Desammarrado
Al mejor estilo autoritario, y ya sin ningún reparo por cuidar la percepción de racionalidad ideológica, Karina Milei terminó de ejecutar la orden de expulsión contra uno de los fundadores del movimiento que llevó a su hermano a la presidencia.
Hace pocos días, el periodista Ramiro Gamboa adelantaba la que iba a ser la siguiente depuración de la estructura libertaria. El caso de Marra es paradigmático del proceder oficialista frente a figuras que muestran la más mínima autonomía. Aunque el legislador porteño ya había sido expulsado en la práctica el día posterior a las elecciones por la hermana del presidente, hizo todo lo posible por resistir este destino.
¿Tuvo sentido su resistencia? ¿Se puede volver del personaje que construyó para aferrarse al círculo de Milei?
En la estrategia del legislador siempre hubo esperanza de que el veto de la hermana del presidente pudiera revertirse. Desde un plano personal, confiaba en que la cercanía humana que tuvo con Javier Milei entre la campaña de 2021 y la de 2023 lo llevaría a enmendar la negación de Karina.
Con esta percepción y esperanza, Marra se propuso seguir ganando reconocimiento dentro de la opinión pública con un discurso totalmente alineado al del oficialismo. Aun cuando sus afinidades personales lo tensionaban, sabía que el mínimo traspié sería excusa suficiente para su expulsión.
El mensaje de la cuenta de X (creada por Ramiro en la campaña de 2021) es la confirmación de que no había nada que hacer: el rechazo de Karina será siempre más fuerte que cualquier cálculo estratégico o afinidad personal. La Libertad Avanza se priva de un candidato conocido dentro de su espacio en un contexto donde le faltan figuras que puedan representar los preceptos fundadores del partido, aún populares en la opinión pública.
Con el afán de no generar dudas sobre su alineamiento, Marra construyó un personaje histriónico que debía caminar siempre sobre los extremos discursivos del oficialismo para mantener relevancia y seguridad sobre su pertenencia partidaria. Hoy tiene la posibilidad de despegarse de esta construcción y volver a un sendero más moderado, como el que supo tener entre 2013 y 2019.
La movida de Karina le da al PRO en la Capital la posibilidad de sumar un buen activo frente a una posible competencia, tanto en las elecciones locales como en las de legisladores nacionales, contra La Libertad Avanza.
Pensar que una relativa estabilidad económica puede cegar al electorado frente al resto de acciones o discursos en los que el oficialismo recae, producto de una confianza exagerada, puede costar caro.
Las próximas elecciones legislativas tendrán a gran parte del arco político focalizado en los déficits democráticos internos de la administración nacional. Por más que un núcleo duro lo celebre, la percepción social de que el "triángulo de hierro" carece de lealtades podría jugarle en contra.
La expulsión de Marra también debería afectar los incentivos de actores que hoy ven a LLA como un espacio atractivo, con el entendimiento de que no hay lugar ni para disensos ni para el menor crecimiento personal ajeno al de la dupla presidencial.