Los enojados están en oferta

Por Lucas Sebastián Raffo (*)

 

Panorama Comprender el escenario es fundamental para entender qué incentivos y sentimientos pueden tener los electores a la hora de emitir su voto. Descontento, resignación y desesperanza son denominadores comunes. 

En medio del escándalo por las filtraciones de fotos y videos de eventos sociales durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) en la Quinta de Olivos, la pregunta que todos los analistas y observadores nos hacemos es si van a tener efecto electoral, y en ese caso, cuál será ese efecto. Aunque sea tentador antes de cada elección encontrar un “cajón de Herminio” lo cierto es que los factores estructurales son los que terminan conformando el escenario y el marco en donde los electores eligen. 

Los estudios de opinión son una gran herramienta, junto con el social listening (utilizado de forma inteligente) para entender qué factores dominan el escenario, y que puede terminar pasando, a grandes rasgos, en una elección. Cuando miramos encuestas, personalmente siempre prefiero enfocarme en preguntas que pueden ser más bien “aburridas” pero que sirven para pensar en qué escenario va a elegir la gente en lugar de ver “quién va ganando”. ¿Prima el desánimo? ¿Priman las ganas de un cambio? ¿Qué tipo de cambio prefiere la gente? 

El trabajo de un buen consultor o encuestador no se trata muchas veces de acertar qué va a elegir la gente, sino de entender y comprender bien el contexto en el que lo va a hacer. Las elecciones suelen ser momentos perfectos para el ombliguismo del político, pero justamente el desafío será salir de la burbuja, bajar la euforia y la estridencia de todo contexto electoral, escuchar, y poner la otra mejilla. Tomando como base la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) realizada en los primeros días de agosto por la Universidad de San Andrés (UdeSA), aparece a las claras que el contexto es más bien complejo, con un nivel de incertidumbre que no hemos tenido en los últimos años. 

 

Desesperanza e insatisfacción 

Es lo que vemos a lo largo del estudio que tomamos como ejemplo, pero la verdad es que es algo muy palpable en cualquier grupo focal y encuesta, un 82% de insatisfacción con la marcha de las cosas. Cuando se pregunta por el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial (la política, bah) esos números continúan estando alrededor del 80%. Para el 73% el país está peor que hace un año, y el 84% está peor o igual en términos personales. Si les preguntamos por el futuro, las perspectivas no son muy halagüeñas. 

Mirando estos números es natural que el 34% no sepa a quién votar o bien no quiera responder. El dato es aún más impactante si observamos que estamos a tres semanas de las PASO. Ese número sube al 41% si se les pregunta específicamente a los de la Generación Z, es decir, jóvenes entre 16 y 22 años. Complejo interpelarlos además desde una política a la que se le nota la falta de ideas a la hora de pensar contenido, y que cae en los lugares comunes, por no decir ridículos. 

De esta ensalada puede surgir cualquier cosa: es cierto que la polarización y los dos clivajes que interactúan juntos pueden hacer lo suyo (habrá que ver cómo las dos grandes coaliciones en estas tres semanas trabajan sus estrategias), pero también es cierto que el discurso incendiario de Javier Milei por la derecha, o del Frente de Izquierda por el otro lado, son melodías dulces para los contextos como éste, en donde además el costo de votarlos es bajo, por ser una elección legislativa. Los enojados están en oferta.

Decimos que los enojados están en oferta porque son muchos, por variadas razones, y porque la política poco está haciendo para contenerlos. Los números nos muestran que las PASO no aparecen entre las prioridades del elector llano: 6 de cada 10 encuestados las suspenderían por este año o incluso las eliminarían, la angustia por la pandemia empieza a ceder el paso a la angustia económica con perspectivas desoladoras para un país que lleva 3 años de recesión continua, 1 año y medio de pandemia, con niveles de pobreza record. La alta abstención sumada al alto voto en blanco en las elecciones de Salta hace solo unos días puede funcionar de aviso.

Desde este humilde lugar, quizás se trata menos de aconsejar ser entretenidos en Tik Tok, salir de la burbuja y el show, y, aunque parezca menos divertido, aportar seriedad, mesura, empatía y escucha para con una sociedad que tiene la mecha corta. 

(*) El autor es consultor político en Ad Hoc – Gestión Integral en Comunicación.

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Ni predominio de la apatía, ni explosión antisistema: los enojados hicieron voto estratégico – El Estadista
11 days ago

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