El caótico comienzo del canciller Merz: los desafíos del nuevo gobierno alemán
Friedrich Merz es, desde el 6 de mayo de 2025, el nuevo canciller de Alemania. Sin embargo, poco tiene para sonreír este experimentado político de 69 años y antiguo rival de Merkel que le imprimió un giro conservador a la CDU desde que asumió el liderazgo cristianodemócrata en 2022. Antes de ser nombrado tuvo que superar una inesperada y potencialmente desastrosa prueba de fuego que puede transformarse en un símbolo de la inestabilidad política de la Alemania actual.
El gobierno de Merz tambaleó incluso antes de comenzar
Alemania es una democracia parlamentaria de consenso. Esto quiere decir que el proceso de formación de gobierno no concluye con los resultados de las elecciones sino que, seguido a estas, se da inicio a un proceso de negociación entre partidos para acordar la formación de una coalición con un plan de gobierno (llamado contrato de coalición) y repartición de ministerios. Este proceso se cierra con la elección del canciller por parte del Parlamento.
Hasta el 6 de mayo de 2025, en la República Federal de Alemania la elección del canciller por parte del Parlamento jamás había traído sorpresas. Es más bien una ratificación de lo negociado en el contrato de coalición y la distribución de ministerios. La mayoría de parlamentarios votan acorde a la línea oficial de su partido. A una negociación de coalición exitosa, en este caso entre los líderes de la CDU y el SPD, le debería seguir una elección del canciller sin sobresaltos en el parlamento. Los parlamentarios de ambos partidos votan generalmente de forma disciplinada a favor de formar gobierno. Esta vez fue distinto.
Merz requería 316 votos para alcanzar una mayoría que lo volviera canciller. Entre CDU/CSU y SPD, los dos socios de la flamante coalición, suman 328 asientos en el parlamento. Lo que parecía un trámite se transformó en un inédito tembladeral político: en la primera votación Merz consiguió solamente 310 votos, seis menos de los necesarios. Dicho de otro modo, 18 parlamentarios, seguramente de las filas de la CDU/CSU o del SPD decidieron no apoyarlo. Primera vez que ocurre esto en la historia del país.
A la confusión entre los líderes de ambos partidos por el inesperado golpe le siguieron horas de frenéticas negociaciones para aprobar una modificación al reglamento parlamentario y permitir una segunda votación en el mismo día. Merz fue finalmente elegido canciller ese mismo día en segunda votación con 325 votos (tres menos que los 328 de la coalición que lidera). Aunque el daño ya estaba hecho: en una democracia alemana cada vez más polarizada y amenazada por la extrema derecha, el canciller designado por una coalición de partidos del centro democrático tuvo grandes dificultades para alinear a su propia tropa en la votación inaugural de su gobierno.
Una negociación de coalición express bajo la amenaza de Trump con muchos heridos
Las razones del revés inicial del gobierno de Merz son motivo de especulación. Las negociaciones de coalición no se vislumbraban fáciles: una CDU ansiosa por volver al poder con un acento distinto al de la era Merkel, con foco en una política migratoria restrictiva y en recuperar la senda del crecimiento económico, y un SPD con su peor resultado electoral histórico (16,4%) en medio de una renovación tras el prematuro final del gobierno de Scholz, pero con la obligación también de no capitular todas las banderas de la coalición anterior.
Sin embargo, poco trascendió de las diferencias entre los dos partidos y las negociaciones avanzaron velozmente gracias a la presión ejercida por la situación económica global. Las tarifas de Trump amenazan con ser un gran escollo para un país cuya economía se basa principalmente en la exportación de bienes con alto valor agregado como automóviles, maquinaria industrial, productos químicos y farmacéuticos. Para hacer frente a la situación global, era importante que la coalición tomara forma velozmente y que el gobierno se constituyera lo antes posible.
Puede ser que, de todos modos, muchos parlamentarios del SPD estén puertas adentro insatisfechos con el giro conservador, especialmente en materia migratoria. Otra posible línea de conflicto que ayuda a explicar el revés de Merz surge de sus propias filas. Merz sorprendió con una selección de ministros que responde poco a las terminales federales de poder tradicionales de la CDU. Leales, outsiders y personajes poco conocidos fueron premiados con posiciones de poder en detrimento de algunos candidatos empujados por gobernadores y poderosos políticos locales de la CDU.
Merz es en sí además una figura poco popular. En Deutschlandtrend, una encuesta representativa del 7 de mayo, 59% de los encuestados considera que Friedrich Merz no es una buena alternativa para la posición de canciller mientras que solo 32% ve su nombramiento con buenos ojos.
Los desafíos del nuevo gobierno alemán
Ya sea por insatisfacción con el contrato de coalición o con la repartición de cargos, el gabinete de Merz enfrenta desafíos importantes. La reactivación de la economía, la política migratoria y la defensa son los tres principales temas a resolver.
La recuperación económica estará en manos de dos figuras. Lars Klingbeil, hombre fuerte del SPD, ministro de finanzas y vicecanciller, cuyo control de las arcas públicas y la deuda va a ser crucial para definir las prioridades de gobierno y Katherina Reiche, CDU, ministra de economía y energía.
La política migratoria recae principalmente en el ministro del interior Alexander Dobrindt, miembro de la CSU (el partido hermano de la CDU en Baviera) que ya anunció más presencia policial y el rechazo de solicitantes de asilo en las fronteras.
En defensa continúa el ministro Boris Pistorius del SPD. El único de todos los ministros socialdemócratas que logró mantenerse en el cargo tras la caída de la coalición de Scholz es con diferencia la figura con mejor imagen del SPD y de todo el gabinete. El 73% de los encuestados de Deutschlandtrend lo consideran la persona correcta para el puesto. Junto con Klingbeil son las dos grandes apuestas del SPD para este período.
Merz, Klingbeil, Reiche y Pistorius se ven beneficiados por el relajamiento del freno de deuda aprobado en Marzo. En total, 500.000 millones de euros extra van a estar disponibles para inversiones en infraestructura. También se facilita la toma de deuda de defensa. Con este importante paquete financiero espera la nueva coalición poder reactivar la economía, fortalecer la defensa y hacer frente a las presiones migratorias.
La estabilidad política del país y el freno al crecimiento de la extrema derecha de Alternativa por Alemania, declarada por la oficina de protección constitucional en Mayo de 2025 como un caso confirmado de extremismo en todo el país por atentar contra el orden democrático, dependen de la capacidad de la CDU y el SPD de cambiar el rumbo del país. Queda por verse si el peligroso traspié inicial de Merz resulta ser un hecho aislado o un signo de dificultades venideras para consensuar una línea política en un país cada vez más polarizado.