Cuidar a Fernández, clave para el oficialismo

El tema de los encuentros sociales en la Quinta de Olivos afecta la imagen del Presidente en un momento en el que su situación en la coalición oficialista parece ser la más cómoda en mucho tiempo.

Su opinión en la conformación de la lista de diputados tuvo más influencia de la que se suponía, y los integrantes del Frente de Todos con peso en las decisiones, con Cristina Kirchner a la cabeza, entendieron que estaba en su  interés mostrar unidad y lograr que el Presidente no apareciese desdibujado y sin injerencia en el armado electoral.

Por eso, los que encabezan las listas en la provincia de Buenos Aires y la CABA, Victoria Tolosa Paz y Leandro Santoro, cumplen bien esa función porque tienen una estrecha relación con Fernández, además de contar  con la decisiva aprobación de la vicepresidenta. Sus candidaturas fortalece al Presiente cuya influencia no se siente en el resto de la lista, pero los primeros lugares tienen una importancia decisiva porque concentran la atención política y de los medios.

En este contexto, un triunfo del oficialismo en la provincia de Buenos Aires fortalecería al Presidente porque el peronismo perdió las tres últimas elecciones intermedias en el mayor distrito del país.  Por otra parte, Fernández es por ahora la principal carta que tiene el oficialismo para 2023, por lo tanto es estratégico evitar su desgaste.

Mañana, cuando Juan Zabaleta, el intendente del conurbano más cercano al Presidente, asuma como ministro de Desarrollo Social, se dará una nueva señal en la misma dirección.  Y en menor medida, la designación de Jorge Taiana en Defensa no se aleja de ese criterio. Se romperá lo que algunos consideraban una regla no escrita y es que cualquier funcionario relevante que deja su cargo es  reemplazado  por alguien incondicional de Cristina. Precisamente los últimos pasos de la vicepresidente demuestran que entiende la importancia de no afectar la imagen de Alberto, más allá de las discrepancias que pueda tener con muchos aspectos de su gestión.

Finalmente, la apuesta está en que la situación económica no se deteriore más, y que incluso muestre una mejora en el margen, ubicando la tasa de inflación por debajo del 3% y permitiendo cierta recuperación de los ingresos reales como consecuencia de la reapertura de las paritarias. En el oficialismo saben que no hay motivos para esperar un voto entusiasta de apoyo a la gestión de la economía  y el objetivo que se busca es mucho más modesto: evitar un voto castigo por parte de sectores con ingresos medios bajos que están asentados en el conurbano y que son los que suelen decidir el resultado de las elecciones porque no tienen un comportamiento tan definido como los sectores populares y el grueso de la clase media.

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