A la caza del cofre del Gallego

(Columna de Adolfo Ruiz)

¿Cuáles son los planes de Scioli, Macri y Massa para seducir a los 630 mil sufragios que obtuvo De la Sota en Córdoba?

Es algo así como el distrito “árbitro”, se podría decir. O, al menos, el lugar de la geopolítica de cabotaje donde los votos pueden ser determinantes para desencadenar algunos de los tres posibles escenarios a los que se llegará la noche del 25 de octubre: Daniel Scioli presidente en primera vuelta; balotaje entre Scioli y Mauricio Macri e, incluso, balotaje entre Scioli y Sergio Massa. Nadie está en condiciones de descartar ninguna de las variantes. Mucho menos a tres semanas de esa elección.

No es casual, entonces, que los tres hombres en cuestión –Scioli, Massa y Macri– miren al segundo distrito electoral del país como el lugar en donde se juegan una de las paradas más fuertes. Esto tiene que ver, en concreto, con los 630 mil votos que aglutinó en la provincia mediterránea su caudillo, “El Gallego” José Manuel de la Sota, quien –previsiblemente– no llegó a derrotar a Massa en las “internas” de UNA, pero sí acumuló un estratégico caudal que ahora se halla en disputa.

PERONISMO DISCIPLINADO

Si algo ha caracterizado al peronismo cordobés durante la última década y media ha sido su encolumnamiento detrás de De la Sota, volviéndose prácticamente impermeable a cualquier filtración de otros dirigentes, tanto locales como nacionales.

El tres veces gobernador ha desarrollado un liderazgo con la habilidad necesaria como para asfixiar cualquier intento de disputa de poder interno, y también para contrarrestar todos los globos de ensayo que elaboró el kirchnerismo y que fracasaron uno tras otro, a veces con cifras estrepitosas.

Ese encolumnamiento fue el que logró incluso durante las PASO del 9 de agosto, consiguiendo que los leales a Juan Schiaretti (a quien “consagró” gobernador en los comicios de julio), trabajaran para su campaña.

Tras la derrota, De la Sota se encargó una y otra vez de emitir señales de lealtad a su pacto con Massa, e hizo todo lo que estuvo a su alcance tanto para erosionar la poca imagen positiva de Scioli en Córdoba como para fortalecer a la del tigrense, quien le retribuyó con cataratas de elogios y la promesa de un cargo central en su hipotético gobierno, como jefe de Gabinete.

Massa sabe que debe cuidar mejor que ninguna otra cosa esos votos de su socio electoral, y es por eso que buena parte de su discurso y de sus actos de campaña han sido decididos pensando en el votante cordobés. Y como si hiciera falta algún detalle adicional, el designado como jefe de campaña de su fuerza fue justamente De la Sota. De UNA.

LOS VIAJES DE DANIEL

El cordobés medio que acostumbra “barrer” los titulares de política en los diarios se debe estar preguntando a esta altura por qué razón Scioli viene tan seguido a La docta. El 25 de septiembre estuvo junto a Diego Bossio recorriendo las obras del barrio ProCreAr, el más grande aglomerado que se construye bajo ese plan en todo el país.

Luego el candidato oficialista participó de una exposición de la industria metalúrgica, atendió a la prensa y finalmente se reunió en un encuentro con los clubes de barrio. Allí donde fue, Scioli se encargó de llenar de elogios al gobernador electo Juan Schiaretti. “No es lo mismo que De la Sota”, insistió ante la prensa, y cuando le preguntaron por su relación con el futuro mandatario, no dudó en calificarla como “inmejorable”. “Como yo, el gobernador electo tiene un pensamiento productivista. Vamos a resolver todos los conflictos pendientes y estoy convencido de que tendremos un excelente diálogo”, sostuvo el candidato del FpV.

La principal disputa que ha tenido la administración de De la Sota con la de Cristina Fernández ha sido el reclamo por la cobertura del déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba, que se dirime en la Corte Suprema de Justicia. “Con Schiaretti nos vamos a poner de acuerdo. Los juicios en la Corte Suprema no le permitieron a Córdoba ingresar en el plan de refinanciación de deudas que tuvieron otras provincias. Que los cordobeses tengan tranquilidad, que les vamos a brindar previsibilidad y soluciones”, insistió el bonaerense.

Esta lluvia de elogios a Schiaretti no tiene otra explicación que la decidida intención de Scioli de “morder” al menos parte de esos 3 puntos del padrón que el 9 de agosto votaron a De la Sota. Sabe que pueden ser determinantes para evitar la segunda vuelta. Y también conoce de las grietas en varios dirigentes del schiarettismo, que no estarían tan entusiasmados como para endosar directamente a Massa su lealtad a De la Sota.

Mientras tanto, desde el comando de campaña del FpV anunciaron una estrategia diferenciada para esta provincia, bajo la premisa de “trabajar con mensajes directos a los cordobeses, y hacer mucho hincapié en que Scioli va a promover el encuentro entre Córdoba y la Nación”, según explicó el secretario de Comunicación de la provincia de Buenos Aires y coordinador de contenidos de la campaña, Juan Courel. En ese marco, no piensan escatimar visitas, y planean otras 3 o 4 antes de las elecciones, mientras intentan imponer la consigna “Trabajar con el corazón. Trabajar con Córdoba”.

CAMBIEMOS QUIERE QUE NADA CAMBIE

Para el frente Cambiemos, la estrategia para Córdoba parece ser evitar hacer olas. No les desagradan para nada los 35 puntos obtenidos en este distrito durante las PASO y, antes que incrementar esa cifra, el objetivo es más bien cuidarla.

Cuentan con el adicional de que el radical Ramón Mestre logró su reelección al frente de la municipalidad de Córdoba, lo cual implica un fuerte capital de confianza para los militantes del centenario partido y un fortalecimiento de las estrategias. Cuando se sabe que tienen al menos cuatro años más en la gestión, es mucho más fácil salir a la calle a pedir el voto por Macri. Una derrota hubiera tenido la influencia contraria.

Lo que no se sabe en esta ocasión es cómo actuará el Frente Cívico, partido conducido por Luis Juez, quien sorprendió al participar de la elección municipal, pateando por el centro el tablero del acuerdo con radicales y macristas. El resultado electoral terminó pegándole un cachetazo con un cuarto puesto que lo dejó casi sin peso específico y acentuó la crisis de su sector. “Contamos con Luis, pero aparecerá sobre el final de la campaña porque está muy golpeado”, respondió un operador del macrismo, admitiendo que el objetivo es evitar la fuga de votos hacia el FpV.

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