Agenda 47

Pacificador y unificador

Donald J. Trump asumió su segunda presidencia con un discurso enfocado en otorgar épica al inicio de una nueva etapa en la historia norteamericana.
Donald Trump ya es, nuevamente, presidente de los Estados Unidos. .
21-01-2025
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El presidente de Estados Unidos asumió las riendas del Gobierno federal. A Donald Trump le tocará liderar en un periodo que marca un desafío histórico para la pretensión de hegemonía global de la potencia americana. La idea de "un nuevo amanecer" rodeó, tanto el discurso del flamante presidente, como el de los miembros de la nueva administración en el día de la asunción.

Pocos eventos pueden resumir de mejor manera los desafíos institucionales, sociales y culturales que enfrenta Occidente que el comienzo de la segunda presidencia de Trump, que lo encuentra con una impronta aún más audaz, temeraria y con una ambición de trascendencia, difícilmente comparable a otro líder contemporáneo.

La democracia estadounidense, con su ya tradicional enfoque hacía la espectacularización de la política, trasluce los desafíos de la mayoría de los regímenes representativos occidentales, en su crisis para gestionar el cambio social, las tensiones conservadoras, las nuevas dinámicas de interacción asignadas por el espacio público virtual. 

El trumpismo, desde una visión exclusivamente norteamericana, ha construido una respuesta doméstica (pero con implicancias globales) a estos desafíos, que, mal que nos pese, es la única que ha logrado trascendencia y arraigo en el discursos social.

El hecho de haber definido un diagnóstico hegemónico que culpa de las problemáticas actuales a las regulaciones gubernamentales, a China, a la debilidad estatal derivada de la falta de patriotismo y a la agenda ambiental-globalista ha cimentado una base de confianza que permite liderar con promesas imperialistas, ausentes durante décadas.

Aún cuando el deseo para su legado sea el de ser un "pacificador y unificador", Trump inicia su mandato con una retórica populista recargada. Tanto en los asuntos internos como en la idea de posicionar al país como un "bully" global. No esperó a asumir para generar conflictos con Canadá, México, China (Panamá) y Dinamarca. Quedará por verse qué es lo que el presidente quiere "unificar" y que es lo que entiende por "paz".

La inusual invitación al presidente argentino para participar en la ceremonia de asunción es una muestra de lo que Trump buscará de los mandatarios sudamericanos. Ya no se trata sólo de asegurar la sumisión en la política exterior, principalmente en lo comercial, sino de alinear también los valores culturales, que ahora forman parte integral de su estrategia en este segundo mandato.