Análisis

¿Dónde quedan las banderas?

El PRO debería dar un "salto ideológico", que le permita levantar de vuelta banderas que, quizás torpemente, entregó antes de tiempo.
Quizás sea el tiempo para que lo que quede del PRO repiense la ideología del partido amarillo EE
Franco Occhipinti 07-08-2025
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A esta altura de la semana, preguntarse qué hubiese pasado si el PRO competía por sí mismo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ya sería historia contra fáctica. Sin embargo, uno puede pensar si esta fue, o no, la decisión más acertada. ¿Podemos afirmar que el espacio del PRO en el espectro político está acabado, o deja el oficialismo porteño un vacío enorme para nuevos oportunistas? ¿Qué tan bien queda parado Jorge Macri en todo esto? ¿Por qué bajar las banderas ahora?

Estos días se terminó de sellar el pacto de unión entre el PRO y La Libertad Avanza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Más que unión muchos dirían de fagocitosis. La avanzada sobre el partido amarillo se cerró en su bastión histórico y, como para rematar, el mismo día que salió el comunicado oficial, Ritondo y Montenegro aparecen con buzos violetas acompañando a Javier Milei en La Matanza. En senadores nacionales no se consiguió nada. En diputados por la Ciudad, un 5to y 6to puesto; ¿puestos "elegibles"? Hay que recordar que, en total, la Ciudad renueva 13 bancas en la Cámara Baja. Si sumamos los votos de las legislativas de mayo, entre el PRO y La Libertad Avanza, y suponemos una proyección parecida (la cual hay que poner en duda) en octubre, en total se cuenta con un 45% del padrón. Momento de hacer cuentas.

Karina Milei no solo logró relegar al PRO a esos lugares, sino que también conservó el poder de veto. Cuando María Eugenia Vidal difunde un video inflando el pecho en defensa de la identidad del PRO y diciendo que el acuerdo no es "lo mejor ni para el PRO, ni para la Argentina", olvida decir que tampoco lo era para ella. Al fin y al cabo, no iba a tener chances dentro de él, ya que su nombre figuraba como uno de los de la lista negra del "Jefe", por ejemplo. 

¿Por qué el PRO rendiría sus banderas en el distrito que domina hace casi dos décadas? Jorge Macri corre el riesgo de convertirse en lo que los norteamericanos llaman un "pato rengo". Aunque legalmente tiene las posibilidades de reelegir en el 2027, este acuerdo puede resultar, de facto, un obstáculo para seguir al resto de la bandada que aspira a la Jefatura de Gobierno. 

La alianza con los libertarios definitivamente no hace callar las voces críticas a su gestión. La alianza del PRO a LLA deja al jefe de Gobierno pegado a un Javier Milei que el típico electorado del PRO apoya solo circunstancialmente, gracias sus éxitos económicos. Más allá de eso, se trata en gran parte de un voto porteño que tranquilamente votaría las mismas propuestas económicas pero con un personaje más moderado y de palabras más refinadas, por así decirlo. Además, muchos se deben preguntar por qué un partido que logró poner, nada más ni nada menos, que un presidente hace diez años o a un Esteban Bullrich por sobre Cristina Fernández de Kirchner, ahora parece haber firmado, por motu propio, su propia sentencia de muerte. ¿Existe un problema de ansiedad? ¿Por qué sucumbir ante la primera gran derrota, cuando la política, más que un sprint, es una carrera de resistencia?

 

Ricardo López Murphy es uno de los que se preguntan lo mismo y sabe aprovecharlo. Así lo indica su posteo en X en rechazo a la alianza, en la que tampoco se sabe si tanto lo deseaban, para ser justos. Pero el fondo amarillo que utiliza no es coincidencia. Tampoco sus palabras, que acusan a dirigentes del PRO de dar la espalda a sus votantes. Sabe que hay una identidad amarilla que se puede disolver en las boletas, pero una importante cuota de votantes la va a seguir reclamando. No necesariamente por el nombre PRO, pero sí por los modos, ideologías y formas que esa masa anhela en un dirigente. Lo de López Murphy no es más que un intento que apunta más a 2027 que a octubre. A construir con tiempo para después poder negociar en una buena posición.  Lo mismo debe estar pensando, aunque presenta a su partido ahora, Rodríguez Larreta y tantos otros. Basta pensar cuáles pueden ser, a partir de ahora, las capacidades que le dejaron a Jorge Macri para negociar en esa misma instancia.

A partir de la definición del pacto comenzaron a circular varios nombres de posibles candidatos del PRO. Lo cierto es que por ahora todo es más "humo", como se dice en el llano, que otra cosa. Algunos de los nombrados responden que son solo "especulaciones", otros que "en concreto, no hubo un ofrecimiento puntual". Nada certero en los posteos de distintos periodistas, por ahora. Dentro del grupo de políticos que ya son parte de la bancada del PRO en Diputados, el descontento se hace notable. Quizás de una manera menos ruidosa que la de Vidal, pero concreto al fin. Basta ver el ejemplo de la votación por el financiamiento universitario de esta semana. Tres diputados del PRO se abstuvieron. ¿Es acaso una forma de mostrarse en contra del rumbo que ha tomado su partido, pero sin correr el riesgo de aparecer en la misma lista que el kirchnerismo? Incluso dos diputados del PRO (Baldassi de Córdoba y Brambilla de Corrientes) se animaron a votar a favor.

Otro punto a tener en cuenta es seguir con atención qué diputados amarillos optarán por no ir jugar su reelección este año. ¿Dónde terminarán? ¿Comienzan a ver con cariño al Grito Federal de los gobernadores? Nacho Torres, gobernador de Chubut, es visto con buenos ojos por algunos dirigentes del PRO como un candidato con posibilidades de cara al 2027. ¿Un ala más progresista podría ir a parar a espacios como el de Manes? La realidad es que dentro del partido, alguna vez fundado por Mauricio Macri, son pocos los que todavía tienen un 100% de fe en la reconstrucción.

Quizás sea el tiempo para que lo que quede del PRO, incluso los que terminen momentáneamente en LLA, repiensen la ideología del partido amarillo más allá del "gestionar bien". ¿Qué se hace cuando otro también es considerado, a su modo, "buen gestor"? El PRO debería dar un "salto ideológico", que le permita levantar de vuelta banderas que, quizás torpemente, entregó antes de tiempo.