¿Democracia en peligro?
El próximo 5 de noviembre Estados Unidos elegirá a su nuevo presidente en una de las elecciones más controversiales y reñidas de los últimos años. De acuerdo con las encuestas más recientes, Kamala Harris lidera la carrera tan solo por 3 puntos porcentuales frente a Donald Trump. No obstante, esto no significa que será suficiente para ganar estos comicios y resurge la preocupación por lo que puede suceder con las instituciones del país con el posible retorno del líder republicano.
Ahora, ¿se trata de un temor infundado? Ciertamente la llegada de líderes populistas le pasó factura a las democracias liberales en todo el mundo y, Estados Unidos, no es la excepción a la regla. La primera administración de Trump fue un claro ejemplo de esto, con sucesos como el ataque al Capitolio el 6 de enero de 2021. Por eso, es importante abordar ciertos aspectos para entender por qué su vuelta a la Casa Blanca puede erosionar la democracia más importante del mundo.
En primer lugar, si bien no existe un consenso respecto a la definición de populismo, hay algunos puntos en común que explican por qué este fenómeno impacta negativamente en las instituciones democráticas de los países. En este sentido, el principio de exclusión es una característica fundamental. Los lideres populistas construyen su discurso alrededor de la idea de "nosotros" vs "ellos". Esta retorica divisoria, utilizada por Trump a lo largo de los años, es esencial para lograr su supervivencia y legitimidad.
Muchos argumentarían que este discurso no resulta nada nuevo, después de todo, Estados Unidos tiene un sistema bipartidista. No solo la polarización resulta inherente a la política, sino que, bajo esta estructura, lo es aún más. Sin embargo, cuando se plantea que tu supervivencia depende de la desaparición o erradicación del otro, lograr una convivencia pacífica se convierte en una tarea imposible. En este escenario, el populismo nos lleva a la desaparición del pluralismo y a ataques a las instituciones democráticas.
El rechazo de Donald Trump a reconocer los resultados electorales del 2020 es sumamente grave. Esto no solo se debe a que no existían precedentes, sino también porque incentiva a acérrimos seguidores a buscar una salida por fuera de los mecanismos institucionales tradicionales a los que consideran obsoletos. Hoy tenemos a un exmandatario y posible presidente que, con completa impunidad y sin argumentos válidos, te plantea que el sistema electoral es corrupto y, por ende, no deberían creerle.
En este contexto, no resultan sorprendentes los datos de la última encuesta de Axios, en donde casi uno de cada cinco republicanos creen que si Donald Trump pierde la elección, el líder debería declarar los resultados como inválidos y "hacer lo que considere necesario" para asumir en el cargo.
Esto nos lleva nuevamente a preguntarnos, cómo un expresidente tan controversial está tan cerca de llegar a la Casa Blanca. Una segunda característica de los lideres populistas es que, desde una autoproclamada superioridad moral, estos políticos interpretan la "voluntad popular" y pretenden guiar a sus seguidores. Sin lugar a dudas Trump hizo un excelente trabajo para capitalizar la preocupación y frustración de un gran sector estadounidense, quienes temen los avances de la globalización.
Los estados republicanos, con economías industriales, resultaron los grandes perdedores y el exmandatario lo entendió a la perfección. La idea de imponer aranceles a importaciones o luchar contra las tendencias de la globalización prendieron rápidamente en estos sectores y le dieron un gran redito político, incluso si son imposibles de aplicar. El discurso de "Make America Great Again", volviendo a sus valores "tradicionales" es una gran estrategia y explica el ascenso del exmandatario.
De esta forma, a tan solo 20 días de las elecciones, es necesario resaltar los peligros de la llegada al poder de Donald Trump. Volviendo a la pregunta inicial, ¿está la democracia en EEUU en peligro? Definitivamente es una cuestión compleja. A priori, se podría argumentar que, mientras es imposible un quiebre del sistema, lamentablemente si podemos esperar con la llegada de Trump una erosión de las bases democráticas del país. El populismo, como fenómeno parasitario de las democracias liberales, probablemente le pasará factura al sistema político de Estados Unidos.