Con una ventaja de más de 15 puntos, el Frente Amplio se impuso en las elecciones presidenciales de Uruguay este domingo.
- Yamandú Orsi obtuvo el 43,9% de los votos, sin alcanzar el 50% necesario para evitar el balotaje. Ahora se enfrentará el 24 de noviembre al oficialista Álvaro Delgado, quien consiguió el 26,7%.
Estos resultados confirmaron las encuestas previas, que ya anticipaban una ventaja de la izquierda sobre el candidato liberal. En tercer lugar quedó Andrés Ojeda, del Partido Colorado, con un 16%, quien, a pesar de no llegar al balotaje, logró revitalizar la presencia de su partido en el mapa político.
Sin embargo, más allá de los resultados, la campaña uruguaya de este año fue notable por lo inusual.
Reconocida por su tranquilidad y tradicionalismo, Uruguay se vio envuelto en una serie de controversias digitales.
En una escena donde suelen predominar las estrategias convencionales, un inesperado spot de Ojeda, donde respondía preguntas personales desde un gimnasio, llamó la atención. Pero lo que realmente marcó la diferencia este año fue el uso de bots.

Durante una transmisión de Ojeda en YouTube, los espectadores treparon a 40.000, solo para desplomarse minutos después a 3.000, en lo que parecía una invasión de bots extranjeros. Ojeda negó haberlos contratado y culpó a sus rivales de un intento de desprestigio.
Aun así, la controversia distrajo la atención de sus propuestas y puso en duda la autenticidad de su respaldo en redes, lo que podría haber afectado la percepción de transparencia y control de su campaña. Este revuelo, lejos de beneficiarlo, terminó restando tiempo y espacio a su agenda y desviando el foco de su visión de gobierno.
No fue un caso aislado: tanto en la campaña de Orsi como en la de Delgado se registraron patrones de actividad de bots, desde cuentas creadas en el exterior que apoyaban al Frente Amplio hasta bots que replicaban y daban mayor visibilidad a mensajes oficialistas del Partido Nacional.
Este fenómeno, global en su alcance, plantea desafíos únicos en un país como Uruguay, donde la cercanía entre ciudadanos facilita identificar cuentas falsas.
En una sociedad pequeña, el impacto de estas "granjas de bots" —la mayoría operando desde países lejanos como Malasia, Pakistán o India— adquiere una dimensión particular.
Estas granjas, con múltiples dispositivos dedicados exclusivamente a generar likes y visualizaciones, han perfeccionado sus operaciones con ayuda de inteligencia artificial, multiplicando el contenido en redes y creando una sensación de relevancia en torno a temas específicos.
El impacto de los bots en el contexto electoral revela la necesidad de revaluar las estrategias de campaña digital, especialmente en países donde la cohesión social es alta y la presencia de cuentas no auténticas resulta más evidente.
- La experiencia de esta elección en Uruguay plantea preguntas sobre la autenticidad y la ética en la política digital y subraya la necesidad de estrategias más transparentes y cercanas a la ciudadanía.