Juventud, divino tesoro
La clase política es un eco de nuestra sociedad. Nos guste o no. En ella uno puede ver el auge y decadencia de los diferentes sectores que componen la Argentina.
Sindicalistas, militares, empresarios, etcétera, se van alternando en ella según los vaivenes políticos y económicos de cada sector. La composición de la élite política sigue su lógica; su signo de los tiempos.
- ¿Qué pasa entonces con la juventud? El reciente cierre de listas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires nos da una pista.
Hasta las elecciones del 2023 los partidos tradicionales no habían sabido interpretar a la juventud. De allí una de las razones de la victoria de Milei. Se seguía manejando el mensaje político desde arriba, de forma unidireccional y para toda la población en general. Pocos explotaron eficazmente la segmentación del público y de la comunicación actual.
¿A qué me refiero con esto? La última entrevista de Majul con Luis "Toto" Caputo es un buen ejemplo. El periodista (se supone de los más informados del país) no tenía la más mínima idea del gesto "anti-kirchnerista" (¿un reversionado corte de manga libertario?) que popularizó Daniel "Gordo Dan" Parisini. "¿Lo conoces este gesto? Los jóvenes sí", decía el ministro cuando Majul le consultó sobre una opinión de Cristina Fernández de Kirchner.
La juventud da la discusión pública desde otros canales y códigos.
En la Ciudad, solo entre los 18 y 29 años, hay más de medio millón de votantes.
Hablamos de una población ampliamente digitalizada donde los programas de streaming, recortes, tiktoks y reels de por medio, se viralizan y ocupan el lugar de los medios tradicionales. Espacios de discusión pública que se pensaron como apoyo secundario al centro del debate, ya tienen peso propio. Y con el peso propio viene la fuerza para disputar espacios de poder.
Federico Mochi, tercero en la lista de Es Ahora Buenos Aires, es muestra cabal de ello. Conductor de "El Triángulo de Hierro" en Gelatina y cercano a Tomás Rebord, seguramente llegue a ocupar una banca en la Legislatura.
Es curioso como Leandro Santoro decidió presentarlo en su cuenta de Twitter. "Tiene 31 años, es Abogado UBA, Secretario General de la Juventud Universitaria Peronista de CABA y Profesor en UBA Derecho de la materia Construcción del Estado Nacional. Un referente joven que viene a aportar su fuerza a nuestro espacio". Ninguna referencia a su principal fuente de votos. Otra muestra de la segmentación comunicacional.
En la misma lista está Alejandro "Pitu" Salvatierra. Salvatierra parece haber ganado más popularidad por sus recortes audiovisuales en "Segurola y la Habana", conducido por Julia Mengolini, que por su militancia. Si no fuera así, uno pensaría que hubiese conseguido un lugar en las listas años atrás y no ahora. O quizás son solo casualidades.
Alejandro Kim es también producto del streaming. Sí, el candidato del "peronismo tradicional y doctrinario". No, no conduce ni trabaja en streaming. Pero sí forjó su popularidad a base de este y redes sociales. Los medios tradicionales recién le empiezan a dar sus primeras entrevistas. Pero el "coreano peronista" viene, por lo menos hace año y medio, forjando su popularidad en programas como los de Tomás Rebord o Pedro Rosemblat.
Estos dos últimos fueron frecuentemente nombrados como posibles candidatos en el pasado y no les faltaron ofertas.
Desde el espectro libertario, con los cuadros más eficientes de los últimos años en streaming y redes, muchas veces se propuso al Gordo Dan y allegados como candidatos. Llama la atención que la lista porteña de La Libertad Avanza no los lleve entre sus candidatos.
La explicación radicaría en un deterioro de las relaciones entre dos vértices del "triángulo de hierro": Karina Milei y Santiago Caputo. La primera, monopolizando el armado porteño, no habría dado margen de acción al segundo, a quien responde la mayoría de la comunicación libertaria.
La particularidad porteña de acaparar casi todos los programas populares de streaming del país hace dudar sobre si esta tendencia podrá extenderse por todo el país. Por simple cuestión de peso en la correlación de fuerzas de los sectores que disputan una lista. Un caso a seguir puede ser el de BrindisTV y Cabaret Voltaire desde la provincia de Santa Fe, que sí podrían dar visibilidad política a personajes como Tomás Trapé.
Otra particularidad porteña es la gran concentración de masa universitaria. Desde el Gobierno podrán decir que la marcha universitaria de fines del 2024 no tuvo un efecto a largo plazo en la opinión pública. Y en parte es cierto. Sin embargo, revalorizó a los dirigentes universitarios, quienes encontraron la veta para apuntalarse en las listas de este año.
En el FIT-Unidad, Lucas Bonfante y Tatiana Fernández Martí, consiguieron el segundo y décimo lugar en la lista que jugará el 18 de mayo.
El radicalismo, siempre aferrado a los reclamos universitarios, lleva como primera candidata a Lucille Levy. Esta causa pasa a ser su punta de lanza directamente.
La cara principal de Evolución fue titular de la Federación Universitaria de Buenos Aires y principal impulsora de las movilizaciones contra los recortes presupuestarios en las universidades. Una pieza importante en el esquema de Yacobitti, que vuelve a tener peso en los armados electorales. En el PRO, el quinto lugar fue para Rocío Figueroa, vicepresidente de la JPro; JPro que tiene a cargo la construcción militante del partido en las universidades, entre otras cosas.
El peronismo porteño, en su interminable esfuerzo por apelar al centro republicano de la Ciudad, decidió poner a Claudia Negri, como escolta de Santoro. La vicedecana de la Facultad de Medicina confirma la estrategia de moderación en Es Ahora Buenos Aires.
Al fin y al cabo, la universidad sigue siendo una causa "generalista", de aspiración para toda una clase media y media-alta, indistintamente del color partidario. Negri fue sugerida por Juan Manuel Olmos, armador tradicional en el distrito y que ahora ocupa el undécimo lugar de la lista.
La juventud vuelve a ser interpretada en CABA, en un intento por comprender al sector más dinámico del electorado. Se identificaron los semilleros: streaming y universidades como actores de la clase política. Las elecciones porteñas son solo un ensayo de cara a las elecciones nacionales. Hay que ganarse a la juventud.
O, más bien, dejar que la juventud gane espacios en las listas para salir victoriosos.