Volver al mundo, con todos adentro

(Columna de Gino Pauselli)

El Gobierno entiende que la inserción internacional debe ser diversificada y primordialmente comercial, dejando en segundo plano los compromisos y las alianzas políticas

 

Mientras parte de Occidente está ensimismado en debates internos sobre la globalización y el cosmopolitismo, China se conecta cada vez más con el mundo. Este contexto no pasa desapercibido para el presidente argentino Mauricio Macri, quien el 14 de mayo pasado arribó a Beijing como parte de su gira por China y Japón, las dos principales economías de la región más pujante y poblada del mundo.

La política exterior del gobierno de Cambiemos estuvo, desde sus inicios, comprometida con el proyecto del orden liberal internacional instaurado y promovido por Estados Unidos y los países industrializados de Occidente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero ese orden parece estar cada vez más discutido ¡por aquellos países que lo han sustentado durante todas estas décadas! La visita de estado de Macri a Donald Trump buscó mostrar que el presidente argentino es capaz de acomodarse a los nuevos tiempos y salir airoso de una reunión con el (tal vez) mandatario más polémico e impredecible del mundo. Sin embargo, la entrada de los limones y biodiesel al mercado estadounidense no es central en la estrategia de inserción internacional argentina, ni tampoco en el acomodamiento del país a este orden internacional.

Entonces, ¿qué busca Cambiemos en su política exterior y por qué China es central en ello? La lectura del gobierno argentino es que la gestión de Cristina Fernández desperdició oportunidades provenientes del exterior por optar por una inserción internacional que privilegiaba las relaciones con las potencias emergentes y los países en vías de desarrollo en detrimento de los países industrializados. El éxito económico basado en la exportación de materias primas ayudó a la reprimarización de la economía en detrimento de sectores económicos con mayor valor agregado. Para los funcionarios del actual gobierno, Estados Unidos, Europa y Japón son importantes potenciales mercados de exportación y fuentes de financiamiento de inversiones.

Uno de los principales objetivos de la visita a Estados Unidos ha sido el buscar inversiones en el sector energético argentino, sector clave para el desarrollo nacional. Pero tanto el resultado de las “relaciones carnales” de los ’90 como las preferencias negativas de la mayoría de los argentinos con respecto a un alineamiento automático con Washington evitan que Estados Unidos sea el eje central de la inserción internacional de país. Es así que el gobierno de Cambiemos busca una inserción internacional diversificada. En otras palabras, no concentrarse en profundizar relaciones solamente con un conjunto de países muy similares (occidentales e industrializados), ni dejar de lado oportunidades con ningún país, mucho menos si este es la segunda economía más grande del mundo. Además, significa no privilegiar ninguna relación por sobre otra. Por último, y siguiendo la tradición alberdina de política exterior, la administración Macri entiende que la inserción internacional debe ser primordialmente comercial y dejar en segundo plano los compromisos y las alianzas políticas.

Para esta estrategia de política exterior es indispensable un orden liberal internacional en donde el libre comercio, las instituciones internacionales y el multilateralismo estén en plena vigencia. Sin embargo, Argentina apuesta a esta estrategia justo cuando Estados Unidos y otros países occidentales comienzan a dudar de los beneficios de este orden. Frente a este contexto inesperado, no todo está perdido: quien en la actualidad es el mayor defensor de este orden es China.

Teniendo esto en mente, el viaje del presidente a China encaja perfectamente en esta estrategia de inserción internacional: cultivar relaciones con un amplio espectro de actores del sistema internacional. Macri se reunió con Trump y a las semanas lo hace con Xi Jinping. La búsqueda de oportunidades no discrimina por régimen político, orientación ideológica o respeto a los derechos humanos. Este es el lado en el que el viaje presidencial es parte de una estrategia elaborada desde el inicio de su mandato.

Existe otra faceta del viaje presidencial que es coyuntural y responde a las necesidades electorales y políticas domésticas. En el plano interno, el despegue económico no ha sido el esperado por el gobierno. Las inversiones tampoco han aparecido en la magnitud prevista. Y las elecciones se acercan. Dada la urgencia del gobierno de Cambiemos en atraer inversiones que impulsen el crecimiento económico y, de esta forma, afianzar apoyos de cara a las elecciones legislativas, China parece ser un potencial inversor y financista que demanda estándares distintos a los occidentales. Los empresarios de países industrializados occidentales valoran la estabilidad, la credibilidad y el compromiso con el libre mercado a diferencia de lo que los “empresarios”-políticos chinos buscan. Estos últimos están íntimamente vinculados al poder y las decisiones de inversión en el extranjero están motivadas políticamente y no necesariamente por réditos económicos. Es sabido que diversas decisiones de financiamiento o de inversiones por parte de China no responden a obtener un retorno económico. A pesar de las importantes diferencias que existen entre Cambiemos y la gestión del Frente para laV ictoria, lo que era tan atractivo de China para el kirchnerismo y otros países del Tercer Mundo también lo está siendo para la administración Macri.

El dilema del gobierno argentino es mantener su estrategia de inserción diversificada en un contexto internacional adverso al orden liberal internacional o abrazar las oportunidades que presentan China y otras economías emergentes hambrientas de la producción primaria argentina pero con un potencial costo en matriz productiva del país. La diferencia sustantiva con respecto al gobierno anterior es que Cambiemos ve al mundo como una oportunidad para el país en lugar de la lectura del kirchnerismo de verlo como un factor potencial de riesgo

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