Un ícono

El impacto del Papa que incomodó al poder y quiso "una Iglesia pobre para los pobres"

Su pontificado se distinguió por su persistente defensa de los más necesitados.
Papa Francisco EE
Denise Chmois 24-04-2025
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En un mundo que se polariza, donde reina el individualismo y el catolicismo pierde fieles, el papado de Francisco representó un oasis de esperanza, unión, llamado a la paz y defensa de los más vulnerables. Fue, también, un líder que se animó a incomodar a otros líderes.

El Papa argentino fue un distinto: significó un parteaguas para el catolicismo y la Iglesia, pero también para sectores alejados de estas instituciones.

Su pontificado se distinguió por su persistente defensa de los más necesitados. "No te olvides de los pobres", le dijo el cardenal brasileño Claudio Hummes en el momento en que se convirtió en Papa. Esa frase fue la catapulta para la elección de su nombre papal: Francisco, en honor a Francisco de Asís, "el hombre de la pobreza, de la paz", según explicó Bergoglio. Al contar por qué lo eligió, pronunció una de las frases clave de su trayectoria: "Cómo quisiera una Iglesia pobre para los pobres".

La encíclica Laudato Si', publicada en 2015, fue quizá la síntesis más clara de su pensamiento: en ella, Francisco entrelazó la defensa de los pobres con sus críticas al capitalismo y la crisis ambiental. El Papa habló de una "economía que mata", que prioriza el lucro sobre la vida, y creía que el consumismo desenfrenado amenaza la supervivencia del planeta y de futuras generaciones.

Francisco también alzó la voz por los migrantes, en un contexto de crisis migratoria, resistencia social y avance de partidos con agendas antiinmigratorias. "Una persona que piensa solo en construir muros, sea donde sea, y no hacer puentes, no es cristiano", afirmó Francisco haciendo referencia a la primera carrera presidencial de Donald Trump.

Años más tarde, diría: "No se trata sólo de migrantes, en el doble sentido de que los migrantes son antes que nada seres humanos, y que hoy son el símbolo de todos los descartados de la sociedad globalizada".

El primer Papa latinoamericano, que se formó y trabajó en su tierra, no olvidó su región ni los problemas que la atraviesan. Su mayor anhelo era la unidad regional, inspirada en el legado de los padres fundadores. "Latinoamérica todavía está en ese camino lento de lucha, del sueño de San Martín y Bolívar, que es el sueño de la unidad latinoamericana, con los valores latinoamericanos. Y por supuesto, siempre fue víctima y será víctima, hasta que no se termine de liberar, de imperialismos explotadores", aseguraba Francisco.

Fiel al espíritu de su propia frase -"Prefiero una Iglesia accidentada por salir, que una Iglesia enferma por estar encerrada"-, durante su pontificado el Vaticano avanzó en reformas internas: Francisco promovió mayor transparencia en sus finanzas y prohibió que se invierta en industrias como las armas, la pornografía o la prostitución. Fomentó el diálogo entre religiones, habilitó la posibilidad de bendecir a parejas homosexuales e impulsó una mayor participación de las mujeres en espacios de decisión dentro de la Iglesia.

Las posturas incómodas de Francisco se combinaron con reuniones e imágenes con líderes controvertidos como Nicolás Maduro, Raúl Castro y Vladimir Putin. Esa conjunción generó malestar en distintos sectores, tanto dentro como fuera del catolicismo.

En las próximas semanas comenzará el cónclave: el proceso en el que los cardenales elegirán al nuevo Papa. Aunque el 80% de ellos fue nombrado por Francisco, no está definido qué perfil tendrá su sucesor. Entre los favoritos, hay figuras que comparten su enfoque y otras con posiciones más conservadoras.

Después de ver el humo blanco, conoceremos al nuevo Papa. 

Pero sea cual fuere su tendencia, la huella de Francisco ya forma parte de la historia.