Covid-19 y desencanto puede afectar la participación electoral 

El nivel de participación en las elecciones es un dato clave que tendrá influencia en los resultados. Hay factores que apuntan a una mayor concurrencia en 2021 porque, a diferencia de las primarias anteriores, ahora existe competencia en varios espacios y eso es siempre un estímulo para que más gente vaya a votar porque se tiene la sensación de que las primarias “sirven para algo”.  Pero en contra de una mayor participación está el temor a los contagios de Covid y cierta desilusión con la dirigencia política, lo que parece comprensible en un país que está estancado hace diez años y que en los últimos bajó el nivel de ingresos de la población.

Una mayor concurrencia debería favorecer, en principio, a las candidaturas que tienen menos respaldo en los aparatos políticos y que cuentan con un electorado menos militante. En nombre concretos, en la provincia de Buenos Aires favorecía a Juntos por el Cambio ante el Frente de Todos y, en concreto, a Facundo Manes frente a Diego Santilli.

Históricamente, estamos transitando años tibios en términos relativos. Tal como afirmó el politólogo Facundo Cruz: “Con el alfonsinismo eran todas flores y alegría y la participación electoral se ubicaba en torno al 85%. El menemismo tuvo una caída hasta el 80% y la crisis de 2001 la remató con promedios del 75%. Pero a partir de las PASO vuelve a subir en torno al 77%”.

Como se ve en el gráfico, elaborado por Cruz, la tendencia en la participación desde la vuelta a la democracia hasta las últimas elecciones nacionales es negativa. El análisis se vuelve más complejo cuando hacemos un recorte temporal más acotado, dado que en las últimas elecciones generales se ha superado el promedio del período posterior a 2001. 

Consultado por el estadista, Cruz explicó: “Si bien las PASO muestran un inicio del ciclo al alza en la participación electoral, no queda claro en qué medida, a partir de las primarias, se vota más en las PASO exclusivamente legislativas que en las que también se pone en juego la Presidencia. En 2015 hubo primarias con una participación muy baja, en torno al 70%, y previamente hubo una elección en 2013 en la que la concurrencia fue de 76%, y se trató de una legislativa. Ahora, lo que sí hubo fue un salto fuerte entre las primarias de 2015 y las generales. El hecho de que sean elecciones de mitad de mandato no afectaría para que aumente la participación dado que hubo una merma muy importante entre las primarias del 2013 y el 2015”.

Hasta ahora se realizaron tres elecciones provinciales que pueden ser una referencia de lo que puede ocurrir el 12 de septiembre. En Misiones, Jujuy y Salta la participación electoral cayó con relación a 2017 y 2019. En Salta, además, se registró algo más de 12% de voto en blanco en la capital, un comportamiento que podría reproducirse en otros comicios.  Por otra parte, en las primarias suelen votar menos ciudadanos que en la generales. En 2019, en las PASO la participación fue del 76,4% y en la generales subió al 80,4%: 1.670.000 votantes más. El incremento favoreció a Juntos por el Cambio que achicó las diferencias entre ambas instancias. ¿Será nuevamente así en esta oportunidad? En el oficialismo creen que esta vez puede ser diferente porque entre septiembre y noviembre se producirán avances significativos en el proceso de vacunación y la actividad económica mostrará una evolución favorable.   

La experiencia demuestra que el resultado de las primarias anticipó el de las generales y por eso todos juegan fuerte en esta instancia. De todas maneras, en 2021 hay una característica  distintiva y es la gran cantidad de primarias competitivas por lo cual una de las tareas de los ganadores será la de retener el voto para las generales de quienes votaron por los perdedores.

Luego de las PASO quedarán dos meses de campaña para enfrentar las generales. Cada  coalición encarará esa etapa de acuerdo a los motivos a los que le atribuyen al resultado que obtuvieron en las primarias. En esa etapa, se ajustarán los discursos, se buscará reforzar los puntos flojos y subir o bajar del ring a distintas figuras políticas en función de las necesidades.

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