Barajar y dar de nuevo. El 19 de mayo se abrirá un nuevo capítulo en la política argentina. Sin embargo, durante la campaña porteña, y sobre todo tras el fracaso de Ficha Limpia, ha corrido mucha agua bajo el puente, lo que podría dificultar en primera instancia las negociaciones de cara a los comicios bonaerenses.
Las conversaciones que se abrirán a partir del lunes son inevitables. Además, algunas figuras podrían proyectarse a nivel nacional, mientras que a otras se les podría complicar la gestión. Este nuevo capítulo tendrá un preámbulo condicionante: el domingo electoral. Cada espacio se reordenará en función de los resultados que arroje la jornada.
Negociaciones en marcha
El juego de seducción entre amarillos y violetas lleva meses, pero tuvo sus altibajos. Sin embargo, el conflicto se agudizó en la última semana, como consecuencia del rechazo de Ficha Limpia. Javier Milei sugirió que "hubo un acuerdo entre Cristina y Macri para ensuciarme a mí", a lo que Mauricio Macri le respondió que sus "declaraciones sobre la votación de Ficha Limpia son una alucinación seria".

El daño que causaron estos cruces en el vínculo entre Macri y Milei hace que cueste pensar que tiene retorno. Pero las negociaciones son inevitables, ya que el escenario bonaerense no se parece en nada al porteño. Bastión históricamente peronista y actualmente gobernado por Axel Kicillof, el arco de derecha y centroderecha necesita acordar para enfrentarlo. Y así lo reclamará también el electorado no peronista de la provincia de Buenos Aires.
El interés de La Libertad Avanza de ganarle las elecciones intermedias al kirchnerismo -en todos los distritos en que le sea posible- también tiene una explicación ligada a la estabilidad económica y el éxito de su gestión. Pablo Castro, consultor y partícipe del podcast Fenómeno Barrial de El Economista, afirmó en su última edición: "El mercado ve positivamente las reformas que está haciendo Milei, pero ve mucho más negativamente un posible retorno del kirchnerismo. Es un riesgo mucho más tangible, mucho más peligroso en términos de lo que significa para la valuación de un activo". Un triunfo del kirchnerismo podría ser leído negativamente por los mercados.
Además, la propia dirigencia del PRO que se está poniendo al hombro las negociaciones es acuerdista y coincide programáticamente con La Libertad Avanza (LLA), como gran parte del partido. Cristian Ritondo y Diego Santilli ya han tenido varios encuentros con los armadores libertarios (Sebastián Pareja, Lule Menem y Karina Milei), pero los resultados dominicales les darán otra fuerza (mayor o menor, pero otra al fin) para sentarse a partir del lunes y para fijar sus condiciones. Les quedan 56 días para amigarse antes de la presentación de alianzas.

Resultados que reordenan
El consultor Carlos Fara explicó a El Economista que los resultados del 18 de mayo "van a tener todo el impacto de cara a la oferta electoral de septiembre-octubre". "Si LLA saca más votos que el PRO, aún no ganando la elección local, va a predominar el criterio de que es la lista de LLA y que se sumen los que quieran del PRO. No creo que haya mucho interés del Gobierno de hacer alianza con Macri si ese es el resultado. Si el PRO saca más votos que LLA o gana la ciudad, vamos a ver un escenario un poco más equilibrado", señaló Fara. Y agregó: "Lo más probable es que se negocie el paquete entero: provincia de Buenos Aires y lo nacional en una mano".
El consultor Julio Burdman dijo a El Economista: "Hay sobradas razones para que logren algún tipo de entendimiento. Hay superposición de electorados y también hay un sector cada vez más notorio de dirigentes del PRO que tienen coincidencias casi totales con el oficialismo en materia programática". "El dilema de LLA es que sin el PRO corren riesgos sus objetivos electorales. El dilema del PRO es que sin LLA corre riesgo de sufrir más fugas de dirigentes", afirmó Burdman. Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, protagonistas de la última interna del PRO, se han corrido del partido. Por lo tanto, no sorprendería que, ante un resultado magro para el macrismo, se registren nuevas fugas.
El último informe de Isasi/Burdman muestra a Manuel Adorni liderando la intención de voto con un 22%, seguido de Leandro Santoro con el 21%. Más atrás, Silvia Lospennato obtiene un 15% (con un 35% de porteños que la desconoce, a pesar de las entrevistas en las que la acompañó Macri durante las últimas semanas), Larreta un 10%, Viviana Biasi un 5%, Ramiro Marra y Paula Oliveto un 4% y Lucille Levy un 2%.

Miguel de Luca, Doctor en Ciencia Política, comentó a El Economista que tanto si el PRO sale primero u obtiene más votos que LLA, "puede festejar y mantenerse, lo que implicaría que puede contener la sangría de dirigentes de peso y a la expectativa en la negociación por las candidaturas con los libertarios en la provincia de Buenos Aires". Sin embargo, "basta con que la LLA supere al PRO, aunque sea por un puñado de votos, para que varios a coro decreten el fin del PRO. Se trataría de un declive ya no provocado por la fuga de dirigentes sino por la huida en masa de miles de sus votantes. Una crisis electoral es muchísimo más difícil de superar que un cisma partidario".
Mauricio Macri busca una alianza institucionalizada con LLA, aunque la posibilidad de un pacto está en duda debido a los últimos cruces con el Presidente. No aliarse y competir por separado también podría ser una alternativa, a pesar de los beneficios que obtendrían ambos en caso de hacerlo. Incluso se podría pensar una alianza parcial, en la que ciertos dirigentes -los acuerdistas que están negociando- compitan junto a LLA, aunque el PRO no lo haga como estructura partidaria.
Lo que deja el juego porteño
La situación del peronismo es otra: tiene, sorprendentemente, la oportunidad de ganar la Ciudad de Buenos Aires o, al menos, hacer una buena elección. El kirchnerismo nunca logró penetrar en un territorio que ha sido amarillo durante los últimos 18 años.
La intención de voto se mantiene respecto a años anteriores, pero la novedad radica en la fragmentación del campo de derecha: Adorni, Lospennato, Larreta y Marra competirán por los mismos votos.
Esta es una oportunidad que el peronismo busca capitalizar en estos comicios. Si los resultados confirman las encuestas -una buena elección para el peronismo-, Santoro podría consolidarse como una figura destacada dentro de su espacio. Como exradical, el candidato tiene la posibilidad no solo de proyectarse como un dirigente relevante en el peronismo, sino también de funcionar como articulador con el radicalismo progresista.
En algún momento impensada y luego concretada -en la fórmula CFK-Cobos como su máxima expresión-, la articulación entre el peronismo y el radicalismo progresista se volvió posible. Esa convergencia podría cobrar forma nuevamente en la actualidad. La erosión de Juntos por el Cambio liberó dirigentes y espacios radicales que competían con el PRO. Mientras los amarillos parecen correrse a la derecha y alinearse con Milei -con sus tensiones incluidas-, parte del radicalismo -los radicales sin peluca- opta por mantenerse en una línea más progresista, como Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe y amigo de Santoro.

Jorge Macri está en una situación más compleja. Su gestión es blanco de ataques de varios candidatos desde el comienzo de la campaña. Peor aún: algunos ataques vienen desde "adentro". Fue Larreta el principal crítico de su administración, impulsando la idea de que la Ciudad se deterioró desde que Macri asumió (y desde que él, en consecuencia, dejó la jefatura de Gobierno).
Un resultado pobre en las urnas alertaría a los amarillos, acostumbrados a triunfar en la Capital. Sería el primer jefe de Gobierno del PRO en obtener un resultado así en la Ciudad, lo que golpearía no solo a Jorge Macri, sino también a su primo y al partido. Además, más allá de su imagen, el PRO es el bloque que más bancas pone en juego -15 en total-.
Un mal resultado podría reconfigurar al PRO, incluso al punto de iniciar una etapa que supere a su propio creador: una era "post-Macri". Las fugas del partido han dejado al expresidente como -casi- el único responsable de lo que suceda en estas elecciones. Un porcentaje magro podría abrir paso a otros dirigentes del PRO, como Martín Yeza o Ignacio Torres, que tienen un perfil destacado, aunque aún no de primerísima línea.
Por su parte, Larreta hizo una campaña enfocada en la Ciudad y en su pasado como jefe de Gobierno, llegando incluso a tener algo que pareció un fallido en el debate electoral, que podría haber develado sus intenciones futuras: "Quiero volver a ser Jefe de Gobierno". Un buen resultado y la futura construcción de su espacio podrían proyectarlo como candidato a ese cargo en 2027.
Hoy, pareciera que el 18 de mayo de 2025 es el fin del mundo. Pero hay que mantener la calma: el 19 de mayo marcará el inicio de un nuevo capítulo.