Ideas

Solos en madrugada

Ya se hizo de noche para Pedro Sánchez, y lo que se oye llegar no es el ruido de una multitud que sostiene, sino el eco de quienes se animan entre sí para no admitir que el día político quedó atrás
No es que el PSOE se hunda. Es más inquietante aún: flota solo. Y flotar solo, en la política española de nuestros días, es otra forma de hundirse. EE
10-02-2026
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Por Benjamín von der Becke y Gonzalo Sarasqueta

En plena campaña en Aragón, mientras Pedro Sánchez cerraba un acto de apoyo a su candidata Pilar Alegria, un militante le gritó desde abajo del escenario: "¡No estás solo!". 

La escena, lejos de transmitir fuerza, tuvo algo de involuntariamente patético. 

Pareció más que un grito de avance, uno de consuelo y resignación. Tanto en Aragón como en toda España se vive un tiempo donde la izquierda se auto percibe (al menos inconscientemente) hundiéndose...Y ante el fracaso irremediable persevera la consecuente "fraternidad" de los camaradas.

Porque lo que muestran los resultados de Aragón no es tan solo una derrota del PSOE, sino el agotamiento de todo un bloque ideológico. 

Los datos son claros. La izquierda "alternativa", la situada a la izquierda del PSOE obtuvo 7 escaños, cuando en 2015 había alcanzado 17. El PSOE, por su parte, mantiene el mismo número de escaños. Traducido al lenguaje de la política actual —que ya no se juega partido a partido sino por bloques— el balance es demoledor: en 2015, la suma de 18 escaños del PSOE + 17 de otras fuerzas de izquierda permitió formar gobierno. Diez años después esa masa crítica ya no existe.

No es que el PSOE se hunda. Es más inquietante aún: flota solo. Y flotar solo, en la política española de nuestros días, es otra forma de hundirse.

El grito de "no estás solo" funciona entonces como síntoma. Es el grito de quienes se reconocen todavía juntos... mientras la balsa se desarma. No se convoca a nuevos apoyos, lo que se intenta es evitar que los que quedan se suelten de la mano. La fraternidad aparece cuando el proyecto se ha vuelto defensivo.

Lo que se ve, tanto en Aragón como en otros territorios, es que la izquierda ya no pierde solo elecciones. Pierde densidad social, pierde relato compartido, pierde capacidad de ser mayoría incluso "sumándose". 

Cuando esto ocurre, el escenario queda servido para lo nuevo que avanza, y no tanto por su propia virtud, sino por el vacío que encuentra.

Como en el emblemático film de aquellos tiempos españoles de transición, "Solos en la madrugada", aún hay voces, aún hay palabras, aún hay gestos de camaradería. Pero ya se hizo de noche para Pedro Sánchez, y lo que se oye llegar no es el ruido de una multitud que sostiene, sino el eco de quienes se animan entre sí para no admitir que el día político quedó atrás.