¿Por qué el escenario parece congelado?

(Columna de opinión de Carlos Fara)

El Gobierno demostró tener capacidad de contención y por eso el libro de pases del peronismo está casi cerrado

El ánimo social es de incertidumbre y pesimismo. Por lo tanto, los juegos de la política le resultan ajenos. Si a eso le sumamos que las ofertas políticas lucen en general cautelosas, el resultado es nitrógeno líquido que va congelando el escenario, al ritmo de un otoño que se va enfriando. Tras cartón el Mundial. Y tras cartón las vacaciones de invierno. Por eso todos hablan de agosto como lanzamiento de las campañas (lo cual no significa que se calentarán los votantes).

Si el desinterés social es la primera pata que sostiene este escenario, la segunda es la necesidad política del Gobierno de no debilitarse más de la cuenta mirando a 2015. Para eso aplica al menos cuatro políticas para contener y disciplinar a los jefes territoriales propios (la última ciudadela que vale la pena defender):

1. Plan de refinanciación de deudas de las provincias, de modo de mantener a los gobernadores a raya.

2. Plan de obras para municipios (Plan Más Cerca), para poder generar una contención hacia los intendentes que se podrían ver seducidos por Sergio Massa.

3. Proliferación de precandidaturas a presidente: ya son por lo menos siete los anotados sotto voce.

4. Renovación de autoridades del PJ, de modo de poner a todos los aspirantes presidenciales en fila y adentro, conteniendo y comprometiendo a la mayor cantidad de caudillos (con una inflación de vicepresidencias y cargos).

La estrategia viene funcionando. Por ahora sólo hay desprendimientos menores y esporádicos (en estos últimos días, fue el intendente de Magdalena). Para los ilusos que imaginaban una peregrinación incesante hacia Tigre, el Gobierno sigue dando pelea, aún en un marco de desgano y dispersión.

Pero esto no sólo se produce porque la política de palo y zanahoria del Gobierno, sino también porque el peronismo no termina de estar convencido sobre la opción Massa. Esto se debe a que: 1) Les resulta más confiable Scioli, con limitaciones. 2) Creen que negociar ahora no tiene sentido: prefieren ver cómo evolucionará la intención de voto del líder del Frente Renovador, para negociar desde otra posición llegado el caso. 3) Las promesas de Massa hoy son “como comprar un terreno en la Luna”.

Al obturarse el libro de pases del peronismo a Massa, tampoco fluirán hacia Macri, desde ya. Al secarse la fuente justicialista, obliga a Macri y Massa a ir por los radicales. Pero los radicales acaban de crear su propia fortaleza de protección con el Frente Amplio Unen. Resultado: la autodefensa del Gobierno ha frizado todo el escenario. Los bloques básicamente ya están armados.

En los últimos días lo que se ve son más pases entre los opositores que desprendimientos del oficialismo: Massa atrae a Cristian Ritondo, “Pechi” Quiroga y los macristas de Entre Ríos; Macri atrae a Facundo Moyano; Luis Barrionuevo y Darío Giustozzi molestos con Massa, y así sucesivamente.

La tercera pata de esta mesa es que, más allá del Gobierno, también convergen las estrategias de la mayoría de los candidatos.

Scioli: el tiempista que juega a ser “el inevitable” no hace olas, y deja que pasen los minutos para que se enfríe el partido lo máximo posible. Sí se mantiene activo en su convocatoria a gobernadores y tropa en las provincias.

Massa: debe administrar su pole position obtenida el año pasado; tampoco tiene apuro. También está activo en robarle piezas a todos los demás.

Macri: es uno de los más activos por su armado con las redes sociales, y mantiene un perfil alto para que la ciudad le rinda electoralmente a nivel nacional.

Los de Unen: están activados en recorrer el país, con mayor o menor repercusión mediática; saben que corren de atrás.

La cuarta y última pata es la cautela que dispara en los candidatos la tormenta económica, que se supone que no se despejará en el corto plazo. Algunos dicen “pero nadie se define por nada” . La respuesta es: quién se definiría ahora sobre lo que haría, si no sabe con qué país se va a encontrar dentro de dieciocho meses.

Por lo pronto, más allá del porcentaje de intención de voto de cada precandidato, no se registra en la opinión pública gran entusiasmo con ninguna de las opciones políticas. Sigue ausente un relato alternativo al kirchnerista. Todo esto desemboca en que algunos se lancen al ruedo, sencillamente porque sigue habiendo una oportunidad dando vueltas. En ese marco aparece la pregunta sobre si puede haber espacio para un tapado en la interna del FpV, por ejemplo.

Es poco probable que veamos grandes novedades en las posiciones de los presidenciables en los próximos meses. No sopla mucho viento para navegar.

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