El domingo se celebraron las elecciones generales en Bolivia y, luego de 20 años, el Movimiento al Socialismo (MAS) quedó absolutamente relegado del destino político del país.
Quienes disputarán el balotaje el próximo 19 de octubre serán Rodrigo Paz Pereira, un centrista, y Jorge "Tuto" Quiroga, ex presidente de centro-derecha conservador. Samuel Doria Medina, empresario también de centro-derecha, quedó en torno al 20%. Este escenario ya marca un claro cambio de ciclo en Bolivia, lejos del llamado Socialismo del Siglo XXI que había gozado de buena salud en gran parte de la región durante las últimas décadas. La nueva conformación de la Asamblea Plurinacional es prueba de ello.
La gran sorpresa
La gran sorpresa de la noche fue, sin dudas, Rodrigo Paz. En los sondeos más optimistas apenas alcanzaba el 13% y terminó coronando la jornada con un 31%. Un verdadero "cisne negro", cuando todas las encuestas anticipaban un balotaje entre Quiroga y Doria Medina. Incluso, si existía una sorpresa, se decía que sería la de Andrónico Rodríguez, el joven candidato socialista que finalmente logró un pobre 8%.
El factor outsider
El fenómeno Paz se explica por varios factores habituales en candidaturas antisistema. En primer lugar, su acompañante de fórmula, Edman "El Capitán" Lara, fue el verdadero outsider de la elección: un ex policía expulsado por denunciar la corrupción en su institución. Su perfil fuerte en redes sociales y su condición de ícono 2.0 contra la corrupción aportaron frescura a la candidatura de Paz, senador que ya había sido alcalde de Tarija e hijo de un expresidente boliviano.
En el electorado boliviano existía un marcado deseo de contar con un candidato fuera del sistema. De hecho, los estudios de opinión reflejaban la búsqueda de "un Milei o un Bukele". Durante un tiempo ese lugar lo ocupó el liberal Jaime Dunn, pero fue inhabilitado por mantener deudas con el Estado, condición que impide ser candidato en Bolivia. Parte de ese voto antisistema terminó migrando hacia Paz.
El derrumbe del MAS
A esto se sumó el desplome de Andrónico Rodríguez, candidato que durante meses concentró la expectativa del votante blando del MAS. Una pésima campaña, sumada al sabotaje de Evo Morales -quien llamó abiertamente a votar nulo, opción que rozó el 20% de los sufragios- lo dejó fuera de competencia.
La campaña sucia
La contienda también expuso un fenómeno ya habitual en la política: la campaña sucia organizada. En las últimas semanas, Doria Medina fue blanco de ataques contra él, sus aliados y su familia. Circularon audios adulterados que buscaban instalar la idea de que había pagado las 11 encuestas que lo mostraban al frente, pese a provenir de distintas consultoras y medios de comunicación habilitados por el Tribunal Supremo Electoral.
Tras recibir el apoyo público del empresario Marcelo Claure, se difundieron versiones sobre un supuesto acuerdo en torno al litio boliviano, incluso acompañadas de audios tergiversados. También se distribuyeron grabaciones atribuidas a Luis Fernando Camacho -gobernador de Santa Cruz y preso político perseguido por el MAS- para sembrar la idea de que había retirado su respaldo a Doria Medina.
La ofensiva incluyó rumores sobre la eliminación de los bonos sociales, así como ataques personales contra su hijo, con campañas que buscaban instalar que Doria Medina pretendía reformar la Constitución para habilitar el matrimonio igualitario. Estas metodologías, cada vez más frecuentes en América Latina, encuentran hoy en la inteligencia artificial un terreno fértil para su proliferación.
Paz, el beneficiado
Rodrigo Paz, en cambio, quedó prácticamente al margen de la campaña sucia y logró capitalizar la demanda de un cambio de sistema frente a dos candidatos de la oposición clásica, aun cuando Doria Medina era percibido como el más preparado para resolver la crisis económica. El hartazgo pudo más.
Su voto fue transversal, con un desempeño sobresaliente incluso en bastiones históricos del MAS. Su campaña fue austera, apoyada en una fuerte presencia orgánica en redes sociales y sin grandes estructuras políticas detrás. Una vez más, en un país golpeado por la crisis -con colas de hasta cuatro horas para cargar combustible y la mayor inflación en 40 años-, el voto antisistema se impuso. Rodrigo Paz se convirtió en la representación del cambio.
El apoyo de Doria Medina
En su discurso tras conocerse los resultados de los comicios, Doria Medina brindó su apoyo incondicional a Rodrigo Paz Pereira. Aseguró que siempre se había comprometido a respaldar a quien saliera primero en las elecciones, siempre que no fuera alguien del MAS, y que de esa forma cumplía con su palabra.
Este lunes, Rodrigo Paz agradeció el apoyo y confirmó que ambos mantendrían reuniones en los próximos días.
Por último, declaró ante la prensa: "Hay que entender que ahora se trata de la máxima amplitud. Hemos construido un proyecto de todos para todos. No hemos insultado, no hemos atacado ni ofendido. No a la guerra sucia, porque consideramos que Bolivia no se lo merece. No se trata solo de elegir candidatos, se trata de darle esperanza al pueblo, de darle un sentido de futuro".