El presidente Javier Milei celebró este miércoles que su Gobierno ya superó las 15.000 desregulaciones desde el inicio de la gestión, al replicar en redes sociales un mensaje del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. "La Libertad Avanza. Viva la libertad carajo. MAGA", escribió el mandatario en su cuenta de X, en línea con el eje central de su programa económico: la reducción del peso del Estado y la liberalización de mercados.
El anuncio se dio horas antes de que Sturzenegger exponga en el Congreso para defender el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, una iniciativa que el oficialismo busca convertir en uno de los pilares jurídicos de su agenda. En ese contexto, el ministro remarcó que el volumen de reformas regulatorias ya implementadas refleja un "cambio estructural" en la economía argentina, con el objetivo de eliminar trabas burocráticas y fomentar la inversión.
Desde su asunción, la administración libertaria avanzó con una batería de medidas que impactaron en distintos sectores. Entre las más relevantes se destacan la derogación y modificación de normas laborales y comerciales, la eliminación de controles de precios, la flexibilización de importaciones y exportaciones, y la simplificación de trámites para la apertura de empresas. También se avanzó en la desregulación del transporte, la energía y el comercio exterior, con la intención de mejorar la competitividad y reducir costos.
Otro de los ejes centrales fue el desmantelamiento de regímenes considerados distorsivos por el oficialismo. En ese marco, se eliminaron permisos y cupos en sectores productivos, se redujeron restricciones cambiarias para operaciones comerciales y se impulsó la digitalización de procesos administrativos. Además, el Gobierno promovió cambios en organismos de control y reguladores, buscando achicar su intervención en la actividad privada.
Las más de 15.000 desregulaciones forman parte del programa de shock que impulsa Milei para estabilizar la economía y atraer inversiones, en un escenario aún marcado por inflación y tensiones sociales. Mientras el oficialismo destaca los avances como un giro histórico hacia un modelo más abierto, la oposición y algunos sectores económicos advierten sobre los riesgos de una liberalización acelerada y reclaman mayor equilibrio entre reformas y protección social.