Los de ahora amenazan a los de siempre

¿Cuáles son los motivos del apoyo a los candidatos populistas?

En muchos lugares del mundo, las figuras y los partidos políticos tradicionales están amenazados por sociedades disconformes con el funcionamiento del sistema político de sus países. Se vio en Grecia. Se ve ahora en España con la irrupción de dos fuerzas nuevas– Podemos y Ciudadanos– que pusieron fin a décadas de un esquema bipartidista que tenía como actores al PP y al PSOE que, solos, no pueden formar gobierno. Argentina eligió por primera vez en su historia a un presidente que no es radical ni peronista. Y en las primarias estadounidenses están teniendo un desempeño sorpresivo candidatos que desafían al establishment político como son Donald Trump en el campo republicano y Bernie Sanders entre los demócratas. Y aunque tal vez ninguno de los dos termine siendo candidato, el llamado de atención no puede desoírse.

Los de siempre se sienten amenazados por los de ahora.¿Existe un hilo conductor en todos los casos? Las dificultades económicas tienen, sin lugar a dudas, mucho peso. En Estados Unidos, si bien ha habido crecimiento económico en los últimos años, los ingresos de los sectores medios están estancados desde hace mucho tiempo. Además, existe la percepción de que el sistema político está demasiado influido por las corporaciones y atiende poco a las necesidades del ciudadano común.

Todo lo que ocurre es un mensaje para la dirigencia política. Deben analizarse las razones que llevan a que reciban apoyo electoral aquellos que desafían lo “políticamente correcto” y que son capaces de tomar distancia de prácticas abusivas de los políticos tradicionales. La renovación de figuras es positiva pero la falta de recursos institucionales y de estructuras políticas consolidadas que permitan llevar adelante la agenda de gobierno son preocupantes. Si de los cambios que se están produciendo surge un buen mix entre lo mejor de los de siempre y lo mejor que traen los de ahora, será un avance. En Washington, en Madrid y en Buenos Aires.

¿SE VA O LLEGA?

No sorprende que en este contexto, el populismo haya crecido en los últimos años en todas las regiones pero, con más fuerza, en los países desarrollados como Estados Unidos y Francia. No se trata de una ideología porque los hay de izquierda y de derecha.

Es esencialmente una forma de concebir a la sociedad y a la política. Tiende a dividir a la sociedad entre buenos y malos entre “ellos” y “nosotros” y a proponer soluciones sencillas para problemas complejos.

El populismo no cree en la intermediación de las instituciones sino en el contacto directo entre el líder y su pueblo. Si logra instalar la idea de que defiende los intereses del pueblo frente a los que se proponen arrebatarle sus conquistas entonces habrá una “audiencia populista” según la definición de Víctor Lapuente y que será intolerante con la oposición y tolerante con los excesos del gobierno.A su vez, quienes miran con entusiasmo el proceso político argentino sostienen que el triunfo de Macri representa el comienzo de un ciclo en América Latina con menos presencia de gobiernos populistas.

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