Exclusivo: EL GOBERNAUTA ARGENTINO EN TWITTER

Por Mario Riorda

(con la colaboración de Martín Maldonado)

Relevamiento realizado con “Cosmos”, software desarrollado por AUTORITAS y gestionado por CIGOB en América Latina


 

 

 

Descargá el estudio “El Gobernauta Argentino”

“¿Comunicar para gobernar o gobernar para comunicar?”. Es una pregunta interesante que hay que hacerse antes de evaluar de qué manera los gobernantes usan las redes sociales.

Planteado de modo más sencillo: el uso comunicacional de los gobiernos y los gobernantes, más que garantizar que la comunicación sea servicio, o al revés, que el servicio se preste desde la comunicación, se presta más como un canal unidireccional, de promoción publicitaria. A los gobiernos argentinos les cuesta entender a las redes como medios de interacción (lo más sencillo) o como medios para la gestión (hoy casi inexistente desde las redes principales de cada gobierno o gobernante). Esta es quizás la máxima conclusión a la que arriba este proyecto.

El surgir de un nuevo perfil de gobernantes es una parte esencial del proceso para poder integrar complejas operaciones de transformación de varias funciones de los gobiernos contemporáneos. No alcanza con participar de la nueva era, la participación para el gobernante le demanda escuchar mejor para crear mejores soluciones que mejoren la vida de la gente. Pero esta realidad aun desconcierta. Todavía se intenta resolver los problemas del futuro con herramientas y bases culturales del pasado. O peor aún, que todo el potencial de las redes no es usado para dar respuestas. Y a veces ni siquiera para escuchar…

La vida política prioriza el gerundio

Las redes sociales de los gobernantes se basan en el gerundio. Priorizan una especie de rendición de cuenta (arbitraria y personal) a tiempo real. “Haciendo”, “visitando”, “recorriendo”, “hablando”. Son usos típicos de la comunicación gubernamental que más contribuyen al ego que a la gestión. Tiene poco o nulo aporte pedagógico para con las políticas y su necesidad de legitimación. Un reality show con un único protagonista: el gobernante. Así es que en las cuentas personales de los gobernantes, sin intercambio ni horizontalidad, el perfil está más cerca de un político en campaña o bien -en varios casos analizados-, como si fueran nuevos rockstars.

Instituciones versus personas

El modelo ejecutivista se tornó clave. Pero así como es fácil evidenciar que hay personificación cada vez más notable de las campañas, lo mismo ya pasa en los gobiernos que asimétricamente se confunden con su líder. Desde la comunicación, aparece algo así como un uso patrimonialista del ejercicio gubernamental que está todo el día apuntalando la figura ejecutiva antes que la pura institucionalidad. Hoy se habla “del gobierno de”. Las personas y los candidatos son marcas por encima de la del partido, e incluso en otras anula por completo la marca del partido.

Es desde ahí donde hay que preguntarse si es bueno o malo ese dato.

Las horas en las redes son horas políticas

El horario pico de tuiteo no se corresponde con las recomendaciones de otras esferas –como el mundo privado por caso- que sostiene horarios nocturnos preferentemente. El mediodía u horarios avanzados de la mañana son los picos de tuiteo y ello se corresponde seguramente con un criterio de convergencia convencional, porque es la hora dónde las administraciones locales pueden impactar en la agenda periodística.

La búsqueda del poder de agenda es en definitiva la aspiración funcional máxima de la comunicación política y el uso parece confirmarlo.

Igualmente, hay por otro lado una visión desconocida y a explorar, respecto a la menor cantidad de recursos humanos fuera del horario de atención personal de las propias administraciones, y que pudiera ser factor condicional para explicar la hora de publicación.

Lo curioso es que una quinta parte de los tuits de todas las cuentas suele registrarse los días vienes. Y ese día casi siempre es un día de menor actividad relativa en las redes. Una respuesta probable: quizás por eso se intente ganar la agenda de un día con menor movimiento. Una segunda respuesta probable: los gobiernos y gobernantes se preparan para incidir en las noticias del fin de semana. ¿Una tercera? A lo mejor no hay responsables de redes durante los fines de semana…

¿De qué hablan?

Algunas cuestiones cobran un mayor nivel de importancia que otras y son puestas en el orden del día de las agendas locales para subrayar su centralidad. Este mecanismo discursivo permite identificar temas. Para ello se identificaron las palabras que aparecen como predominantes en el mensaje de las cuentas de Twitter:

En las cuentas de las intendencias:

  1. Ciudad
  2. Hoy
  3. Sumate

En las cuentas de los intendentes:

  1. Ciudad
  2. Ahora
  3. Hoy

Son cuentas en donde la circularidad del ego hace que el contenido sea autopromoción y un uso asociado a la agenda cotidiana. Las mismas prácticas que se hacen con las gacetillas de prensa, se reproducen en las redes.

Los gobiernos publicitan, en el mejor de los casos informan, pero no gestionan con comunicación. Eventualmente un llamado a la acción (call to action) para que la ciudadanía haga algo. Asista, use, reaccione, contribuya.

En las cuentas de las gobernaciones:

  1. Provincia
  2. Gobernador
  3. Gobierno

En las cuentas de los gobernadores:

  1. Todos
  2. Más
  3. Gobierno

Aquí, con estas cuentas es lo mismo, pero peor. Las mismas prácticas que se hacen con las gacetillas de prensa, se reproducen en las redes. Las cuentas institucionales hablando de ellos mismos, de su gobierno, su provincia y sus gobernadores.

A ello se agrega el “más” en los gobiernos, en modo promesa o modo arenga, como síntesis promocional de sus propias políticas públicas. Evidencia un uso que se conoce como “electoralización de la comunicación gubernamental”, algo así como la mantención de la inercia electoral en la faz de gobierno. Siempre una tentación.

¿Hay una nueva institucionalidad? No, definitivamente no. En las redes no

Las nociones de Transparencia, Participación y Gobierno Abierto, como elementos que sin duda alguna representan buenas prácticas deseables en la gestión, tienen una proporción estadística insignificante en los contenidos tuiteados. De ninguna manera ello debe confundirse o asociarse con opacidad o autismo en las gestiones, es más un problema de agenda propuesta. Así es que la preocupación más bien radica en que estos temas no aparecen como oferta pública en la agenda digital.

Del total de tuits de intendencias argentinas:

0,1% temas vinculados a transparencia

0,8% a participación

0,4% a Gobierno Abierto

Del total de tuits de intendentes argentinos:

0,4% temas vinculados a transparencia

1,4% a participación

0,8% a Gobierno Abierto

Del total de tuits de gobernaciones en Argentina:

0,2% temas vinculados a transparencia

0,9% a participación

0,7% a Gobierno Abierto

Del total de tuits de gobernadores en Argentina:

0,4% temas vinculados a transparencia

1,4% a participación

0,8% a Gobierno Abierto

¿Síntesis? Estadísticamente, el peso que estos temas tenían en la agenda pública promovida desde las redes se transforma en nada. Es la nada misma la promoción de esos temas…

Algo tan básico como hacer preguntas a la ciudadanía

Si los mensajes de las cuentas de Twitter están redactados en forma de pregunta, se considera que dicho tono interrogativo puede estimular la interacción. Es importante reconocer que no todo el énfasis retórico dirigido a la interacción ciudadana debe ser considerado a través de la generación de contenidos de modo interrogativo, sin embargo es llamativo que este modo es mínimo o casi nulo como acción que genere participación, al menos digital. Los tuits con formatos de interrogación son prácticamente inexistentes como práctica.

2% usa estilo interrogativo en TW en los alcaldes en América Latina. En Argentina los números son más bajos aún:

  • 1,9% de intendencias
  • 0,3% de intendentes
  • 0,0 % de gobernaciones (sí, 0%)
  • 0,6% de gobernadores

Eso que tu respondes…es una no respuesta

Se midió además la interacción entre gobernantes y gobernados como forma de medir tal nivel de involucramiento en el tan declamado ida y vuelta por parte de la política. Los hallazgos de este trabajo constatan la tesis del déficit de diálogo democrático: se observa que la comunicación gubernamental necesita estar capacitada para aceitar su diálogo con la ciudadanía mediante formas de trabajo colaborativo. Porque hoy, tal como se da, la interacción no es su fuerte.

  • En intendencias, se responde 5,3% de interacciones
  • Intendentes responden 2,2% de interacciones
  • En gobernaciones, se responde 0,3% de interacciones
  • Gobernadores responden a 0,0% de interacciones. Nuevamente: 0,0% para que no queden dudas…

Es muy similar al uso de las celebrities que ni siguen gente ni responden…[1]

Los gobernautas…

Gobernauta es un neologismo. Pero sin dudas que es más que un gobernante al que le tocó gobernar en épocas de redes sociales. Acompañados por sus ministros o secretarios, los gobernautas tendrán que fijar nuevas prioridades, invertir sabiamente y estar dispuestos a apoyar la experimentación en su gestión.

El gobernauta será capaz de entender el poder y las formas de ejercer la autoridad conocida hasta hoy complementariamente con otro tipo de relaciones. Relaciones de participación que convivan con flujos de actividad que, de forma natural, surgen en redes sociales desde la colaboración y el valor añadido que aportan las ideas y reflexiones de las personas, el respeto y la confianza.

Hoy más que nunca el trabajo del gobernauta no pasa por tener todas las respuestas, sino por saber formularse las preguntas adecuadas, ganar credibilidad, fortalecer vínculos, conectar emocionalmente, persuadir, argumentar y movilizar a la organización en la resolución colectiva de estos desafíos. Lejos está este perfil de una idea tecnocrática.

gobernauta es quién entiende la gestión 360 dada por flujos comunicacionales multidireccionales; que concibe que toda política es un acto comunicacional y a la convergencia de medios como una necesidad; que avanza en instancias de gobierno abierto a través de nuevas acciones de fiscalización y rendición de cuentas; que asume instancias colaborativas participativas en las políticas públicas; que entiende la evolución de la complejidad a tiempo real y por ello va requiriendo una adaptación constante y colaborativa.


[1] Podría argüirse que muchas respuestas se dan desde otras cuentas y no desde las cuentas principales (institucionales y personales). Es verdad. Sin embargo, son las cuentas más activas, las más seguidas -por ende las más populares, y las que primero aparecen en cualquier búsqueda digital. Y aunque fuese así, esto de por sí mismo es un serio problema de gestión de redes y, lo que es más, de gestión en general.

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