¿Punto y aparte?

El futuro rima

¿Se está gestando un quiebre en el "triángulo de hierro"? Las tensiones por el armado en la provincia de Buenos Aires evidenciaron una fractura entre Caputo y "el Jefe".
Todo indica que Milei ganará las próximas elecciones legislativas, lo que sería una excepción histórica
Franco Occhipinti 21-07-2025
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Hay una obsesión, en nuestros tiempos de reels y tiktoks de pocos segundos, en encontrar momentos de quiebre, trascendentales en la Historia, a cada paso que se da. La Tercera Guerra Mundial ya se ha anunciado infinidad de veces en la última década. La pandemia parecía venir a cambiar el mundo. Se dice que los medios están más sesgados que nunca. Olvidan que La Nación nació con el lema "será tribuna de doctrina" o que Roberto Noble fundó Clarín con aspiraciones políticas propias. 

Hoy, en la política argentina, muchos dicen que Javier Milei vino a poner un punto y aparte, con su "revolución liberal", en la forma de practicarla. 

Cabría preguntarse si esto es así, o solo el resto se alejó de la forma más eficaz de hacer política para este momento del país. 

Este ímpetu antes nombrado, característico de una época donde predomina el bombardeo de información y la necesidad exponencial de dopamina, congenia bien con los movimientos políticos refundacionales. Y esto es lo que pretende ser La Libertad Avanza y su nueva "Argentina liberal".

Esta semana se cumplió otro aniversario de uno de esos pocos acontecimientos en la Historia que podríamos identificar como un quiebre fundamental (¿o no?): la Revolución Francesa. 

Allí, en su etapa más radicalizada, fue Robespierre quien instaló sus principios a fuerza de guillotina y sangre a raudales. Para que sepan los olvidadizos, la frase "Libertad, Igualdad y Fraternidad" se completaba con "o la muerte" por aquellos días. Robespierre, en sus ánimos de Creador, llegó a abolir la fe cristiana e instalar el Culto al Ser Supremo. 

Con este último, por supuesto, él tenía una especial conexión. 

El amo y señor de Francia, con celo exagerado, terminó por ejecutar a sus primeros compañeros de armas, de cuando era apenas un jacobino sentado en lo alto de la Asamblea Nacional. 

"Ejecutado", rezaba el posteo en X con la cara de Ramiro Marra que le dedicó la organización Fuerzas del Cielo. Así se cortaba con un de los primeros alfiles de Milei. Eran días donde este grupo, que responde a Santiago Caputo, todavía no estaba tan alejado de Karina Milei. 

"Dicen que tiene una guillotina. Bueno, sí. Tiene una guillotina", afirmaba el Presidente sobre su hermana en una entrevista para A24.  

¿Se está gestando ahora un quiebre en ese "triángulo de hierro"? Las tensiones por el armado en la provincia de Buenos Aires evidenciaron una fractura entre Caputo y "el Jefe"; quiebre que hace rato dormía en los laureles del momentáneo éxito del Gobierno.  

¿De dónde salió la información para que, esta semana, el periodismo denuncie un contrato multimillonario entre el Banco Nación y una empresa de seguridad vinculada a los Menem? 

Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados de la Nación
  • Recordemos que los Menem responden claramente a la línea de Karina Milei. El apellido juega fuerte en ese triángulo, pero también lo hacen las posiciones de Caputo en la SIDE, ARCA y decenas de ramificaciones del entramado estatal.

Robespierre, apodado "el Incorruptible", terminaría ejecutando a los suyos y, finalmente, sería su propia guillotina la que acabaría con su carrera política. 

Sin embargo, este dejó asentados los principios de la Revolución Francesa. Su sucesor sería un Directorio con varios miembros. Un intento de coalición más centrada que no pudo sujetar firmemente las riendas de la situación. Vendría luego Napoleón, odiado por la extrema derecha y la extrema izquierda, a volver a poner el personalismo sobre la mesa. Y luego los reyes. Porque claro, aunque los franceses festejen la revolución, muchos se olvidan de que más tarde volvió la monarquía. 

Otro suceso de estas semanas fue, sin dudas, la serie sobre Carlos Saúl Menem; el Menem ídolo de Javier Milei. El Gobierno actual comparte muchas cosas con el menemato. El apellido Menem sigue siendo parte del Estado, el liberalismo es el signo distintivo en lo económico, afloran las relaciones con los Estados Unidos, etc. También, los problemas a enfrentar a veces coinciden: los roces con el o la vicepresidente están a la orden del día. Y, en lo electoral, a Milei probablemente le sucederá algo parecido a lo que ocurrió con Menem. El éxito económico comenzará a correr la agenda a otros temas. Corrupción (o casos como $LIBRA) y estilo de liderazgo serán puestos sobre la mesa y el antipersonalismo como propuesta alternativa a Milei será una tendencia creciente. No resultaría extraño pensar en que el gobierno poslibertarios se conforme por una alianza de coalición, ensalada de varias ideologías que termine por implosionar. Y luego retornará el momento de un personalismo fuerte para recomponer la situación. 

No se puede esperar otro resultado de un país que siempre supo ser caudillista, cesarista, movimientista, o como se lo quiera definir. 

En lo electoral, a Javier Milei probablemente le sucederá algo parecido a lo que ocurrió con Menem

Todo indica que Milei ganará las próximas elecciones legislativas, lo que sería una excepción histórica. El electorado siempre se mostró volátil en estas instancias. Solo Cambiemos pudo mantenerse relativamente firme en las legislativas del 2017, cuando un cuasi ignoto Esteban Bullrich pudo vencer a Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires. El resto de las elecciones legislativas, desde el 2009 en adelante, siempre fueron un desafío infranqueable para los oficialismos. 

De ganar Milei, esto significa que todavía no se pudo articular esta respuesta de coalición antes mencionada. El principal obstáculo para ello es que todavía no hay un grupo de este estilo que se anime a proponer seguir con el rumbo del Gobierno y, al mismo tiempo, oponerse a la figura de Milei. 

Quizás lo más viable electoralmente (y recalco, lo electoral) para la oposición, hoy en día, sea un De la Rúa que quiere mantener el 1 a 1, pero denuncia a Menem en sí. Eso mismo, salvando las diferencias, hicieron el Directorio francés o la Alianza, cuando tomaron el poder. El PRO, que podía acercarse a ello, ya selló su destino violeta.

Cuando se hace la pregunta "¿qué cambió con la llegada de Milei al poder?", la respuesta puede ser todo y nada a la vez. Milei pudo distinguir cuáles eran las nuevas formas de seguir practicando, de la manera más eficaz, la política. Redes sociales, el discurso anti casta y tantas otras prácticas. 

Sin embargo, la naturaleza humana sigue presente en el electorado como en cualquier grupo social. Esto inscribe a Milei en una serie de ciclos históricos imposibles de evitar. La Historia no avanza linealmente. No todo es cambio absoluto o nulo. Milei dejará cambios y otros no prosperarán. Como pasó con Robespierre. Como pasó con Menem. Uno asentó los principios antimonárquicos, el otro cambió gran parte de la matriz productiva argentina. Esto no quitó que luego haya una restauración monárquica o un kirchnerismo estatista. Milei trajo la ira contra la casta y el equilibrio fiscal, pero nada asegura que los vientos no vuelvan a cambiar, al contrario de lo que es fácil vender hoy en día. 

Mark Twain alguna vez dijo que la historia no se repite, pero a menudo rima.