Análisis

El problema de los diputados que se apartaron del bloque de la UCR no es con los "radicales peluca"

Se cumple con la regla, que siempre recuerda Andrés Malamud,  que sostiene que en los sistemas presidencialistas los oficialismos se unen en torno a la figura del Presidente, mientras que la oposición se fragmenta.
El bloque de radicales de Diputados
24-10-2024
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La irrupción de Javier Milei sacudió el tablero y todas las fuerzas se tienen que acomodar al nuevo escenario político. Ocurre en el peronismo con gobernadores que se alinean con la Casa Rosada, en el PRO con los fusionistas que lidera Patricia Bullrich y los aliancistas que encabeza Mauricio Macri. Por supuesto que la Unión Cívica Radical no podía quedarse al margen y así quedó en claro con la fractura del bloque de diputados al retirarse 12 integrantes liderados por Facundo Manes. Se cumple así con la regla, que siempre recuerda Andrés Malamud,  que sostiene que en los sistemas presidencialistas los oficialismos se unen en torno a la figura del Presidente, mientras que la oposición se fragmenta. 

La ruptura es consecuencia de las diferencias que hay entre los radicales sobre cómo ubicarse frente al Gobierno que se observaron desde el comienzo de la nueva gestión. Los diputados que dejaron el bloque consideraron que había que colocarse en una clara oposición a Milei. Otros consideraron que había que darle al Gobierno "las herramientas que necesita para gobernar". ¿Cuánto hay de responsabilidad institucional y cuanto de cercanía ideológica con el oficialismo en esa posición? se preguntan los radicales críticos de la conducción del bloque. 

Un punto muy conflictivo se originó cuando un grupo de cinco diputados aceptó en dos oportunidades el veto presidencial. Los legisladores que ahora se apartaron del bloque pidieron que fuesen expulsados, a lo que la mayoría se opuso. Pero lo que rebalsó el vaso fue la participación de Rodrigo de Loredo en una reunión en la Casa Rosada con los bloques oficialistas. Las negociaciones entre los gobiernos y los bloques opositores en el Congreso son habituales en todas las democracias, pero De Loredo fue un paso más allá al formar parte de un encuentro para diseñar la estrategia parlamentaria del oficialismo, al que teóricamente la UCR no pertenece. Quedó en claro entonces, que el problema esencial de los diputados que se apartaron del bloque no es con los llamados "radicales peluca" sino con la conducción de De Loredo.  

De todas maneras, no se trata de un problema exclusivo de los diputados porque todo el radicalismo está atravesado por el mismo problema desde hace tiempo que es la ausencia de una línea política definida. Eso llevó a que en las PASO algunos radicales apoyaran a Bulrich y otros a Rodríguez Larreta y que el partido no pudiese fijar una posición frente al balotaje. 

En este contexto, todas las autoridades partidarias y de los bloques son cuestionadas y por lo tanto pueden hacer poco para evitar las divisiones. La UCR mantuvo sus bloques parlamentarios unidos aún cuando el partido estaba dividido entre balbinistas y alfonsisnistas o entre los que apoyaban la reforma del '94 y los que no. Las fracturas actuales son una clara expresión de la profundidad de la crisis interna y la renuencia a definir un perfil claro que permita saber el lugar que pretende ocupar el radicalismo en el escenario político.