La provincia de Buenos Aires, bajo la dirección de Axel Kicillof, decidió no adherir al blanqueo de capitales propuesto por el gobierno de Javier Milei, según confirmaron fuentes oficiales.
El ministro de Economía provincial, Pablo López, indicó que esta medida no se incluyó en el proyecto de ley impositivo enviado a la Legislatura, y no se presentará como una propuesta separada.
- La postura de la provincia busca desalentar la regularización fiscal, que consideran perjudicial para la cultura tributaria.
- Esta decisión afectará a los contribuyentes que ya han participado en el blanqueo.
Otras provincias han tomado decisiones distintas. Santa Fe aplicará una tasa del 2% sobre activos superiores a US$ 100.000, mientras que Neuquén establecerá alícuotas progresivas entre el 0,75% y el 1,25%. Salta cobrará 10% sobre lo tributado a nivel nacional, y Mendoza se adhirió sin imponer gravámenes adicionales.
Una fuente cercana a Kicillof afirmó a Infobae que no se cobrarán impuestos adicionales, a diferencia de otras provincias.
La negativa de Buenos Aires tendrá un impacto significativo en los contribuyentes que blanquearon activos, quienes podrían enfrentar retenciones de Ingresos Brutos.
El tributarista Sebastián Domínguez advirtió que esta postura podría complicar la situación de quienes se acogieron al blanqueo, ya que ARBA podría intentar aplicar el impuesto sobre los montos declarados. En el caso de personas jurídicas, el fisco podría argumentar que los fondos blanqueados son ingresos omitidos, lo que conllevaría un costo elevado dependiendo de la actividad del contribuyente.
Para las personas físicas, la situación es más compleja y dependerá de las justificaciones presentadas.
- Si un contribuyente puede demostrar que los fondos provienen de herencias o inversiones en el exterior, podría argumentar que no están sujetos a Ingresos Brutos.
- Sin embargo, ARBA podría intentar ajustar la situación, lo que obligaría al contribuyente a defender su posición.
Domínguez también señaló que las provincias aún pueden decidir si adhieren al blanqueo, ya que el régimen continúa vigente. Aunque la primera etapa ha concluido, está en curso la segunda fase, y se anticipa una tercera.
La falta de adhesión de Buenos Aires podría desincentivar a empresas que consideraban participar, ya que muchos temen enfrentar impuestos adicionales. Esto podría llevar a ajustes inesperados, con intereses y multas, lo que podría resultar en una posible judicialización de los casos.


