El nuevo mapa político tras las legislativas 2025
La Libertad Avanza no solo alcanzó el 42,4% de los votos y se quedó con cinco bancas: desplazó al PRO y al Frente Cívico no solo como opción electoral, sino como identidad opositora. Dirigentes históricos de ambos sellos migraron hacia el espacio libertario, consolidándose como la fuerza vertebradora del voto anti-peronista en Córdoba.
La aparición de LLA modifica la estructura política provincial. A diferencia de Juntos por el Cambio, que nunca terminó de sintonizar con el ethos cordobés pese a su fuerza electoral, el espacio libertario logró construir una identidad propia en Córdoba. Ya no se trata solo de una opción coyuntural de rechazo al kirchnerismo o de una alianza de sellos: hay un electorado genuino, con presencia territorial y representación política. En ese sentido, mientras el cordobesismo intentó proyectar un modelo nacional sin lograr trascender sus fronteras, LLA consiguió adentrarse en el territorio desde un partido nacional, instalando un nuevo eje opositor con arraigo real en la cultura política provincial.
Un proyecto nacional que no logró ser
Provincias Unidas obtuvo el 28,3% de los votos y tres bancas, manteniéndose estable en términos porcentuales, pero retrocediendo en votos absolutos: pasó de 679.603 sufragios en 2023 a 549.839 en 2025. Ese retroceso no es menor: una elección se mide también en volumen y, sobre todo, frente a sus propias aspiraciones.
Si el propósito era "sostener el territorio" en un contexto nacional adverso, la performance puede considerarse razonable. Pero si el desafío era proyectar una alternativa nacional con epicentro en Córdoba, el resultado es insuficiente. Provincias Unidas no logró imponerse en ninguna de las provincias donde buscaba avanzar, debilitando su inserción federal. La derrota simbólica no está en el número de bancas —de hecho, sumó una respecto a las obtenidas en 2021—, sino en la incapacidad de transformar la potencia provincial en una narrativa nacional competitiva.
Un liderazgo provincial con potencial de crecimiento
Al mismo tiempo, emerge una figura nueva que interpreta lo ocurrido en clave distinta: Natalia de la Sota. Con el 8,8% de los votos y una banca, su espacio se presenta como una alternativa progresista dentro del universo peronista cordobés. Su oposición explícita a Milei y su apellido icónico le permiten representar a un electorado peronista no schiarettista, que hasta ahora no tenía un vehículo partidario claro.
Sin embargo, su proyección tiene límites estructurales: si no logra trascender los márgenes del progresismo, corre el riesgo de encapsularse en un nicho minoritario. Prueba de ello es que la suma de los votos de De la Sota (169.951) y Fuerza Patria (98.758) es menor al caudal que Unión por la Patria obtuvo en 2023 (268.709).
¿Afecta esto al oficialismo de cara al 2027?
Si algo sabemos al observar el comportamiento electoral cordobés en los últimos años es que distingue con claridad entre sus preferencias a nivel provincial y nacional. La ciudadanía local puede apoyar opciones libertarias para el Congreso y, al mismo tiempo, sostener expresiones provinciales en el ámbito provincial. Ahora bien, si el cordobesismo pretende sostener su poder territorial frente a la amenaza libertaria, no podrá desestimar el valor de posibles acuerdos o integraciones que contengan a los sectores que en este 2025 quedaron por fuera.
Del otro lado, también existen amenazas. La irrupción de los libertarios podría beneficiar al oficialismo provincial. Mientras la oposición compita de manera fragmentada —con candidatos del PRO, la UCR o el Frente Cívico por un lado y de La Libertad Avanza por otro—, se produce una división del voto opositor, que no permite a ninguna de las fuerzas consolidarse como una alternativa factible. Y la posibilidad de un acuerdo con todos dentro, parece aún muy lejana.