El actual ministro de Economía, Amado Boudou, será el acompañante de la Presidenta en la fórmula del Frente para la Victoria (FpV) en octubre. Junto a él, “se someterá a la consideración de la voluntad popular”. Sobre el cierre, Cristina Fernández optó por uno de los muchísimos nombres que circulaban desde hace unos meses, desde Héctor Recalde hasta Juan Manuel Abal Medina. Finalmente se optó por alguien jóven y del riñon.
En un discurso breve, con tónica casi festiva y ante la presencia de gobernadores, ministros y funcionarios, la Presidenta elogió a su compañero por su compromiso con la institucionalidad y el modelo (y con los “instrumentos” requeridos para profundizarlo). “Necesito que quien esté a mi lado, no le tenga miedo a las corporaciones”, dijo. Asimismo, destacó su adaptación a la nueva realidad del país y del mundo, insinuando que su amanecer político y su formación intelectual no fueron, precisamente, en el campo popular.
Desde su paso de la ANSeS al Ministerio de Economía, Boudou ha ganado influencia en el círculo oficialista hasta convertirse en uno de los participantes de la “mesa chica”.
Asimismo, como Gabriel Mariotto, candidato a vice de Daniel Scioli, es la cara más visible de una ley nodal de la gestión de Cristina como la ley de medios, Boudou fue quien estuvo a cargo de la estatización de las AFJP, otra medida importante de los últimos años. También fue el máximo defensor de utilizar reservas del BCRA para el pago de deuda.
Boudou llegó a la cartera económica luego de las legislativas de 2009. Desde entonces, la economía ha recuperado las tasas de crecimiento previas a la crisis, que se mantienen actualmente. Los puntos en contra han sido la incapacidad de controlar la inflación (subió casi 10 puntos desde que asumió), no lograr darle credibilidad al Indec y no haber podido concluir las negociaciones con el Club de París.
El análisis
El 30 de marzo, en la nota “La Danza del número dos”, la consulotra Analía del Franco anticipaba que, “con el énfasis que CFK ha puesto en las nuevas generaciones y los políticos jóvenes, no sería de extrañar que proviniera de algunos de esos sectores”. Esa sensación se fue afirmando en los últimos meses y se confirmó con la designación de Boudou, que no es tan joven como parece (tiene 47 años).
Como escribió Mario Serrafero días atrás, también era de esperar una figura que simbolizara “no sólo lealtad, sino subordinación y hasta obedicencia”. En ese contexto, era de suponer que el vice leal sería más fácil de encontrar en los círculos más próximos a la presidencia.
La elección de un vice joven, considerando que CFK no tendría reelección, puede indicar que se apuesta por un heredero. Como indicaba Carlos Gervasoni en la nota antes mencionada, “el kirchnerismo es una fuerza que no ha generado segundas líneas con potencial electoral, por lo que se necesitaría un gesto fuerte para tratar de instalar un candidato para 2015”. Cuatro años de vicepresidencia podrían ser una vidriera política muy importante.