Mesa política de Milei: qué respondieron los gobernadores, uno por uno
Tras la aplastante derrota electoral en Buenos Aires, la convocatoria de Javier Milei a una mesa de diálogo con gobernadores abrió un frente cargado de tensión política. Lejos de generar consenso, el anuncio activó una ola de respuestas entre la desconfianza, el recelo y la cautela de los mandatarios provinciales.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof fue uno de los primeros en reaccionar. Desde los festejos del domingo pidió que Milei lo llamara "con coraje y valentía" y este martes insistió en que el Presidente aún no se comunicó con él, más allá de un mensaje de WhatsApp enviado por Guillermo Francos. "Nunca lo insulté, pero institucionalmente tenemos que tener un diálogo respetuoso", dijo, y aclaró que en el chat que comparte con sus pares "nadie reportó contacto" con la Casa Rosada.
Más duro fue el formoseño Gildo Insfrán, que acusó al oficialismo de convocar "a los mismos protagonistas del desastroso gobierno que estamos teniendo". Recordó que las provincias sufren recortes en coparticipación, ATN y Cajas de Previsión, y advirtió que los bonaerenses ya marcaron un límite en las urnas.
En la vereda radical, el correntino Gustavo Valdés rechazó un "diálogo para la foto" y pidió que la mesa sirva para aportar soluciones concretas. Su planteo se alineó al del tucumano Osvaldo Jaldo, que condicionó la asistencia a discutir en serio la coparticipación y la redistribución de combustibles: "Si nos dicen lo mismo de hace dos años, no vamos a concurrir. Para las fotos ya tenemos muchas".
El salteño Gustavo Sáenz también puso reparos. Recordó que Milei suele hablar de lealtades y traiciones, pero que los gobernadores han pasado "de héroes a villanos" según la coyuntura: "No acompañar no significa ser enemigos", señaló.
En contraste, el sanjuanino Marcelo Orrego fue el único en confirmar asistencia a la mesa: "Cuando llegue la convocatoria voy a decir presente. Es una necesidad hablar de unidad nacional y tener una mirada hacia el interior", afirmó.
Por su parte, el santafesino Maximiliano Pullaro criticó al Ejecutivo por no modificar su actitud: "La gente viene hablando fuerte y claro, y el Gobierno sigue sin escuchar. Está paralizado. Hay que enfrentar los problemas del presente porque en las casas de nuestra gente todo apremia".