Tres escenarios de mediano plazo

Los resultados de octubre influirán en la carrera de 2015 y, más adelante, en las políticas públicas.

En octubre de 2013 tendrán lugar las elecciones legislativas de medio término en la Argentina. Aún con un desempeño mediocre, lo más probable es que el kirchnerismo mantenga una posición dominante entre 2013 y 2015. Esto es así porque la bancada oficialista (el bloque Frente para la Victoria-Partido Justicialista, más sus aliados provinciales y de izquierda) es mayoritaria, y eso no cambia fácilmente con un sistema de renovación parcial. Así las cosas, es poco lo que se pone en juego en el Congreso Nacional.Sin embargo, las elecciones de 2013 son de gran importancia, porque en ellas se medirá el poder electoral del kirchnerismo con vistas a las presidenciales. Condicionarán, en suma, los escenarios de octubre de 2015:

1) Si el kirchnerismo obtiene un amplio triunfo en las legislativas de 2013, aumentan las probabilidades de que busque una reforma constitucional que permita una nueva reelección de Cristina Fernández. O, en su defecto, quedaría en condiciones de imponer al peronismo un candidato leal e identificado con el kirchnerismo (por ejemplo, la ministra Alicia Kirchner, titular de la cartera de Desarrollo Social y hermana de Néstor Kirchner).

2) En cambio, si la coalición oficialista obtiene un triunfo ajustado o moderado, y si los candidatos provinciales del peronismo logran mejores performances que los de pura cepa kirchnerista, el oficialismo seguirá siendo el actor principal de la política argentina, pero cambiarán sus equilibrios internos. En ese caso, aumentan las probabilidades de que otros actores del justicialismo moderado (por ejemplo, el gobernador Daniel Scioli, el intendente Sergio Massa u otros líderes del peronismo) jueguen un rol importante en la sucesión de la Presidenta.

3) Finalmente, si el oficialismo en su conjunto –es decir, tanto los candidatos más leales a la Casa Rosada como los referentes provinciales del peronismo– sufren un revés electoral en 2013, esto impulsará las chances de la oposición partidaria, conformada por el PRO, algunos sectores antikirchneristas del peronismo, el Frente Amplio Progresista y la tradicional Unión Cívica Radical.

CONSECUENCIAS EN LAS POLITICAS PUBLICAS

En términos programáticos, cada uno de estos tres escenarios electorales 2013-2015 representa a su vez diferentes escenarios de políticas públicas con respecto a la etapa kirchnerista:

1) La reelección de Cristina Fernández o la imposición de un candidato leal representan el escenario más continuista. El kirchnerismo cumple diez años en el poder, y ha demostrado altos grados de estabilidad de funcionarios y de programas de gestión. Asimismo, el kirchnerismo tiene fuertes nivepor Julio Burdman les de compromiso con buena parte de las políticas que viene implementando desde 2003: pueden esperarse del mismo algunas modificaciones parciales, pero en las políticas constitutivas del “modelo K” (las retenciones al agro, la ley de medios, el rol del Estado o la prescindencia de los mercados internacionales de capitales, entre otros), los cambios son poco probables.

2) El ascenso de los oficialistas moderados, representa un escenario de cambio gradual en algunas áreas de políticas públicas, y de continuidad en otras. Los gobernadores e intendentes del peronismo son partidarios de la obra pública y el gasto social, de un Estado intervencionista y regulador de la economía, y de la alianza política con los sindicatos y los empresarios nacionales. No tienen una agenda diferente de la del Gobierno Nacional en materia de política exterior o seguridad pública. Y comparten la misma fórmula de gobernabilidad, basada en la relación de cooperación entre la Nación y las provincias, y el “pacto social”.Todo ello anticipa un alto grado de continuidad en muchas políticas públicas. Sin embargo, son pragmáticos y no tienen el mismo nivel de compromiso con algunas de las políticas económicas, a las que el kirchnerismo parece aferrado. Los peronistas moderados son más flexibles a la posibilidad de salir a financiarse en el mercado internacional de capitales y más receptivos a las demandas del sector empresarial. Un gobierno de Scioli o Massa no implicaría un cambio brusco respecto del actual, pero quedaría uno o dos pasos más cerca del “modelo Lula” en política económica, y sería más centrista en la administración de los conflictos internos.

3) El triunfo de la oposición representa un escenario de mayores expectativas de cambio programático, pero también de mayor incertidumbre en materia de implementación. La oposición está fragmentada en materia partidaria, es minoritaria en el Congreso, es débil en la política provincial (es muy poco probable, aun en un escenario de triunfo presidencial, que la oposición gane la mayoría de las gobernaciones e intendencias en 2015) y no tiene presencia en el sindicalismo. Si un candidato opositor como Mauricio Macri, Hermes Binner o Julio Cobos ganase las elecciones presidenciales, asumiría el poder en condiciones de debilidad. Debería realizar alianzas clave durante su primer año de gobierno para garantizar el apoyo legislativo, provincial y sindical a su gobierno, y sobreponerse a la oposición del peronismo o kirchnerismo. Las amplias facultades constitucionales de la Presidencia y el poder de la opinión pública estarán de su lado pero, aun así, sus márgenes de maniobra serán más estrechos que los de cualquier otro mandatario desde 1983. Para realizar cambios importantes, se requerirá de una gran capacidad de liderazgo.

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