#42
El podcast más escuchado por el poder en Argentina
En este episodio, Malamud y Castro conversan sobre el tipo de cambio, la posible ayuda de EE.UU. a Argentina y el impacto de Trump en la elección canadiense.
30-04-2025
Las frases más destacadas del nuevo episodio
- Hsta que se firmó el acuerdo con el FMI, en las seis semanas anteriores el mundo económico estaba haciéndose la pregunta sobre la sustentabilidad del modelo, el tipo de cambio y el crawling peg oficial. Ahora, hay una pregunta más estructural, más de largo plazo, sobre cuál es el tipo de cambio, de equilibrio, entre comillas.
- El Gobierno nos puso dos bandas y nos dice 'acá hay una banda inferior y donde yo no voy a dejar que se aprecie más', y si uno mira esa banda coincide con momentos del tipo de cambio que han sido de los más apreciados.
- Y en la banda superior estás en un tipo de cambio que probablemente el FMI u otros organismos dirían, bueno, está mucho más cerca o quizás arriba del equilibrio.
- Pero por supuesto que en situaciones de pánico financiero, el tipo de cambio ha sido muchísimo más alto que la banda superior. Recordemos, en gran parte del Gobierno de Alberto Fernández, el tipo de cambio estaba en valores como de $3.000 de hoy.
- La banda superior y la inferior se van a ir agrandando, con lo cual cada vez la posibilidad de que el tipo de cambio fluctúe entre valores razonables en teoría va a ser más grande. También todo depende de qué pase con la inflación y cómo esos valores se correspondan con la economía real en el futuro.
- Me parece que hay una discusión que se viene sobre cuáles son las actividades económicas que son consistentes con ese equilibrio. Nunca va a haber un tipo de cambio que le guste a todos. Siempre los exportadores van a querer que el tipo de cambio sea más alto y siempre los consumidores van a querer que sea más bajo.
- Un dato que me parece insoslayable es el crecimiento que se viene en la exportación de energía y minerales. En cinco años podríamos estar en valores similares de exportación al agro en sumando esos dos sectores.
- Eso me lleva a pensar que el tipo de cambio de equilibrio, si existe uno, cada año va a ser un poquitito más bajo y cada año va a ser consistente con un nivel de consumo un poquito mayor.
- Si sale bien el programa del Gobierno, el dólar va a ser cada vez más barato.
- Yo estuve con funcionarios del Gobierno al inicio y ellos siempre hablaron de enfermedad holandesa. ¿Qué es la enfermedad holandesa? Es aquello que se produce cuando vos exportás demasiado y entonces entran muchas divisas. Y como de lo que hay mucho vale poco, el dólar vale poco, tu moneda vale mucho y tu tejido industrial se deteriora. Esto es lo que pasó en Holanda cuando descubrió gas en el Mar del Norte.
- El Gobierno apuesta a esto, cree que va a funcionar ese modelo exportador de, sobre todo minerales y energía, y por lo tanto hay que bancársela. Hay que aguantarse con el dólar bajo y lo que no sea rentable con el dólar bajo, tendrá que hacer otra cosa.
- Tenemos la oportunidad de que el tipo de cambio fluctúe, cosa que no tuvimos durante la Convertibilidad.
- Durante la Convertibilidad, si bien todo el mundo piensa que fue como una especie de industricidio, en realidad las exportaciones industriales casi se triplicaron en Argentina.
- Entonces no es que a todas las industrias les fue mal, a algunas industrias les fue excepcionalmente bien. Y lo mismo puede pasar ahora.
- El principio es el liberalismo, el dólar fluctúa, el fin es el crecimiento y para el crecimiento que ellos se imaginan el dólar tiene que bajar. En el principio liberal el dólar fluctúa. En el fin del Gobierno, el dólar baja. Por supuesto que esto lo decidirá el mercado con las exportaciones, pero Milei al mismo tiempo te permite la libertad pero te apunta a hundir el dólar.
- Por un lado, el Gobierno tiene flotación, pero por el otro quiere dólar bajo: no quiere dólar alto, aunque lo permita.
- El fin último es frenar la inflación y para eso te sirve tener un tipo de cambio relativamente apreciado. No creo que el Gobierno lo persiga como objetivo más allá de eso.
- El apoyo de Scott Bessent es el equivalente de ingresar a la OTAN en términos financieros, es decir, está acá el gigante del mundo que pone a disposición su arsenal en caso de que vos tengas un problema.
- Igual, Bessent lo hizo contingente a que exista algún tipo de problema financiero internacional. Dijo 'si ustedes hacen las cosas mal, no es para eso, es si tienen mala suerte, ahí estamos'.
- Y hay que decir también que la principal causa de crisis internacional en este momento, o hasta ahora en los últimos tres meses, ha sido el propio Gobierno de Trump.
- Nos están defendiendo de ellos mismos.
- La gracia del artículo 5 del Tratado Constitutivo de la OTAN es que era incondicional. Tres mosqueteros, todos para uno y uno para todos. Si atacan a uno, atacan a todos, nos defendemos todos juntos. En el momento en que Trump condiciona la defensa a que los países hagan lo que él quiere, lo que se comprometieron a hacer, o que pongan tanta plata, lo que está haciendo es poniendo una condición.
- Si EE.UU. en la OTAN está dejando a sus socios colgados del pincel, en la cuestión financiera, por supuesto que uno ve a EE.UU. grandote y en principio cree. Pero la cuestión no es lo que uno cree cuando hay paz, sino cuando hay guerra. Cuando otra vez se pone turbulente la economía, entonces uno va a dudar. Y si duda, entonces la garantía vale menos.
- La condicionalidad que los tipos ponen, le reduce el valor. Entonces lo que yo me preguntaba es si EE.UU. va a seguir siendo un garante suficiente. No un garante necesario.
- Un garante necesario es. Sin EE.UU., el FMI no nos presta y los mercados no nos creen. La cuestión es si con EE.UU. los mercados nos creen.
- Y aquí lo que se juega es, por ejemplo, la prueba de amor. Lo que Scott Bessent vino a pedir: que no hagamos más negocios con China y que la terminemos con ese swap bendito.
- El Gobierno es mucho más pragmático de lo que dice. Si algo define a Milei es que vocifera que acelera en las curvas pero, cuando vos lo ves, en realidad frenó. Varias veces. Y aceptó los Tribunales y aceptó el Congreso. Cosas que Trump y Jair Bolsonaro no hicieron.
- Y aceptó el swap. Y dice que China no jode si no lo joden. Así que lo que estamos viendo es un Gobierno que se juega retóricamente 100% al Fondo y EE.UU., pero en la práctica se juega menos del 100%. Sigue apostando a otras canastas también. Y acá entra el acuerdo con la Unión Europea.
- Algo interesante es que fuentes italianas te dicen que 'Milei la convenció a Meloni de apoyar, y no al revés'. Milei, que estaba en contra del Mercosur y en contra del acuerdo con la Unión Europea, no solo ahora está a favor sino que está convenciendo a los escépticos potenciales del otro lado.
- El hiperamericano es un poco más pragmático de lo que muestra. Pero la narrativa de él, es correcta. 100% occidental, EE.UU., Israel. Pero en la práctica, Europa y China también, y si hay otros a mano, les damos.
- En 2001, cuando nos dejaron caer, fuimos precisamente el ejemplo que pusieron de mal comportamiento. No éramos tan poco importantes. Fuimos, gráficamente, ejemplarmente muy importantes. Los plomeros de EE.UU. no van a pagar la deuda adquirida por los mal pagadores argentinos. Ahora somos lo contrario. En vez del caso del tacho de basura, somos el chico del póster.
- Los europeos no pueden volver a confiar en EE.UU. Trump resultó ser un feature, y not a bug. No es un error del programa, es el programa. Entonces, aunque después venga un demócrata que le promete amor eterno, siempre puede volver otro Trump más adelante. Así que Europa ya decidió autonomizarse. Si lo va a conseguir no sabemos, pero ese es el camino.
- Las encuestas le están dando en baja a Trump. Trump avisó que iba a haber dolor antes del resultado, antes de la cura. Pero en todo caso el dolor se está sintiendo y la cura todavía no se ve.
- Lo que hizo Trump fue ponerse duro con Zelensky y blando con Putin. Putin le dijo "muchas gracias, lo voy a pensar". Lo está pensando mientras bombardea.
- Mientras Zelensky le está diciendo todo el tiempo 'te avisé que con este tipo no se podía confiar'. Tanto es así que ahora Trump dice 'me estoy enojado con Putin, se está haciendo el vivo' y Marco Rubio, el secretario de Estado 'si no nos dan bola nos vamos'. Los que habían prometido terminar la guerra en 48 horas dicen 'hace 90 días que estamos negociando y si no conseguimos resultados no tenemos nada que ver, sigan con lo que estaban haciendo'. Si esto no es asunción de la derrota, no sé qué es.
- Más interesante todavía es lo de Xi Jinping. Trump, dicen, es un gran negociador. Le puso aranceles a todo el mundo para que vengan al pie y negociar una rebaja conjunta que les convenga a Estados Unidos. Cada vez que dice esto, que están negociando, salen voceros de China a decir 'no estamos negociando nada y no hay negociación abierta'. China no fue al pie. Estados Unidos ya guiñó el ojo. Trump dijo que le iba a rebajar, que no iban a quedar en 145.000%, como parece que estaban por llegar en cualquier momento. Y China sigue parada donde estaba.
- Las estimaciones de crecimiento de este año bajaron para todos, pero bajaron más para Estados Unidos que para sus socios y sus rivales, y sus socios son sus rivales también.
- Trump está perdiendo credibilidad.
- Si la credibilidad del plan argentino se basa en la credibilidad de Trump, no hay garantías a mediano plazo. El garante genera menos confianza que el que le pide crédito.
- Por supuesto que a Trump también le puede salir bien, pero por ahora le está saliendo mejor a Milei que a Trump en resultados y la credibilidad.
- Aunque tiene heridas, y la popularidad de Milei no es la misma que tenía hace unos meses, en frente no hay nada y, por lo tanto, se espera que en octubre gane la elección.
- La intermedia de Trump está mucho más complicada.
- Y además Trump es un pato rengo esta vuelta, entonces tiene eso que le juega a cualquier presidente de Estados Unidos en contra en una elección intermedia.
- En cambio tenemos Javo hasta 2031.
- La elección en Canadá es algo muy interesante. Hasta hace tres meses, el partido de gobierno, el Partido Liberal que tenía de primer ministro a Justin Trudeau, estaba en las encuestas 25 puntos por abajo del Partido Conservador. Y lo que pasó fue que apenas entra Trump y empieza con esta agresión brutal hacia Canadá, se dan vuelta totalmente las encuestas. Y no sólo gana el candidato del Partido Liberal, sino que el candidato del conservador ni siquiera pudo ser electo en su circunscripción, con lo cual no va a estar en el Parlamento. Fue una catástrofe para los tipos que arrasaban hace pocos meses.
- Fue un doble mensaje. Primero, Trump no te queremos. Segundo, Estados Unidos no te queremos.
- Mark Carney es casi el prototipo del hombre de Davos.
- Hasta ahora habíamos tenido una política que se dividía entre progresistas y socialdemócratas, por un lado y neoliberales, hombre de Davos, por el otro. Cuando llegan los identitarios, nativistas, trumpistas, lo que tenemos es un corrimiento a la derecha. Y ahora lo que vemos es que el neoliberalismo vuelve por izquierda.
- En este caso tenemos al neoliberalismo de Davos y a los socialdemócratas europeos alineados. Gran Bretaña, que se fue a la Unión Europea, y la Unión Europea junto para defenderse de Trump. Y me parece fascinante porque esto altera todas las coordenadas de la política latinoamericana.
- Visto de América Latina, que gane alguien de Davos podría ser visto de derecha, y hoy es lo contrario. Es el Partido Demócrata que pone un tecnócrata para oponerse al avasallamiento que proponía Donald Trump.
- Hasta ahora no queda claro, y aquí vuelve la cuestión doméstica o internacional, si esto es un movimiento internacional.
- Lo que vemos son respuestas nacionales a la amenaza trumpista.
- Lo que sí parece es que muchos de los líderes que estamos viendo están recuperando un propósito internacional, cuando a muchos les falta un propósito nacional. Keir Starmer en Gran Bretaña, vos conoces mejor el caso, un ejemplo claro, y Macron es otro.
- Macron tiene una popularidad muy baja, pero lo que hace a nivel internacional está muy bien recibido por sus poblaciones y por otros países.
- Trump lo que hizo fue relegitimar a la izquierda a nivel internacional, y por izquierda voy desde la socialdemocracia suave hasta Davos. Pero la legitima a nivel internacional tienen que demostrar que ellos pueden entregar y cumplir lo que prometen a nivel doméstico también, y esto es lo que todavía no está claro.
- No veo que la tendencia esté firme. Lo que veo son huellas en la arena que pueden ser borrados por la próxima marina. Porque a nivel internacional es fácil legitimarte, porque lo hace con discursos, con retórica, con sentido, pero cuando vas a la política doméstica necesitas resultados.
- En economía, lo que estamos viendo es que a Trump no le está yendo bien, pero a los otros tampoco, en parte por culpa de Trump.
- Y la gran apuesta de los partidos centristas, socialdemócratas, davosianos, es que haya más Meloni y menos Orbán. Y aquí Meloni juega un papel bisagra, no solamente desempata en el acuerdo de Mercosur-UE, sino que es el puente que une a la UE con el Gobierno de Estados Unidos. Vamos a ver si les funciona, pero cuando la mandan a negociar, ella niega que mandaron a negociar y en todo momento dice 'yo no vengo representación de Europa', pero ella habla por Europa.
- Y lo que tiene de bueno Meloni es que habla bien en inglés y entonces no la pueden humillar con facilidad en la Casa Blanca. Tampoco quieren, pero ella no les dio oportunidad. Si funciona la gestión todavía no sabemos, pero esa es la conexión que falta entre el Gobierno doméstico y el prestigio internacional. Alguien que pueda ser puente con Trump y al mismo tiempo que mantenga la legitimidad interior.
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Andrés Malamud se recibió con honores en la carrera de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y después hizo un doctorado en Ciencias Sociales y Políticas en el Instituto Universitario Europeo. Vive en Portugal y trabaja como investigador de la Universidad de Lisboa.
Pablo Castro es economista y politólogo. Ha sido docente en diversos cursos en la Universidad de Buenos Aires, consultor y analista financiero en Argentina y el Reino Unido.