Elecciones CABA

Adorni, seductor de Mabeles

Periodista, calmo, un poco irónico, antikirchnerista de pura cepa. Si el PRO quiere sobrevivir, probablemente tenga que encontrar el blend perfecto entre volver a sus bases y aprender de la novedad gobernante. Las Mabeles siempre estarán allí, esperando.
Manuel Adorni, el gran ganador de la noche del domingo. EE
Franco Occhipinti 22-05-2025
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Esta columna llega tarde para sorprenderse por los resultados del domingo pasado en la Ciudad de Buenos Aires. Ya todos vimos los números. Pero hay una traición que duele en lo más profundo del corazón amarillo que Silvia Lospennato llevaba como escarapela. La puñalada por la espalda de las Mabeles, el sujeto político que sostuvo al PRO desde sus inicios. Señoras de clase media para arriba, adictas a las difusiones por Facebook y, ahora, WhatsApp. Tenían un compromiso envidiable con la comunicación partidaria inorgánica. Hoy dan un mensaje a todas las fuerzas políticas que quieran escuchar. Y deberían hacerlo.

El sábado por la noche el PRO subestimó a su electorado. La difusión por X de videos hechos con inteligencia artificial, donde se veía a un Mauricio Macri de extrañas facciones apoyar la candidatura de Manuel Adorni, fue la trampa que expuso a sus dirigentes. Un video falso, en la red social con el tipo de usuario (joven, politizado y consciente de sus usos y costumbres) que probablemente mejor pueda entender su carácter apócrifo y reírse de ello. ¿Cómo es posible que el PRO haya temido un impacto real en el electorado si, en la mañana siguiente, todos los medios tradicionales (más afines a su espacio) estaban denunciando incesantemente los videos? Es más, uno se atrevería a especular con que gran parte del electorado del PRO escuchó por primera vez de ellos de la mano de un conductor de televisión, avisando de antemano que eran falsos. Y, si la indignación viene por la innoble causa de violar la veda, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Un día antes de las elecciones no solo se difundían videos, sino que también llovía a cántaros. La cuenta oficial del PRO, como la de muchos de sus candidatos, sutilmente hacía campaña con las obras por las cuales la Ciudad de Buenos Aires "no se inunda más".

 

El objetivo de los videos era solamente exponer a una fuerza política que anda con ritmo cansino por los nuevos caminos de la comunicación política. No solo al PRO, sino también a otros dirigentes, como Leandro Santoro. Salir a condenar la "trampa" es no entender la dinámica de X (nos guste o no) y la de Argentina toda. Más allá de consideraciones morales, la indignación por sí sola no tiene rédito político. Hasta produce el efecto contrario. Se necesita una respuesta del mismo estilo y con altura. Incluso Diosdado Cabello sabe reírse, allá lejos desde Venezuela, de los posteos que le dedican de vez en cuando los twitteros libertarios. 

"El cambio es una batalla infinita", posteó el PRO tras recomponerse del tercer puesto. Se volvieron trotskistas y están hablando de "revolución permanente" o simplemente apuntan a la belleza superficial de grandes palabras puestas juntas con esmero. Me inclino por la segunda opción. Porque los partidos tradicionales se han convertido en una performance insípida. "Si la crueldad se puso de moda, que no cuenten con nosotros" declara Santoro, tratando de darle carácter a frases que inspiran concretamente poco. En sus spots, Lula Levy espera el colectivo en una parada y se cruza, de forma llamativamente casual, con sus militantes. Rodríguez Larreta pasa a llamarse simplemente "Larreta" en sus redes y propaganda, en un esfuerzo sin sentido por disfrazar su apellido aristocrático. Mientras tanto se pasea por los canales de streaming con caras de extraterrestres en su funda de celular (algunos consultores le recomendaron que acepte su personaje alienígena). Todo ese esfuerzo para ser uno más del montón, simpatizar, parecer el hombre y la mujer común. Todo el esfuerzo para que, otra vez, les gane el político que considera el acto de comer una pérdida de tiempo; el político que se vanagloria de practicar el sexo tántrico; el político que habla de sus cinco "hijos" de cuatro patas. Parece que no aprendieron nada de la campaña del 2023, cuando Massa intentó confrontar con su imagen de "tipo normal y con familia". 

 

Milei (y Adorni, porque "Adorni es Milei", decían los carteles) ofrece algo sustancial: certezas. Más allá de la veracidad de ellas, Milei da respuestas concretas. En cierto mes la inflación dará cero. En tres décadas seremos Irlanda. Los piquetes se terminarán apenas asuma (y se terminaron). Por eso ganó Milei. Aparte de contraponer con la casta, daba sin pudor respuestas concretas, fuera del coaching que parece todavía copar el resto de los partidos. Y ahora, con el poder del Estado, puede llenar con resultados concretos lemas que también podrían ser vacíos, como "¡Viva la Libertad Carajo!". La impotencia en la conducción de Alberto Fernández ha sido reemplazada por hambre de poder real.

Así es como La Libertad Avanza consiguió que sus votos fueran mayoritariamente, tanto de los sectores más populares como de los más pudientes de la Ciudad de Buenos Aires. En cuanto a los sectores populares, se puede pensar que el foco en la seguridad y la baja de la inflación pueden ser algunos factores que ayudan a consolidar el voto. Allí Ficha Limpia no es más que un titular. Además, estos son sectores relativamente más jóvenes. Las "Fuerzas del Cielo" pudieron conquistarlos hace rato a gran parte de ellos. Son quienes más necesitan respuestas concretas en estos tiempos.

El PRO sufrió la emboscada menos pensada en Palermo, Recoleta y Retiro. Las Mabeles se convirtieron en la quinta columna libertaria. ¿Por qué? La naturaleza de este sujeto político no cambió. Sostuvieron al "presidente ojos color cielo" Mauricio Macri cuando este era el ícono del antikirchnerismo. Existían luchas concretas. El PRO era la única resistencia contra la ruta del dinero K, la Rosadita, Lázaro Baéz y compañía. En la Ciudad se mostraba un rumbo diferente a aquel y la experiencia amarilla en el Gobierno nacional fue la demostración, inacabada, que se podía intentar terminar con aquello. Pero la vehemencia se dejó de lado y la gestión en la Ciudad se volvió decadente, o por lo menos no se puede comunicar tan bien como antes. En tiempos que requerían elevar aún más la voz, surgió Milei. Aunque de métodos peronistas en la construcción de poder, el antikirchnerismo que emana (como bien se planeó) es aún mayor. Y al mismo tiempo se colocó a Manuel Adorni para atemperar los modales del presidente, que a veces pueden caer mal. Adorni, seductor de Mabeles. Periodista, calmo, un poco irónico, antikirchnerista de pura cepa. Si el PRO quiere sobrevivir, probablemente tenga que encontrar el blend perfecto entre volver a sus bases y aprender de la novedad gobernante. Las Mabeles siempre estarán allí, esperando.