren Miller hablan de un “sentimiento ideológico”, por el cual los electores hacen un uso no ideológico de rótulos ideológicos. La ideología orienta, pero no determina el posicionamiento ante temas de agenda. Si se acerca el pensamiento ideológico a los valores, produce una preferencia con pautas de reacción emocional en los individuos. Si se analizan los mensajes en las últimas contiendas electorales en toda América Latina los temas ideológicos, representados en valores, aparecen con fuerza dominando la escena electoral. Y ahí el amor, es central.

(De la edición impresa)

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Una Respuesta a Tiempos de amor en la comunicación política

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