Las metas de 2019 de Cambiemos

 

El oficialismo, con los resultados favorables de las últimas elecciones, va en busca de nuevas conquistas en todos los niveles de gobierno y en el Congreso 

 

Los políticos, tanto oficialistas como opositores,  dicen que para 2019 falta mucho, que las prioridades  ahora son otras y que la sociedad no piensa en las próximas elecciones. Pero todos comienzan a hacer sus planes para el año que viene en el que se elegirá presidente, casi todos los gobernadores, cientos de intendentes y se renovará parcialmente el Congreso.  Esa preparación ya se percibe  en todo el arco político porque con el sistema de primarias Argentina tiene un calendario electoral muy ajustado.  Hubo elecciones generales en octubre de 2017 y veinte meses después, en junio de 2019, será  el turno de conformar las alianzas para las primarias.

En el oficialismo ya hay quienes empiezan a fijar posiciones sobre la conveniencia de mantener el statu quo o introducir cambios, por ejemplo, en la fórmula presidencial. Otros temas a resolver serán hasta qué punto se permitirá que haya competencia en las primarias entre candidatos pertenecientes a los partidos fundadores o qué se hará con figuras de otros espacios que quieran apoyar al Gobierno pero sin incorporarse a Cambiemos.  ¿Las listas de candidatos se armarán como si Cambiemos fuese un partido nacional o como si se tratase de una coalición? Varias figuras del PRO se pronunciaron el año pasado en contra de continuidad de las Paso pero todo indica que seguirán vigentes en 2019 e incluso habrá competencia en ellas que en 2017.

El peronismo, por su parte, está tratando de dar pasos hacia su unidad en la provincia de Buenos Aires aunque el liderazgo de Cristina Fernández y el retorno de Sergio Massa parecen dos hechos difíciles de compatibilizar.  Pero cierto deterioro en la imagen del Gobierno a fin de año actuó como un incentivo para que distintos sectores del peronismo se acerquen  con la expectativa de forzar un balotaje el año que viene.

De no mediar una crisis económica, los resultados electorales no diferirán mayormente de los de 2017 y los oficialismos, en todos los niveles y de todos los colores, correrán con ventaja. Los acuerdos fiscales logrados entre la Nación y las provincias reforzará el tradicional favoritismo  con el que cuentan los que gobiernan.

En ese contexto, Cambiemos aspira a conservar todo lo que tiene pero irá también en búsqueda de nuevas conquistas.

La primera de ella sería ganar más gobernaciones. La lista la encabezan Córdoba, Santa Fe y  la simbólica Santa Cruz. Pero la ambición de Cambiemos se estirará a otras provincias y podría gobernar una cantidad de distritos en la que hoy vive el 75% de los argentinos, un porcentaje que hasta ahora había sido patrimonio del peronismo.

El segundo objetivo es convertir al bloque de Cambiemos en el más numeroso del Senado desplazando de esa posición al peronismo que tuvo históricamente la mayor cantidad de bancas. En 2019 las condiciones serán favorables para el oficialismo porque sólo deberá renovar 4 de las 24 bancas  que se ponen en juego  y muchos de los ochos distritos que renuevan senadores  Cambiemos ganó en las últimas elecciones  (CABA, Entre Ríos, Chaco, Neuquén  y Salta).  Y puede aspirar a colocar, al menos, al senador por la minoría en distritos en los que hoy no tiene representación como Neuquén, Río Negro, Tierra del Fuego, Salta y Río Negro.  Por lo tanto, división de la oposición mediante,  Cambiemos podría tener el bloque más numerosos del  Senado, aunque no quórum propio, lo que sería un hecho inédito porque hasta ahora siempre lo controló el peronismo.

El tercer objetivo de Cambiemos sería ganar algunos intendencias del GBA que hoy están en manos del peronismo.  En esa región está la fortaleza del kirchnerismo y es la base territorial desde la cual el peronismo puede intentar recuperar el poder. La imagen de la gobernadora Vidal y un gobierno con más recursos que volcará en obras serán los argumentos del oficialismo. Los distritos a los que apuntará son aquellos en los cuales ganó las últimas elecciones, en los que perdió por escaso margen  o que tienen una estructura social con fuerte presencia de los sectores medios que son los más proclives a votar por Cambiemos.  En la lista figuran Avellaneda,Hurlingham, Ituzaingó, Tigre, San Martín y Lomas de Zamora, entre otros.

El peronismo perdió las últimas tres elecciones en la provincia de Buenos Aires y en las dos oportunidades en las que recuperó la Presidencia, en 1989 y en 2003, lo hizo teniendo el gobierno del mayor distrito del país. Y ahora sólo controla algunos municipios pero entre ellos están la mayoría de los más poblados de la provincia y que constituyen bastiones que el peronismo procurará defender frente a la ofensiva oficialista

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