De la primera a la última
La primera prueba electoral de un año cargado de largos domingos de votación y análisis tiene fecha en Santa Fe para el 13 de abril. Todas las miradas de los que buscan los primeros datos para anclar sus predicciones para las elecciones generales de octubre estarán puestas en la provincia del litoral.
Aunque el semestre que separa abril de octubre es más que una eternidad bajo el ritmo de los acontecimientos, no deja de ser la primera prueba de fuego provincial para La Libertad Avanza con el sistema de boleta única y ya habiendo pasado más de un año de gestión.
El hecho de que las elecciones generales de octubre sean 24 elecciones provinciales da cuenta de la importancia de esta primera prueba para el Gobierno nacional. En un espacio tan personalista como La Libertad Avanza, poner a prueba el sello sin su creador es un desafío. A esto se le suma que el presidente tiene como última de sus prioridades el desempeño subnacional de su fuerza política y no se arriesgará a acercarse a personajes cuya victoria no está asegurada y por los que no puede poner ni un dedo en el fuego.
En el caso de las elecciones a constituyentes santafesinos, la indiferencia de Javier Milei aumenta proporcionalmente a su desinterés ideológico sobre los temas en discusión. Sea que efectivamente se decida sobre la habilitación de la reelección provincial o simplemente se modifique el texto en cuanto a las máximas generales que rigen las políticas públicas locales, no solamente escapa del interés práctico de Milei, sino también de su concepción filosófica del rol del Estado.
Este último punto también es relevante para entender la dinámica del voto multinivel en la Región Centro. A diferencia de la gran mayoría de los proyectos de poder que germinaron en el actual período democrático, el que conducen los hermanos Milei no solamente llegó a la máxima magistratura sin tener prácticamente ninguna estructura a nivel local ni provincial, sino que, luego de un año de gestión, no está dentro de las prioridades del Gobierno.
En este sentido, la característica fundamentalmente nacional que tiene LLA le da lógica al voto dividido de los electores provinciales, cuyas opciones partidarias parecen, a priori, antagónicas entre los distintos niveles de gobierno.
De ninguna manera es contradictorio un voto liberal en lo económico para la arena federal y progresista en la subnacional; es más, guarda coherencia histórica con el proyecto federal que supo conducir la flamante provincia de Santa Fe luego de darse su primera Carta Magna en 1819. Sin embargo, aunque se busquen comparaciones, poco tiene que ver el proyecto nacional de La Libertad Avanza, cuya identidad se relaciona con la negación de lo vernáculo y la historia federal, con la idea confederada de La Liga de los Pueblos Libres.
Volviendo a lo inminente, aunque las elecciones para constituyentes de Santa Fe vayan a ser un evento inédito en muchos sentidos, la atomización del sistema de partidos no es hija de la irrupción del libertario. La provincia del litoral, gracias a la estabilidad del socialismo, supo mantener un sistema multipartidario moderado que hoy parece configurarse dentro del espectro ideológico.
Aún con síntomas de estar pendiente la finalización del proceso de transición, la reconfiguración le deja un rol vital a la versión provincial de Juntos por el Cambio. Maximiliano Pullaro supo mantener la cohesión e identidad de "Unidos" (ex JxC), donde, al mejor estilo larretista, pero desde una conducción radical, reúne a dirigentes desde la UCeDé y el PRO hasta el socialismo y el GEN, pasando por la versión local del cordobesismo.
No es de extrañar que, con esta cintura y un reconocimiento popular a su tiempo de gestión, el gobernador lidere las encuestas y se encamine a tener mayoría absoluta en la constituyente. Con un sistema mixto con efecto mayoritario, el oficialismo provincial se verá favorecido por la atomización de la oposición.
Se elegirán 50 constituyentes con método proporcional en distrito único y los restantes 19 con candidaturas uninominales por departamento. Basta con salir primero en la mayoría de los departamentos y rondar el 40 % en la provincia para no ceder en las pretensiones de modificación de la Constitución.
Aunque sea una elección estrictamente local, hay dos elementos para seguir de cerca. Por un lado, la puesta a prueba de la filial local de LLA, con nombres desconocidos y la indiferencia del binomio dorado, y, por el otro, la posibilidad de que se habilite la reelección en Santa Fe.
Este último factor podría romper con la maldición del bajísimo ratio de dirigentes santafesinos que llegan a competir por la presidencia, permitiendo una construcción de poder y establecimiento de liderazgo que ningún gobernador santafesino pudo construir.