Los gobernadores en el centro de escena

(Columna de Facundo Matos Peychaux)

El Gobierno Nacional procurará tener a los mandatarios provinciales de socios en la gestión y de aliados en el Congreso. También los demás partidos los necesitan.

En la nueva etapa política que se abrió con el triunfo de Mauricio Macri en las últimas elecciones, los gobernadores serán determinantes. No solo en el Congreso, donde es más visible su influencia, sino también en el día a día de gobierno. El macrismo busca incluirlos como socios en la gestión, como propuso Emilio Monzó en declaraciones recientes; según la óptica del Gobierno, para salir del estancamiento y gobernar el país, la gestión debe ser mancomunada, en “equipo” –una idea fuerza clave en el PRO- con los mandatarios provinciales.

Pero además, todo indica que buscarán imprimirle un sello federal al Gobierno como distintivo. Como señalaba Sebastián García de Luca en la última edición de el estadista, Macri quiere ser el Presidente del federalismo. En esa línea se inscriben su columna en el diario La Gaceta de Tucumán, sus reuniones de gabinete fuera de Capital, sus viajes al interior y la activa agenda del ministro del Interior Rogelio Frigerio con los gobiernos provinciales, que además sirven para barrer con la visión de algunos sectores de la sociedad de que el PRO gobierna para los ricos y para las zonas céntricas del país.

Por otra parte, en el plan económico del Gobierno, hacerse de dólares es una pieza clave. Para desacelerar la inflación, controlar la suba del tipo de cambio y reactivar la economía, será fundamental el ingreso de divisas, ya sea tomando deuda o atrayendo inversiones extranjeras, ambas frenadas por el fallo del juez Thomas Griesa. En tren de ello, el Gobierno debe llegar a un acuerdo con los holdouts, sobre el que trabaja hace varias semanas. Y para hacerlo, deberá derogar dos leyes sancionadas en el pasado por el Congreso: la de Pago Soberano y la Ley Cerrojo. Y para ello, serán fundamentales también los gobernadores.

Como es sabido, buena parte de los legisladores nacionales responden a mandatarios o referentes provinciales. Diputados es el problema menor para el oficialismo. Tras la ruptura del FpV en dos bloques, el interbloque Cambiemos (PRO+UCR+CC) tiene un piso de 91 bancas propias frente a 81 del FpV y 35 del massismo y 17 del Partido Justicialista, a los que eventualmente podría sumarle diputados socialistas, peronistas o provinciales con los que no tendría demasiados inconvenientes en alcanzar acuerdos. En el Senado, en cambio, la cuenta es más compleja: sumados macristas y radicales, alcanzan los 16, contra 40 del FpV y una cantidad de legisladores que responden mayormente a gobernadores peronistas con los que el macrismo tendrá que negociar.

Lo que encabeza la lista de reclamos de los gobernadores justicialistas es la devolución del 15% de precoparticipación destinada a financiar a Anses y el 1,9% dirigido a Afip. Esa masa de recursos que hoy se apropia la Nación les daría a los mandatarios una autonomía importante del Presidente en términos políticos dado que lo que dejan de recibir por ese concepto significaría un crecimiento de hasta el 10% de sus ingresos en el caso de algunas provincias.

El tema está instalado. La Corte Suprema obligó a poner la discusión de la coparticipación en la mesa a partir de la sanción del fallo que les reconoció en diciembre a Santa Fe, Córdoba y San Luis ese 15%. Las demás provincias piden ser alcanzadas por la misma lógica y hasta amenazaron con ir a la justicia para conseguirlo. “Sería un acto de equiparación y de igualdad entre las provincias”, asegura Cristian Ocampo, ministro de Economía de Chaco, una de las provincias que encabezó el reclamo.

No obstante, el Gobierno lo considera inviable. Es que, en efecto, según Marcelo Capello, director del Ieral de la Fundación Mediterránea, el costo fiscal de afrontar la devolución a las 24 provincias hubiese implicado –en números de 2014- unos $43.000 M, mientras que Anses tuvo ese año un superávit de $14.000 si se descuentan las rentas que obtuvo el organismo por sus inversiones, lo que lo llevaría a un severo desfinanciamiento del organismo si se produjera la detracción que reclaman las provincias.

En cambio, lo que le ofreció Rogelio Frigerio a los gobernadores fue rediscutir el reparto de recursos en un sentido amplio: obras públicas, deudas con Nación, transferencias discrecionales, promoción de actividades privadas en las provincias (con el Plan Belgrano en el caso del norte o con medidas favorables a las economías regionales), entre otros mecanismos de resarcimiento que el Ministerio negociará con los gobernadores y sus ministros de Economía en una serie de encuentros que comenzó a principios de febrero. Sin llegar a una sancionar una nueva ley de coparticipación, que demandaría el acuerdo de las 24 provincias y legislaturas, existen alternativas para lograr un reparto más equitativo sin desfinanciar al Estado Nacional ni a las provincias.

Para eso, Frigerio se armó de un equipo experto en lo económico y lo político. En lo primero, lo asisten Alejandro Caldarelli, Guillermo Giussi, economistas que acompañan al ministro desde sus tiempos en la consultora Economía & Regiones. Además, convocó a la radical chaqueña Aída Ayala, al peronista tucumano Domingo Amaya, al macrista Daniel Chaín, y al massista Adrián Pérez, quien encabeza la propuesta oficial de reforma electoral, otro canal en el que el Gobierno deberá negociar con los gobernadores y con el Congreso.

Por su parte, los demás partidos también necesitan de las provincias. Sergio Massa también procuró acercarse a los gobernadores. En Diputados, el líder del Frente Renovador logró sumar a los legisladores que responden al peronista pampeano Carlos Verna y al justicialista chubutense Mario Das Neves al interbloque UNA, que ya integraba el delasotismo. Asimismo, el legislador provincial massista Sebastián Galmarini instó al fiscal de Estado de la provincia de Buenos Aires a reclamar el 15% que se le quitó al distrito durante los últimos años. La estrategia de Massa es expandir sus bloques legislativos para hacer crecer su poder de negociación ante el Gobierno y sumar a peronistas distanciados del kirchnerismo para liderar en el futuro al justicialismo pero dando la pelea desde afuera del PJ. Para ambas cosas, necesita a los gobernadores.

Mientras tanto, el FpV intentará frenar la salida de los peronismos locales con una jugada hecha a medida de los gobernadores: presentará por ley el reclamo de poner fin a la detracción del 15%, según adelantó a el estadista Héctor Recalde, presidente del bloque de Diputados del FpV.

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